Lourdes Montes: "Sevilla me sigue sorprendiendo cada día"

La diseñadora nos acompaña por su ciudad, que lidera el ranking de destinos para 2018 adentrándose en la modernidad sin renunciar a la tradición.

Abrir la ventana de par en par y que el olor a azahar inunde su casa. Ese es uno de los privilegios que disfruta Lourdes Montes por vivir en Sevilla. La diseñadora nació, se crió y trabaja en la ciudad hispalense, donde ha creado con su socia Rocío Terry la firma de trajes de flamenca Miabril. De su mano nos acercamos a la ciudad de moda.

¿Qué hace que uno se enamore de Sevilla?

Todo. La primavera, que trae aromas deliciosos, tapear y sentir el sol de invierno en una terraza; que estás a una hora de la playa y del campo, ir en bici a todas partes...

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¿Qué recuerdos guardas de tu infancia sevillana?

Pasaba mucho tiempo en el barrio de Heliópolis, donde vivían mis abuelos y todas las casas tenían chimenea. Conservo la memoria de los paseos al sol en invierno con el olor a leña. Y los buenos momentos que pasé cuando empecé a salir por la zona del río con 16 años.

¿Por qué calles te gusta perderte?

La zona del centro, el barrio de Santa Cruz, la catedral, la Plaza del Triunfo, el Arenal, la plaza de toros, la calle Adriano... Cada uno de sus rincones me siguen sorprendiendo cuando paso por allí.

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¿Y tu barrio favorito?

Al Alameda. Antes era una zona más complicada, pero ha cambiado completamente y hay sitios muy chulos para comer y librerías bastante originales.

¿Qué tienda es parada obligada?

Me encanta Antik, que está en la plaza de la Alfalfa. Tiene de todo, desde telas de tapicería maravillosas hasta pendientes y bolsos muy especiales.

¿Y tu sitio favorito para tapear?

Dos: el mercado Lonja del Barranco a la orilla del río (Arjona, s/n), donde se está fenomenal, y La Grulla (Juan de Mata Carriazo, 6), cocina tradicional con un toque innovador.

¿Alguna dirección secreta para tomar un dulce?

Colette (San Eloy, 13), una pastelería fundada por dos hermanas en honor a su abuela, que les transmitió los secretos de la repostería francesa. Hornean los mejores cruasanes de la ciudad.

¿Qué citas no hay que perderse?

Me gusta la feria, irme a comer por allí y estar hasta que el cuerpo aguante. Y, por supuesto, la Navidad: hay mucho ambiente en las calles. En los bares siempre hay una guitarra y se oyen los villancicos y flamenquito.

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