¿Cómo puedo saber si estoy en una relación tóxica?

En las relaciones sentimentales perjudiciales es muy importante diferenciar si estamos ante un caso de proyectos de vida incompatibles o ante una relación tóxica en toda regla. La toxicidad es un concepto del amor muy distinto que puede llegar a rozar el maltrato psicológico y tener consecuencias nefastas en tu salud emocional.

Es verdad que no hay un único concepto de relación perjudicial y que, por desgracia, hay muchas maneras de entablar relaciones sentimentales que aparentemente resultan satisfactorias pero que, en el fondo, nos debilitan y sacan a relucir lo peor de nosotras mismas. A la consulta llegan muchas parejas que desean seguir unidas pero que, cuando lo intentan, se enfrentan a elevadísimos niveles de frustración, de estrés, y de sufrimiento. No significa que sean personas tóxicas, la mayor parte de las veces se quieren pero no tienen los mismos esquemas mentales acerca de asuntos tan básicos como la familia o, sencillamente, no comparten el mismo proyecto de vida.

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Cuando hablamos de toxicidad nos referimos a otro concepto de amor bien distinto: una relación que roza el maltrato psicológico o se nutre directamente de él, en la que se han establecido dinámicas de interacción que parten ni de la igualdad ni del respeto de la individualidad del otro, que confunden querer con poseer y que pueden llegar a ser devastadoras para la autoestima y la salud emocional de quien las sufre. ¿Te preocupa poder estar viviendo una de estas relaciones tóxicas? Presta atención a las siguiente actitudes, porque, si no te quiere sanamente es muy posible que las hayas experimentado ya:

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  • Controla tus movimientos, tu planificación del tiempo, tus gastos y sospechas que también tus redes sociales o tu teléfono. Te pregunta desde la desconfianza y, a veces, decide por ti sin preguntarte, aun a sabiendas de que tú no habrías decidido lo mismo.
  • Es exigente. No maneja bien el concepto de sana reciprocidad en la pareja y pare que todo lo que te da o hace por ti has de agradecérselo en exceso o devolvérselo con creces.
  • Te critica. No te admira. De hecho parece que te menosprecia porque le es muy fácil criticarte, incluso tiene la desfachatez de hacerlo delante de otros en tono de aparente y falso humor.
  • No te pone nunca por delante de sí mismo. Y cuando parce que lo ha hecho te has dado cuenta de que, en el fondo, buscaba otro beneficio secundario.
  • Le molestan las relaciones que no tengan que ver con él. Como si no tuvieras una vida previa, como si no fueras ya una mujer madura en el momento en el que él se cruzó en tu vida. Parece que tu autonomía y tu independencia le molestan o le hacen sentir inseguro. Se inmiscuye en tus relaciones y, a menudo, se muestra celoso aunque trate de disimularlo o lo niegue.
  • Se enfada a menudo. Y es su forma de pedir y conseguir que hagas las cosas de otra manera. No suele ser sincero con lo que desea pero sabes que cuando no tiene lo que quiere se enfada o te retira su afecto y su atención. Eso tiene un nombre y se llama chantaje emocional.
  • Tiende a culparte a ti de lo que le sucede. No lo hace de modo muy explícito porque no es tonto, pero ya te ha insinuado alguna vez que has sido responsable de algo que no le ha ido como deseaba.
  • No es plenamente respetuoso en la cama. No tiene por qué ser agresivo pero sí has notado que su deseo prevalece por encima del tuyo y que le cuesta aceptar un 'no'.

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