¡Mira dónde pisas! La magia del suelo hidráulico lo inunda todo en este piso barcelonés

​Un suelo único y singular compuesto por baldosas hidráulicas es la joya de esta vivienda del Eixample barcelonés. Las obras de arte y los objetos familiares dan vida a esta casa llena de luz que destila calma, confort y energía positiva.

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Un piso muy barcelonés. Eso es lo que buscaban Sandra y Marc cuando decidieron volver a la Ciudad Condal tras vivir cuatro años en Shanghái. Solo necesitaron poner un pie en esta vivienda situada en el centro de la ciudad para enamorarse de ella: sus suelos con motivos geométricos distintos en cada una de las estancias, sus techos altos con molduras de yeso y su distribución original hacían de ella el espacio perfecto para emprender una nueva etapa vital.

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El suelo de baldosas hidráulicas era, sin duda, uno de los grandes atractivos de la casa: la combinación perfecta de arte, historia y estilo. Estas teselas de cemento que comenzaron a fabricarse en el sur de Francia a mediados del siglo XIX se hicieron imprescindibles en las casas modernistas catalanas, llenando los suelos de color con mosaicos de ricas formas geométricas o inspirados en la naturaleza. Un auténtico tesoro conservado en perfecto estado que marca la personalidad de esta vivienda. De la mano de la interiorista Bárbara Aurell, Sandra y Marc afrontaron el reto de respetar su esencia adaptándola a sus gustos y su estilo de vida para transformarla en su nuevo hogar: "Un suelo de estas características aporta sobre todo historia. Cuando alguien vive en un piso como este siente que está en un lugar con pasado, que te abraza y te hace sentir bien. Si andas descalza, son suelos gustosos, que transmiten energía positiva", cuenta Bárbara. Los propietarios estaban entusiasmados, pero el reto era lograr darles protagonismo sin que se apoderaran de cada ambiente: "La consigna fue buscar confort y bienestar, que cuando llegues a casa te apetezca estar en el salón leyendo sin que el pavimento te agobie, porque estos suelos son maravillosos, pero muy absorbentes al mismo tiempo", explica Aurell.

Para compensar la fuerza que desprenden los suelos hidráulicos se optó por piezas de estilo contemporáneo, como la Butterly de cuero, y de líneas sencillas y depuradas, como la mesa del comedor, hecha a medida.
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La clave para conseguirlo fue apostar por el blanco. Todas las paredes y techos se pintaron en este color, que también es protagonista en muchos de los muebles de estilo contemporáneo que se escogieron. La mesa del comedor se hizo a medida en chapa de hierro lacada en blanco, al igual que el cabezal del dormitorio principal, que es a su vez cajonera y zapatero y junto a los armarios permitió crear una pequeña zona que hace las veces de vestidor para la dueña, dando un aire más acogedor a una habitación de gran tamaño. El toque de calidez lo ponen las mesillas, dos tacos de madera que los propietarios trajeron de Shanghái, donde los utilizaban como mesa auxiliar en el salón.

Espacios conectados. El comedor se abre al salón, donde el sofá de lino en color piedra es el protagonista

La iluminación también juega un papel destacado. La galería acristalada que la recorre y los techos altos con sus preciosas molduras permiten que la luz inunde cada una de las estancias. Bárbara Aurell buscó "crear diferentes ambientes; por ejemplo, en el salón quería que la iluminación acompañara tanto si te tomas un café por la mañana como si te sientas a cenar con tu pareja a última hora del día. Para ello colocamos dos apliques de luz general, una lámpara negra girada hacia arriba y otra de lectura. Y en el cuarto de los niños jugamos con tres alturas para darle un toque divertido".

Herencia familiar

Gran parte de los objetos que dan vida a esta casa son recuerdos heredados de la familia o que Sandra y Marc han ido adquiriendo en los distintos lugares donde han vivido o que han visitado. Junto con las obras de arte contemporáneo forman un tándem perfecto. Así, hay piezas como el sillón de terciopelo azul, de los años sesenta, que comparte protagonismo en el recibidor con el retrato de mujer que firma Mikel Belascoain. Ambos crean un rincón vibrante lleno de fuerza y color. En el comedor, el rey es el gran espejo de pan de oro que acompaña a Sandra desde hace años y que, apoyado sobre la pared, regala una nueva perspectiva del espacio y potencia aún más la luminosidad. En esta misma estancia, una serie de ocho láminas de tinta china sobre una discreta estantería llenan de personalidad esa gran pared blanca. Todos los detalles cuentan. Como las ramas verdes secas que la propietaria colocó sobre las lámparas de cristal con forma de botella invertida para aportar calidez. Cada rincón respira autenticidad y buen gusto.

En el dormitorio, los textiles en blanco y gris y las fotografías familiares crean un espacio que invita al descanso.

Proyectos con alma

¿Cómo quieres vivir? ¿Qué te hace sentir a gusto? Estas son algunas de las preguntas con las que Bárbara Aurell inicia sus proyectos en Espacio en Blanco, el estudio creativo de interiorismo que lidera y que tiene como meta crear, adecuar o restaurar espacios y conectarlos con las aspiraciones personales de quienes los van a disfrutar y compartir. Entre sus trabajos están los hoteles Casa Mathilda, Alberta y Alexandra y los restaurantes Auto Rosellón, Vibliotek Suecia y Eattitude Barcelona, todos ellos en la Ciudad Condal.

espacioenblancoestudio.com

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