Y de repente, ¡abuela! Charo Izquierdo nos habla de la nueva generación

Ellas ya saben ya lo que es ser una abuela de nueva generación. La periodista Charo Izquierdo nos habla de ello en una novela donde recrea su propia experiencia.

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Susan Sarandon, Ana Belén, Ángela Molina y tantas otras celebrities saben bien que las abuelas están cambiando. Ellas no responden al prototipo de señora mayor que cuida de sus nietos entre fogones. Y es que hoy, con la esperanza de una vida longeva y los cuidados beauty, las abuelas son mujeres estupendas que tienen vida propia, siguen con su carrera y tanto van a una fiesta como cuidan de sus nietos un fin de semana. No siempre es así, claro está, pero vamos a hablar de estas abuelas de nueva generación, de estas mujeres que no pensaban ni por un momento en ser abuelas ¡tan pronto! Y es que, en parte, eso es lo que le ha pasado a Charo Izquierdo, directora de la Mercedes Benz-Fashion Week Madrid, que a sus nunca confesados años –"puede que este dato solo lo tengan mis médicos", se ríe– ha escrito una divertida novela basada en parte en su experiencia, ¡Socorro, soy abuela!, editada por Plaza & Janés.

Charo Izquierdo con su nieta, Camila, en brazos.
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¿Cómo te dio por comenzar a contar toda esta aventura de ser abuela en un blog?

Cuando mi hija me anunció que iba a ser abuela me quedé en estado catatónico, porque lo cierto es que no contaba con ello. Sí sabía que a ella le hacía ilusión, pero... Si tienes hijos, sabrás que, aunque sean mayores, los seguimos tratando como si fueran nuestros niños, tengan la edad que tengan. Y ahora, ¡mi niña iba a ser madre! Pasado ese shock inicial me senté a escribir mis emociones y, de pronto, pensé que sería bonito que algún día mi nieta pudiera leer el testimonio de lo que para mí significó todo esto. Así comenzó el blog. Después llegó la llamada de Plaza & Janés interesada en convertir aquella experiencia en una novela y, como sabes, dejé el blog y acepté. Al hacerlo, tuve que recrear personajes, inventar una serie de tramas que son pura ficción... Digamos que hay un fifty fifty entre ficción y realidad. Por eso me he divertido tanto. ¡Muchísimo!

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Tras ese primer shock, ¿cómo asumiste el cambio?

Creo que cambió cuando vi la felicidad en la cara de mi hija y cuando ya pude contar que era abuela, pues al principio no nos dejaba decírselo a nadie fuera de ese pequeño círculo familiar. Realmente fue ahí cuando empecé a notar que cada vez me preocupaba más todo lo que estaba pasando. Soy una madre gallina: cuido mucho de mis dos hijas, estoy en permanente comunicación con ellas y siempre me tienen cuando me necesitan.

"Socialmente hay un prejuicio con las abuelas. Una cosa es la edad del DNI y otra la anímica"

¿Te ha servido la experiencia para recordar tus embarazos, sobre todo el primero, por aquello de la novedad?

Sí, y al escribir se me mezclaban los sentimientos de mi hija con los míos propios. Se da el caso de que es mi primera nieta y de mi primera hija, así que he regresado a mi primer embarazo muchas veces. Y recuerdas lo que sentías, y revives los cambios a través de lo que te cuenta ahora tu hija, y la comprendes. Y ella ahora te comprende mejor a ti, y entiende los temores que tenías, las preocupaciones, ese nuevo amor que ha nacido...

Se crea un vínculo muy especial...

Así es. Si no eres madre no sabes lo que es la maternidad por mucho que leas sobre ello o te lo cuenten. Ahora mi hija me entiende mucho mejor, igual que yo entendí en su día a mi madre. La empatía crea siempre vínculos especiales, y cuando está basada en algo tan tangible como es un amor nuevo y nuevas sensaciones se crean unos lazos muy grandes. Es pensar: "Esto que me está pasando a mí es lo que te pasó a ti". Y va más allá de cuestiones fisiológicas, que también, y te sirve para cuidar mejor de tu hija.

