La jefa soy yo: mujeres que triunfan en el mundo gastronómico

En un sector eminentemente masculino como el gastronómico, ellas han emprendido apostando por nuevos conceptos de negocio. ¿Su receta para lograr el éxito? Inteligencia, pasión y esfuerzo.

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Eva Chen: "Tenía claro que tarde o temprano me lanzaría a emprender"

Eva nació en el seno de una familia pionera en el establecimiento de restaurantes asiáticos en Madrid, pero su primera aventura emprendedora no fue en el mundo de la gastronomía: "A los 22 años monté Excentricca. A mucha gente le gustaban unas joyitas que llevaba y me pidieron que se las consiguiera. Acabé importando piezas de varios artesanos internacionales para vender online y en tiendas pop-up", cuenta Eva. La experiencia le enseñó "a no tener miedo. Si algo invade tu mente y crees que puedes darle forma, hay que intentarlo. En la vida uno se puede dedicar a muchas cosas porque de todo se aprende", explica.

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Tras estudiar Dirección y Administración de Empresas en EE.UU., Eva empezó a trabajar en el área de comercio internacional de Repsol. Pero cuando su familia decidió traspasar Tao, el local que tenían en el centro de Madrid, una mezcla de nostalgia y de ganas de emprender la llevaron a abrir La Pagoda, su primer restaurante, con solo 24 años.

A tiempo completo

Lo más difícil fue "organizarme y maximizar las horas del día. Hay que mejorar recetas y emplatados, motivar al personal, fidelizar al cliente, cuidar tu imagen... Llega un momento en que tienes que respirar hondo e ir paso a paso sin abrumarte", cuenta Eva, reconociendo que nada de esto la pilló por sorpresa. Su familia le aconsejó trabajar duro –"Somos chinos", dice entre risas– y que estuviese mentalizada de lo que se le venía encima: "Es muy glamuroso tener gente encargada de todo y aparecer por el restaurante solo para comer con amigos, pero nosotros somos de la vieja escuela y hacemos todo lo que requiera el negocio", explica. Después de La Pagoda, en 2016 inauguró Duck&Sushi. Con una plantilla a su cargo de 30 personas, reconoce que lo más gratificante es ver a su equipo motivado y a los clientes disfrutando, aunque eso suponga trabajar prácticamente las 24 horas del día. La ventaja es que comparte la tarea con su pareja: "Siempre decimos: 'Venga, en esta cena no vamos a hablar de trabajo', pero al final siempre caemos. En el fondo nos encanta", admite.

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La Pagoda y Duck&Susi

Eva Chen ha renovado el concepto de restaurante asiático clásico con sus dos apuestas en Madrid. La Pagoda ofrece una propuesta gastronómica basada en la fusión de los sabores típicos de Japón, China o Corea con claros guiños a la cocina occidental. Entre sus especialidades se pueden degustar la cazuelita de rabo de toro con fideos udon o los niguiris de ibérico con pico de gallo. En Duck&Sushi el pato y el sushi son los protagonistas de una carta llena de referencias a los países orientales en la que destacan platos como la ensalada de pato crujiente con aguacate y naranja y los japo-takos. El restaurante cuenta con tres ambientes diferenciados, entre ellos un idílico porche con sombrillas de bambú.

Beatriz Madro y Nuria Morales: "Lo más gratificante es ver que ayudas a los demás"

Y si dar la vuelta al mundo te cambia la vida de verdad? Eso fue lo que le pasó a Beatriz que, hace dos años, abandonó el think tank en el que trabajaba para viajar y pensar qué quería hacer con su vida. Su primera parada fue el sur de California, donde ya había vivido mientras estudiaba: "Empecé a trabajar con un chef que hacía cocina vegana y conocí la kombucha, una bebida probiótica de tradición milenaria. Allí era un fenómeno en pleno crecimiento, la probé, me encantó y empecé a investigar sobre ella", cuenta Beatriz. No tardó en ver que producir la primera kombucha 100 % española podía ser un buen plan y se lo contó a Nuria Morales, una amiga con la que siempre había compartido el deseo de emprender. Por aquel entonces ella también quería dejar su trabajo en el mundo de la consultoría para explorar nuevos caminos, así que se unió al viaje de Beatriz y volvió de América Latina convencida del proyecto. Licenciada en Químicas, Nuria puso en marcha la fábrica en la localidad de ambas, Fregenal de la Sierra (Badajoz), mientras Beatriz se encargaba de la parte de marketing y ventas. En mayo de 2017 nacía Komvida.

