Razones por las que Sevilla es todo un planazo en 2018

Exposiciones de arte, nuevos restaurantes y tiendas de ropa guían nuestros pasos por Sevilla. ¿Sabías que está en el top1 de las ciudades a visitar en 2018?

Lo más popular

"Todo aquí es ficticio, excepto el escenario. Nadie podría inventarse una ciudad como Sevilla". Así arranca la novela La piel del tambor, de Arturo Pérez-Reverte. Única y fascinante, de ella también quedaron prendados Lord Byron, Rubén Darío y Federico García Lorca. Sin renunciar a su pasado, ha entrado de lleno en la modernidad. Y en 2018 suma un motivo más para conocerla o redescubrirla: la celebración del cuarto centenario del nacimiento de uno de sus pintores más influyentes, Murillo, ha hecho que sea nombrada la ciudad número 1 para visitar en 2018 según la publicación Best in Travel, de las guías Lonely Planet. El año empieza con una gran exposición, Murillo y su estela, que reúne en el Espacio Santa Clara más de 60 obras del pintor y sus discípulos. El Museo de Bellas Artes también se apunta a la celebración, pues por primera vez en dos siglos se podrá admirar al completo el retablo que Murillo creó para el convento de los Capuchinos. Más allá de las muestras de arte, la ciudad se llena de música: en distintos escenarios tocarán Sidecars, Pitingo, El Barrio, Rozalén, Ismael Serrano y el gran Chucho Valdés. Pero no solo estas citas la convierten en el destino más atractivo del año. De un tiempo a esta parte en la ciudad se respiran nuevos aires.

La tienda La Seta Coqueta, donde se promueve el slow cooking
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El soho sevillano

Para comprobarlo basta con acercarse al barrio de La Alfalfa, donde está el bautizado, con mucha gracia, Soho Benita. En diez calles se concentran restaurantes, librerías, tiendas y talleres de diseño que rompen moldes. La Importadora, el espacio creado por el artista Rafa Forcada, fue uno de los primeros en llegar al barrio con ganas de renovar. Le siguieron Delimbo, una galería de arte urbano y contemporáneo; la librería Rayuela, dedicada al álbum ilustrado, y Patricia Buffuna, donde Patricia y Antonio diseñan y fabrican boinas, pamelas y tiaras. Y entre las plazas de la Alfalfa y la Encarnación está La Seta Coqueta, que promueve el slow shopping: cada prenda y cada accesorio están cuidadosamente elegidos por su propietaria, Sole Ferrer, con quien es un placer charlar mientras se elige un regalo o un capricho.

Lo más popular

A solo unos pasos está la plaza de la Encarnación y uno de los monumentos más populares: Metropol Parasol –o Las Setas, como lo llaman los sevillanos–. Desde aquí se contempla una de las vistas panorámicas de la ciudad más espectaculares. A sus pies se encuentra el corazón de la nueva Sevilla: las calles Regina y Feria. La primera es una de las arterias que más se han transformado. Su ambiente es espectacular y cuesta atravesarla sin ir haciendo parada en sus locales. Una de sus tiendas más conocidas es Camden Shop: su colorida ropa nos traslada directamente al mercadillo londinense del que toma su nombre. Para los amantes del dulce, La Cacharrería es un edén con sus tartas caseras, y cerca está Kukuchurro, una neochurrería que ofrece su chocolate con churros en formato take away. Y si Regina está de moda, la calle Feria no se queda atrás. Una parada imprescindible es el mercado de abastos, junto a la iglesia del Omnium Santorum: sus antiguos puestos de venta convertidos en barras de tapeo ofrecen arroces, ostras, croquetas... y la música en directo anima aún más el ambiente. A unos pasos, la Alameda de Hércules es otra de las zonas de moda: los fines de semana se llena de familias que no se quieren perder los mercados de artesanía y de productos ecológicos que se instalan al abrigo del sol sevillano. A pocos pasos está el Guadalquivir y siguiendo su curso se llega a otro de los puntos hot de la ciudad: el mercado Lonja del Barranco, a los pies del puente de Triana. Este espacio gourmet ocupa un singular edificio, las Naves del Barranco, diseñado por Gustave Eiffel. En sus veinte puestos caben más de 150 propuestas gastronómicas, algunas tan irresistibles como La Salmoreteca, donde se reinterpreta el salmorejo de toda la vida, y Dame la Lata, donde conservas, ahumados y salazones son protagonistas. Su terraza Sojo es perfecta para tomar cócteles con vistas al río y compite con otro de los miradores de moda, el del restaurante María Trifulca. Desde allí se divisan tres de los iconos de la ciudad, la Torre del Oro, la Giralda y la Maestranza. Es difícil conseguir mesa en este local recién inaugurado en el Faro de Triana, antaño estación de pasajeros y almacén.

Vanguardia culinaria

El mercado Lonja del Barranco, gestionado por Fran Rivera

Dando un paseo se llega a la plaza Nueva, una de las zonas de tapeo de toda la vida, ese arte que los sevillanos llevan dentro y que tanto se disfruta en esta ciudad de eterna primavera. En la calle Galera, La Brunilda, una taberna neorrústica, se llena hasta la bandera agotando sus tapas de autor. Y en la calle Zaragoza, Castizo ha dado en la diana con su barra costumbrista que reivindica la carrillada y el chipirón plancha. La renovada oferta gastronómica ha sabido apuntarse a las tendencias sin perder de vista la cocina de siempre. En la calle Francos está El Pintón. Es fácil enamorarse de su patio y querer detener el tiempo mientras se disfruta de sus cócteles y de sus tapas creativas. Y muy cerca tres de las propuestas del grupo hostelero que ha revolucionado la escena gastro: en el número 8 de la calle Hernando Colón, Ovejas Negras se ha colado en el ranking de los mejores bares de tapeo por su ambientazo y su decoración vintage, y, en el número 1 de la misma calle, Mamarracha presume de carácter urbanita con su jardín vertical y las mejores materias primas hechas a la brasa. A unos metros, Torres y García defiende la nueva cocina rústica y de su horno de leña salen delicias como la pizza sarda con burrata, berenjena macerada y champiñones. Sabores que van más allá de lo clásico, como 
esta ciudad cosmopolita en constante evolución.

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