Viajar en otoño: así es el nuevo Montmartre

El barrio bohemio ha dejado de ser solo un refugio de artistas para reinventarse y convertirse en una de las zonas más de moda de París. Te descubrimos por qué.

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Calles adoquinadas, tejados de pizarra, casas con balcones... pocos barrios hay tan pintorescos y parisinos como Montmartre. Películas como Moulin Rouge o Midnight in Paris reflejaron el ambiente bohemio y artístico que se respira en sus calles, en las que se daban cita personajes como Toulouse Lautrec, Dalí o Picasso. Ese halo bohemio que nació en el siglo XIX es el que hizo que Montmartre se ganara la denominación de 'barrio de los artistas' de París. Y lo sigue siendo, pero, de un tiempo a esta parte, el distrito XVIII se ha reinventado. Sus nuevas tiendas gourmet, sus exquisitas boutiques, sus prestigiosas galerías de arte y sus acogedores cafés hacen que quieras perderte entre sus calles una y otra vez.

Las tiendas de antigüedades como L'Objet Qui Parle tienen recompensa.
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Situado bajo la colina del Sacré-Cœur, Montmartre es el barrio más empinado de la ciudad, lo que ya de por sí le da un encanto especial y hace que sus casas sean irregulares y que muchas cuenten con chaflanes que se convierten en la sede perfecta para dar cobijo a boulangeries, cafés y boutiques. Precisamente, este barrio tiene una gran tradición panadera y son muchos los establecimientos que han recibido el premio que se otorga a la Mejor Baguette Artesanal de París y que les permite ser los encargados de proveer de pan al palacio del Elíseo durante ese año. Por lo que para empezar a sentirte como una parisina más, es obligado ir a Montmartre y comprar una baguette o disfrutar de un bocadillo de pan crujiente. Una buena opción, antes de entrar en el corazón del barrio, es el KB CaféShop (cerca del metro Anvers), donde sus baristas preparan algunos de los mejores cafés de la ciudad, con todo el sabor de Etiopía, Kenia o Guatemala. Coquelicot, en la Rue des Abbeseses, es uno de los lugares preferidos de quienes residen en Montmartre para desayunar o tomar el brunch los domingos, y para darse un capricho dulce no hay mejor opción que Les Choupettes de Chouchou, una pastelería especializada en chouquettes, una especie de buñuelos elaborados con una masa parecida a la choux y recubiertos de azúcar perlado.

Paraíso foodie

La Rue des Abbesses y la Rue Lepic siguen siendo las calles comerciales de este barrio, donde conviven tiendas de alimentación con delicadas boutiques, y desde las que salen las famosas escalinatas de Montmartre. Uno de los lugares de peregrinación para los foodies es Produits D'Auvergne, que ofrece paté casero y exquisitos fiambres, entre otras delicias. El barrio también se ha apuntado a la moda de los establecimientos monotemáticos con espacios como Oliviers&Co, especializado en aceite de oliva, o la Fromagerie Lepic, un paraíso para los amantes del queso francés, que pueden acompañar este manjar con un buen vino comprado en Nicolas. Los mejores chocolates están en A la Mere Familie, un establecimiento encantador del siglo XVIII que se ha renovado ofreciendo deliciosos polos y helados con sabores como el sésamo negro y el mazapán de pistacho.

Halle Saint Pierre ofrece interesantes exposiciones, conferencias y lecturas, además de un agradable café donde tomar un respiro

Aunque es imposible no volver con la maleta llena de deliciosos recuerdos, también se impone sentarse en una terraza y degustar un aperitivo. Un sitio perfecto para ello es La Cave des Abbesses: su terraza con solo tres mesas es un codiciado lugar para hacer una parada a media tarde, cuando los parisinos aprovechan la hora feliz (sí, la ciudad sigue siendo cara).

Acudir a cenar a sus restaurantes es todo un ritual que ejercitan a menudo los parisinos y al que se han unido quienes visitan la ciudad. Este distrito se ha convertido en la zona foodie de la ciudad con locales como el nuevo Polissons, cuyo chef, Romain Lamon, pone en práctica una deliciosa cocina contemporánea, o Ken Kawasaki, cuyos platos unen los sabores de Francia y Japón en un menú único.

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Gracias al nuevo ambiente que se respira en el distrito, Montmartre también es el lugar perfecto para alojarse y sentirse como una parisina más. Hay opciones para todos los gustos: desde los sofisticados Sweetinn Apartments Rue Tardieu (booking.com) a los exquisitos hoteles como el Terrass, cuya terraza ofrece unas vistas de París que quedarán grabadas en la memoria de todo el que haya disfrutado allí de un cóctel al atardecer.

