Ana Locking: "He recreado la casa que nos gustaría tener y no nos atrevemos"

La diseñadora de moda traslada su genial universo creativo a la decoración captando la esencia de sus colecciones más icónicas en su primer proyecto de interiorismo. Su espíritu libre se respira en cada rincón.

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Ana Locking repite cada curso a sus alumnos del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid que "siempre hay que estar mirando por la ventana, desde un avión, un taxi o tu casa... estar alerta a lo que sucede alrededor". Desde la de su estudio, en el centro de Madrid, se ve el patio de un colegio y durante la conversación escuchamos la algarabía infantil y observamos sus juegos improvisados, su entusiasmo y energía. La misma que desprende ella. Sincera, natural, reivindicativa y atrevida, ha dado un paso más allá en su labor creativa adentrándose en el mundo del interiorismo. Junto con el brand manager de su marca, Alberto Gonper, firma la decoración de diez apartamentos vacacionales en el centro de Málaga que son pura inspiración.

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¿Cómo surgió esta nueva aventura?

Es el primer proyecto de apartamentos vacacionales de uno de mis clientes, coleccionista de arte contemporáneo y amante de la moda. Para la decoración no quería que alguien seleccionase muebles bonitos y confortables, sino que hubiera una historia detrás, que cada pieza tuviera un valor añadido y contara algo, y por eso pensaron en mí y en Alberto Gonper. Yo estudié Bellas Artes y tenemos muchos amigos galeristas y artistas. Es un mundo cercano a nosotros de forma natural, así que fue un regalo que nos llamaran para esto.

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¿Os dio vértigo el proyecto?

En parte sí, porque no nos llamaban para diseñar el salón de un amigo –sonríe–. Son diez apartamentos y la idea era ligarlo con nuestro trabajo de moda, pero sin que fuera obvio que estaba hecho por un diseñador. Queríamos huir de las fotos de los desfiles, los maniquíes... y vincular estos apartamentos con nuestro universo.

DOPPELGANGER. Su colección inspirada en la idea del doble y su imagen inspira este apartamento en el que el protagonista es un material hecho con desechos que imita la madera.

¿Qué similitudes ha tenido el proceso creativo con el diseño de una de vuestras colecciones?

Todo mi trabajo tiene un concepto detrás y no empiezo a diseñar hasta que no tengo una idea clara y un título. Elegimos cinco colecciones icónicas y trabajamos sobre ellas. El apartamento Doppelganger habla del doble y de lo que representa en las redes sociales: es fácil hacerse un duplicado de uno mismo y establecer personalidades múltiples o jugar con ellas. En ese apartamento creamos un textil especial que parecía madera, pero no lo era. Todos los objetos son cosas que no son lo que parecen: lámparas de araña, cabezas de animales hechas de forma artesanal con esparto, etc. American Landscape es una referencia al momento en el que el hombre llega a la Luna y planta la bandera americana, y todo en ese apartamento recuerda a este satélite y a la falta de gravedad: las sillas son transparentes y muy livianas, las lámparas son como los focos de un alunizaje, compramos la revista Time original y la enmarcamos, las colchas y cojines son un print del suelo lunar y las alfombras tibetanas anudadas a mano recrean los huecos que hay en la Luna.

WHAT DOES GOD SAY? El dólar americano y su simbología están presentes en las prendas y en estas piezas decorativas.

Hay una gran labor de diseño en piezas únicas...

Hemos realizado el desarrollo textil de las cortinas, colchas y cojines. Todas las alfombras son nuestras y también las piezas de cerámica, que están hechas en colaboración con el Centro Cerámico de Talavera de la Reina, en Toledo.

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Tus colecciones cuentan historias. ¿Cómo definirías estos apartamentos?

Son las casas que todos desearíamos tener pero que no te atreves a poner porque piensas que la decoración de tu hogar tiene que durar 20 o 30 años y quizás te puedas cansar. Son elegantes y juguetonas, porque invitan a ir descubriendo cosas. Por ejemplo, hay un apartamento que se llama Time Capsule en el que todo está relacionado con el paso del tiempo: hay lámparas y muebles de la RDA que compramos a fábricas que habían cerrado, y las piezas de diseño actual rememoran cosas antiguas. Y en todos los apartamentos hay referencias a Pablo Picasso, porque al turista le gusta ver reflejados elementos icónicos de la ciudad allá donde va. Escogimos fotografías de él dibujando, y en varios apartamentos hemos hechos neones de pared con los dibujos que él está haciendo en esas fotos. También buscamos dos mecedoras Thonet antiguas como las que él tenía en su estudio, y las incluimos.