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Crear cultura

La empresa no era fácil: "Lanzar un bien de consumo innovador siempre es complicado, pero no solo había que desarrollar la marca y el producto y distribuirlo, sino que en nuestro caso también había que contar a la gente lo que era y educar en su consumo, crear cultura", explica Beatriz. Y reconocen que no pueden quejarse porque ha tenido buena acogida dentro del mercado español. Desde que la lanzaron hace siete meses las ventas no han dejado de crecer. "Firmar nuevos contratos es importante, pero cuando un cliente te escribe para decirte que desde que la toma se encuentra mucho mejor se te pone la carne de gallina. Compartir algo que hace bien a los demás es muy gratificante", cuenta.

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Komvida

La kombucha es una bebida probiótica de origen chino sin apenas calorías que está causando furor en el mundo por sus beneficios para el organismo. Sus creadoras aseguran que mejora el sistema inmunológico, ayuda a eliminar toxinas y proporciona energía. Komvida Organic Kombucha se produce de manera sostenible en Extremadura y está disponible en tres sabores: Greenvida, a base de té verde; Gingervida, con genjibre y limón, y Berryvida, con sabor a frutos rojos.

Carlota Mateos: "Es fundamental la intuición, saber escuchar tu voz interior"

Esta no es la primera aventura empresarial de Carlota.Ella tenía claro que si volvía a emprender era para cambiar el mundo a mejor, con un proyecto que le llegara al alma. Y lo encontró. En 2016, la fundadora de la red de hoteles con encanto Rusticae estaba pasando un fin de semana en uno de ellos cuando su propietario, Juan Vila, le dijo que quería llevar la comida ecológica a gran escala del campo a la ciudad. Siempre había pensado que era necesario ofrecer alternativas para que los trabajadores comieran mejor y en solo tres meses PlenEat –creada con Juan Vila e Isabel Llorens– estaba montando su primer comedor 100 % ecológico en la sede de Meta4. El proyecto persigue un triple impacto: llevar salud a la gente de la ciudad ofreciendo un menú orgánico, fijar población rural dinamizando el empleo en las zonas menos pobladas con la producción de alimentos ecológicos y cuidar el medio ambiente cultivando de manera limpia y libre de emisiones.

Confianza y paciencia

Carlota tiene claro que su primera experiencia como emprendedora ha sido fundamental, pero "cada proyecto es un salto al vacío porque cambia el concepto, el contexto, las personas con las que trabajas... La experiencia es un grado, pero no evita que te equivoques. El emprendedor sabe que se enfrenta a esa incertidumbre y está vacunado", reflexiona. En su caso, ser mujer en un mundo de hombres no ha sido un handicap y defiende que ese hecho penaliza menos en el trabajo por cuenta propia que por cuenta ajena, donde aún queda camino por recorrer: "Hay una desigualdad manifiesta. Es hora de cerrar la brecha de género porque no toca que estemos con esto en el siglo XXI", enfatiza. Y tiene claras las cualidades necesarias para emprender: "La intuición, escuchar tu voz interior, porque hay que tomar muchas decisiones. La capacidad de trabajo para aguantar jornadas de 16 horas. La confianza en uno mismo, porque hay que gestionar la incertidumbre constantemente. Y la paciencia: vivimos en una sociedad acelerada y hay que dar tiempo a las cosas porque tardan en florecer".

PlenEat

Este proyecto busca mejorar la alimentación en las grandes urbes. Su primera línea de negocio son los comedores en empresas como Yoigo y Disney, que ofrecen un menú del día ecológico preparado en su cocina central, y productos take away para picar entre horas. Además, en enero de 2018 estrenan las primeras máquinas de vending 100 % ecológicas en empresas, aeropuertos, estaciones de tren... Y van a poner al alcance de todos sus productos orgánicos con expositores en supermercados, cafeterías y tiendas de barrio.

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