El centro neurálgico del distrito XVIII a nivel cultural es Halle Saint Pierre, sede de conferencias, proyecciones y aclamadas exposiciones. Este otoño estrena la muestra Caro/Jeunet, dedicada a dos de los cineastas más representativos del cine francés actual gracias a películas como Amélie o Delicatessen.

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'Chic parisien'

Mención especial merecen las tiendas de moda. Equivocarse con la ropa que llevamos en la maleta es una de las preocupaciones de los viajeros según un estudio de Booking: el 65% confiesan que no eligieron el vestuario adecuado. En París, eso no es problema, porque las opciones para ir de compras en Montmartre se multiplican. Si en la Rue des Abbesses se han establecido marcas tan conocidas como Sandro, Kookaï o Les Petites, son las calles adyacentes las que alojan tiendas más interesantes como By Flowers, en Rue Martyrs, donde rebuscar entre sus prendas vintage suele dar sus frutos, o Spree, la concept store que comenzó alojando prendas de diseñadores (Helmut Lang, Isabel Marant, entre otros) y en 2009 abrió una sala dedicada al diseño y al arte contemporáneo. De esto último también está sobrado el barrio con multitud de espacios, como es la Galería W (en Rue Lepic), famosa por sus inauguraciones, o el estudio de Mary Blake (Rue Tardieu, junto al funicular), una artista americana enamorada de Montmartre, barrio que suele ser su fuente de inspiración.

Uno de los lugares a los que pocos turistas se acercan y merece una visita es Le Marché Saint Pierre. Se trata de unos grandes almacenes de seis plantas dedicados en exclusiva a todo lo relacionado con el mundo de los tejidos. Más que una tienda, que, por cierto, es una de las más grandes del mundo de este sector, es toda una institución.

Además de tiendas de ropa vintage, destacan las librerías, que no dudan en desempolvar los ejemplares que hay en el fondo de las estanterías y sacarlos a la calle para ponerlos al alcance de todos aquellos que aún sigan sintiendo placer en ojear las páginas de un libro, igual que hacen las floristerías en un país donde es toda una tradición agasajar con flores a la persona que te invita a su casa. Por el contrario, en las tiendas de antigüedades la gracia está en explorar su interior hasta dar con la pieza deseada. Aunque existen varias diseminadas por todo el barrio, no hay que perderse L'Objet qui Parle, en la Place Abbesses. Esta tienda guarda auténticos tesoros, fruto de los viajes que hace su dueño por toda Francia.

Para sentirse como Audrey Tautou en Amélie no hay más que acercarse hasta Le Café des Deux Molins o la frutería Au Marché de la Butte, los lugares por los que se paseaba uno de los personajes más famosos de la historia reciente del cine francés. Para tomar un respiro, nada mejor que sentarse en uno de los bancos bajo los árboles de la Place de Abbesses y hacerse un selfie en Le mur des je t'aime, el mural en el que está escrito "te quiero" en 250 idiomas. Si en ese momento suenan las campanas de la iglesia de Saint Pierre de Montmartre, una de las más antiguas de París, creerás que estás en el pueblo que en sus inicios fue este barrio. Ese mismo sentimiento también aparece en la Rue de Saules, donde están los viñedos Le Clos de Montmatre (sí, viñedos en pleno París). Y es que durante el siglo XVI Montmartre era un pueblo de vendimiadores y fue en 1933 cuando, para salvar la única parcela sin edificar en la ladera, se rememoró el pasado del barrio plantando un viñedo que hoy sigue activo. El episodio se sigue celebrando cada año con la Fête des Vendanges, la fiesta de la vendimia, que llena de actividad y color el barrio a principios de octubre, un mes perfecto para perderse entre sus calles y descubrir su magia.

El restaurante de moda

Mikaela Liaroutsos ha revolucionado la escena foodie en el corazón de Montmartre. Su menú fusiona la cocina griega con la francesa y está compuesto por recetas donde el producto de temporada se antepone a cualquier otro ingrediente y se disfruta en largas mesas bajo un ambiente luminoso, como el que se respira en cualquier taberna de Grecia. El pulpo a la brasa y la ternera con hummus de remolacha y patatas fritas al feta son dos de los platos estrella de esta cocinera que se formó con grandes chefs como Michell Rostang y Cyril Lignac. etsi-paris.fr

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