AMERICAN LANDSCAPE. Las prendas de esta colección nos trasladan a una road movie americana en la que el eje central es la Luna. El print de los textiles la recrea.

¿Cuál son vuestras piezas favoritas?

Quizás las lámparas de las fábricas alemanas… Costó encontrar las auténticas y conseguir ese contraste entre las sillas de diseño pulidas y brillantes y esa lámpara llena de óxido.

¿Habéis viajado mucho por este proyecto?

No tanto como nos hubiera gustado. Hemos ido un par de veces a Berlín a recorrer mercadillos y rastros, y hemos visitado empresas que compraban stock y luego lo vendían, pero ha sido mucho trabajo de búsqueda por Internet. Hoy, afortunadamente todo lo encuentras así.

"El cine es mi pasión, pero me encantaría hacer vestuario para danza o teatro; y también me interesa el mundo de la perfumería"

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¿Qué apartamento es tu ojito derecho?

Yo creo que Doppelganger, porque cuando entras en él te sientes en un entorno muy especial y distinto, muy confortable. Y el de la Luna, porque te traslada: solo con sentarte en el sofá parece que estuvieras flotando. Es un viaje en sí mismo.

¿Te gustaría seguir abriendo camino en nuevos campos con el diseño como hilo conductor?

Me encantaría hacer vestuario para danza o teatro. Mi pasión después de la moda es el cine: me hubiera gustado trabajar en ello, pero ya es imposible, porque tendría que dejar mi firma.

Y también me interesa la perfumería.

En 2018 se cumplen diez años de la firma Ana Locking. ¿Qué balance haces de esta década?

Creo que cada vez estoy siendo más yo con las ideas que quiero mostrar o representar. Y cuanto más fiel a mis ideas soy, el público más lo agradece y mejor entiende mi trabajo. A nivel internacional la moda es cada vez más comprometida. No tanto en España, donde es difícil ver marcas que reflejen la sociedad actual: todo es estética. Por supuesto que en mi trabajo las inspiraciones son estéticas, quiero crear belleza, pero cada vez tienen un componente social y político más fuerte. Es lo que diferencia ropa y moda: que haya un concepto detrás. A nivel internacional, cuanto más arriesgadas son las firmas, más valoradas son.

¿Ha cambiado mucho el mundo de la moda desde que empezaste?

Todo es cíclico. Cuando empecé en Cibeles fui de la mano de David Delfín: fue su desfile de las capuchas y a mí me dieron el galardón a la mejor colección. Él se llevó toda la prensa y yo un premio. Echo mucho de menos su firma, porque no hay otro como él, con el que yo me sienta tan cercana a la hora de contar historias. Después hemos pasado por una época en la que todos los jóvenes que surgían se dedicaban a hacer trajes de noche para bodas. Bastante aburrido. Ahora estamos asistiendo a un momento en el que hay nuevos talentos que por fin están rompiendo con lo establecido, como Palomo o 44 Studio. Estamos volviendo a cuando yo empecé.

Una de tus últimas colecciones lleva por título The Dreamer, y dices que la unión de soñadores es hoy más necesaria que nunca. ¿Con qué sueñas?

Con que todos tengamos los mismos derechos y posibilidades. Así cada uno podrá demostrar lo que vale y se le valorará por ello y no por lo que tiene o de dónde viene su familia. Yo provengo de familia humilde y barrio obrero, y ahí las palabras se las lleva el viento: 
lo importante no es lo que dices sino lo que haces. 
Y en estos momentos es más complicado, porque en muchos aspectos tengo la sensación de que estamos volviendo atrás.

¿Y a nivel personal?

Un desarrollo internacional fuerte. Ojalá pudiéramos tener una inversión de capital de algún grupo y llevar a cabo una estrategia de promoción, marketing, comunicación y ventas. Tener tiendas en las principales ciudades del mundo sería un gran sueño. ●

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