Has mencionado los temores, las preocupaciones. ¿Cambian cuando eres abuela?

Por supuesto, porque ahí entra en juego ese refrán que dice: "Ojos que no ven...". No es lo mismo estar todo el día con una persona e ir viendo lo que le ocurre que no estar. Mi nieta va a comenzar a andar y yo ahora pienso en lo que fue aquello y... Antes estaba horrorizada, angustiada. Como madre, cada poco llamaba a casa para ver si se había caído, cosa que ahora, como abuela, no hago. Aquellos primeros temores, si no los vives de cerca no los temes tanto.

Y eso que ahora con las redes sociales se vive más el crecimientos de los nietos, ¿no crees?

Totalmente de acuerdo. Ahora las abuelas tenemos una gran ventaja, y es que las redes sociales nos han cambiado totalmente la manera de comunicarnos. Yo, antes, si quería que mis padres viesen a mis hijas, tenía que ir a su casa o ellos venir a la mía, lo cual era más complicado. Ahora, yo veo el crecimiento de mi nieta continuamente a través de los vídeos que me envía su madre. Además, estoy tan orgullosa que me encanta compartir fotos con mi nieta en Instagram. Fíjate, yo no tenía ganas de ser abuela, pero ahora creo que es genial y lo estoy disfrutando muchísimo.

¿Qué es más estresante? ¿Esa primera noche que te quedas al cuidado de tu nieta u organizar la Mercedes Benz-Fashion Week Madrid?

[Risas] ¡La MBFWM, sin duda! A mí me encantan los bebes y, además de abuela, soy tía de muchos sobrinos muy pequeños. Cuando llego a reuniones familiares y los veo me tienen que dejar sola con ellos y les doy de comer, les cambio los pañales, me quedo algunas veces a dormir con ellos... Sin embargo, la MBFWM es todo un trabajo: organizar un evento tan importante, la mayor manifestación de moda que hay en nuestro país, en la que hay hay casi cincuenta desfiles, donde hay muchos diseñadores cada uno con su particularidad y donde yo llevo solo diez meses... Imagínate. Pero estoy supercontenta, feliz. Ifema es un lugar en el que hay un equipo maravilloso que permite que, aun con poco tiempo, salga todo adelante.

Sin embargo, escuchamos a los expertos hablar del auge del estrés en esos abuelos 'guardería'.

Yo no soy quien para juzgar a nadie y cada uno tiene sus circunstancias, pero creo que hay que procurar que los padres que han vivido trabajando mucho, ahora puedan disfrutar y llevar una vida mejor. Si los quieres, es bueno no colocarles a los nietos en 'modo' guardería, pero también sé que hay circunstancias. Durante la crisis los abuelos han jugado un papel maravilloso cuidando a los nietos, y a veces hasta siendo el sustento de muchas familias. Y ahí no se puede juzgar nada. Pero yo no lo hice y no me gustaría que lo hicieran conmigo. Además, no podrían [risas].

Para las abuelas jóvenes que aún trabajan eso de ser la abuela 'nanny' es impensable.

Claro. Yo, de mis amigas que tiene nietos, que son pocas, ninguna se ocupa full time de ellos porque se ocupan full time de ellas, de sus trabajos. Ahora las abuelas viajan con sus nietos y buscan una relación especial con ellos. Yo he cuidado a mi nieta fines de semana, me la he quedado incluso una semana, pero trabajando es muy complicado. Y me encanta, me divierte, y sobre todo quiero ayudar a mi hija, pero a veces no es posible con la vida que llevo.

¿Crees que realmente influye en la percepción de la edad que los demás tienen de una el hecho de ser abuela?

Sí, seguro. Socialmente creo que hay un prejuicio. Tenemos la idea de que la abuela todavía es aquella señora mayor. Y yo soy mayor, pero una cosa es la edad que aparece en el DNI y otra distinta la anímica. Yo sigo haciendo lo mismo que con treinta años.

¿Qué tipo de abuela querrías ser?

La abuela marchosa, que es lo que le dijeron una vez a una de mis hijas refiriéndose a mi madre. Eso me gustaría.

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