La zanahoria no broncea y otros falsos mitos, por Boticaria García

​Alimentos con propiedades milagrosas, modas foodies que se extienden como la pólvora en Instagram... Boticaria García, la farmacéutica más famosa de España, nos ayuda a desmontar las leyendas urbanas más populares. Seguro que más de una te deja con la boca abierta.

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Algunos mitos se me hacen especialmente bola por lo interiorizados que están. En parte, gracias a los bulos que circulan por Internet", reconoce la doctora en Farmacia Marián García en su último libro, El moco radiactivo y otros desvelos de padres primerizos (La Esfera de los Libros). Uno de los más extendidos, el que asegura que comer zanahoria nos pone morenos: "Lo que sí es cierto es que puede ayudar a evitar las quemaduras. Si tenemos una alimentación rica en antioxidantes, especialmente en betacarotenos, estaremos mejor protegidos", aclara. ¿De dónde surge la leyenda? "De la pigmentación, conocida como 'carotenemia', que se produce con el consumo excesivo de zanahoria. A veces, el bronceado se puede confundir con las tonalidades anaranjadas que da a la piel. En cualquier caso, no hay que preocuparse: no tiene mayores efectos para la salud", aclara.

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1.- La espirulina es anticancerígena

El alga espirulina ha gozado de una popularidad inusitada gracias a Instagram. La red se ha llenado de fotos de tostadas azuladas, fruto de la utilización de esta especie microscópica como pigmento. A la espirulina (rica en hierro, calcio y fósforo) se le atribuyen propiedades anticancerígenas. Sin embargo, "no hay ninguna evidencia de ello. Además, sus nutrientes pueden conseguirse sin problema en otros alimentos", asegura Boticaria.

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2.- El carbón activado ayuda a adelgazar

Las redes también han sido las causantes de que se ponga de moda este material orgánico, utilizado en los hospitales como antídoto cuando se sufre una intoxicación. Su gran capacidad de absorción ha llevado a que se use erróneamente para adelgazar o curar la resaca. ¿El problema? "Que también elimina las vitaminas y los minerales sin asimilarlos", advierte Boticaria. Tomado en mayor cantidad de la recomendada, como puede suceder cuando se añade a los alimentos para darles un tono negruzco –otra tendencia nacida en Instagram–, tiene importantes consecuencias: "Hablamos de problemas como depósitos en las paredes del intestino, que pueden provocar obstrucciones", avisa.

3.- La leche de vaca contiene hormonas

La leche aparece en el top one de todos los rankings de mitos, lo que ha llevado a muchos a demonizarla y optar por las bebidas vegetales: "No es verdad que las vacas estén hormonadas ni llenas de antibióticos. Está prohibidísimo". Zanja así Boticaria uno de los rumores más extendidos. Precisamente, en junio de este año el sector lechero español, con apoyo de la Unión Europea, divulgaba una campaña para promover el consumo de tres lácteos al día. Ahora bien, Boticaria desmonta el principal atributo que se le suele asociar a la leche: "No es imprescindible tomarla para llegar a los niveles de calcio necesarios". Hay otros alimentos que son ricos en este mineral. Entre ellos, el pescado azul, sobre todo las sardinas, los vegetales de hoja verde y semillas como el sésamo.

4.- El aceite de palma es peligroso

No todos los ácidos grasos saturados son malos: unos son peores que otros. Los del aceite de palma que han sido sometidos a altas temperaturas son los más peligrosos. Evitarlos es fácil: "Se encuentran en los alimentos ultraprocesados: galletas, lasañas congeladas, etc. Lo mejor es apostar por los frescos". Aun así, Boticaria anima a no alarmarse: "No hay que obsesionarse. Por comer unas galletas de vez en cuando no va a empeorar nuestra salud". Además, "la leche materna también contiene ácido palmítico".

La diferencia con respecto al aceite de palma es que este primero está en posición 'beta'. Por eso, Boticaria recomienda leer bien los envases de las leches infantiles y escoger aquellas que contengan beta-palmitato en lugar de aceite de palma.

5.- Los alimentos detox permiten recuperarnos de los excesos

"El concepto 'detox' es erróneo. Significa desintoxicarse, y nosotros no lo podemos hacer por un alimento en buen estado", recuerda Boticaria. Nuestro organismo ya cuenta con los riñones y el hígado para depurarse. Todo lo que sobra se elimina por la orina o las heces: "Ninguno de estos batidos verdes va a conseguir contrarrestar los excesos. Lo que ocurre es que las calorías que aportan nos llevan a hacer una dieta hipocalórica, que nos ayuda a bajar esos cúmulos de grasa". Lo mejor, retomar los hábitos de vida saludables.

6.- El aspartamo es el endulzante artificial más peligroso

Este edulcorante no calórico, presente en muchas bebidas carbonatadas, no conlleva riesgos para la salud si se toma en las dosis habituales. Boticaria señala que haría falta beberse entre 15 y 20 latas diarias de refresco para superar la ingesta admitida para una persona. Lo que sí es cierto es que los últimos estudios han constatado que "los edulcorantes acalóricos producen en el cerebro una respuesta neurohormonal similar a la que se desencadena cuando tomamos azúcar". De este modo, su consumo excesivo podría ocasionar una resistencia a la insulina. Para prevenir esta reacción, lo mejor es tomar cualquier endulzante en la mínima proporción posible.

7.- Llevar una dieta sin gluten mejora las digestiones

"No hay evidencia de que ninguna persona que no sea celiaca vaya a vivir mejor por hacer una dieta gluten free", aclara Boticaria. De hecho, un estudio del British Medical Journal descartaba que esta sustancia fuese un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. A eso hay que sumarle que los cereales en grano –como la avena o el centeno– son muy sanos y una importante fuente de fibra: "La clave es que cuando una persona dice que se encuentra mejor no es porque haya suprimido el gluten de su vida, sino porque se alimenta mejor".

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