Tendencias deco: aprende a darle a tu casa un toque de color y alegría

La interiorista Inés Benavides se alió con el color para convertir su casa en un refugio lleno de fuerza, alegría y personalidad, cada rincón conquista.

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En una casa unifamiliar situada en una colonia del centro de Madrid, la interiorista Inés Benavides encontró el lugar perfecto para crear su hogar: una vivienda con espacios diáfanos, alegre, vital y joven, con muebles únicos diseñados por ella misma y obras de arte magistralmente escogidas. Cada estancia transmite armonía, elegancia y buen gusto, pero también "funcionalidad, las casas tienen que ser agradables, fáciles de vivir, y esta me identifica totalmente", explica Inés. El edificio se construyó en 1929 y en los años setenta se le añadieron dos plantas más. Cuando lo adquirió, hace quince años, llevaba una década deshabitado y estaba en pésimas condiciones, así que llevó a cabo una reforma integral, para adaptarla a las necesidades de la familia, que respetó solo las fachadas exteriores. Las dos primeras plantas, totalmente diáfanas, albergan el comedor, la cocina, el salón y el despacho. En la segunda se sitúan las habitaciones de sus hijos y un salón para ellos, y en la última, abierto a una espectacular terraza, está el dormitorio principal con vestidor y cuarto de baño.

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Piezas icónicas

El sofá en tono crudo y los cojines en alegres colores son los protagonistas del salón.
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Las pinceladas de color están presentes en todas las estancias, y crean ambientes frescos y alegres, donde apetece compartir y vivir: "La base es el blanco, y sobre él he añadido toques de tonos vivos para dar fuerza, alegría y personalidad. Para esta casa me gustan especialmente los naranjas y fresas", cuenta Inés. El mejor ejemplo de ello es el salón, donde el suelo de madera, las paredes lisas blancas y el gran sofá en L crudo permiten que los cojines naranjas, azules, fresas y violetas sean protagonistas absolutos, junto con una de las piezas icónicas de Inés Benavides, un Cubb fucsia, original asiento o mesita auxiliar para cuyo diseño se inspiró en una lata de refresco aplastada y tirada en el suelo. La mesa de centro también está firmada por ella y, en la pared, una balda de madera muestra una maravillosa colección de jarrones de cerámica. En el comedor, las esculturas colgantes en tonos ácidos son el contrapunto perfecto para la mesa inglesa estilo arts & crafts y la lámpara negra de Lindsey Adelman. Y en el recibidor, la hilera de sillas adquiridas en un mercadillo y lacadas en distintos tonos son todo un canto al optimismo. Las obras de arte también juegan un papel relevante: "En casa disfrutamos mucho del arte y escogimos las obras sin pensar en un sitio concreto. Compramos los cuadros que nos gustaban y luego les fuimos buscando su ubicación", cuenta Benavides. Todos encontraron su sitio, y llenaron de emoción cada uno de los rincones. La del pintor coruñés Manuel Facal brilla en el comedor; el cuadro de gran formato de Simon Edmondson que adquirieron en la galería Michel Soskine juega un papel relevante en una de las zonas de trabajo, y el de Esteban Vicente, procedente de la galería Elvira González, atrae todas las miradas en el hall. Mención aparte merece la escultura de Juan Antonio Palomo, que reina en el patio ajardinado.

Objetos llenos de personalidad

El comedor, con lámpara de Lindsey Adelman y esculturas colgantes de Inés Benavides.

En cada estancia, con piezas vintage, de anticuario o diseñadas por ella misma, Inés Benavides ha sabido hallar la ecuación perfecta: "Casi todos los muebles y obras de arte son especiales porque tienen una historia para mí: un regalo, una compra única, algo que diseñé inspirada por algún viaje...", cuenta, y eso se traduce en un interiorismo que destila encanto y buen gusto. En la biblioteca se mezclan con maestría piezas de distintas épocas y estilos. La librería asimétrica es un diseño de ella y destaca por su movimiento y su capacidad para aprovechar cada rincón, sin dejar apenas huecos libres. De la pared contigua, panelada en madera, cuelga un cuadro de Jesús Soto, y sobre una cálida alfombra descansa una mesa española de nogal del siglo XVII y un trío de pufs Cubb.

La cocina es un espacio luminoso de líneas sencillas y colores neutros, abierta al patio y diseñada por la propia Inés. Los armarios de cedro del Líbano sin tiradores forman una composición a distintas alturas y, junto a una pequeña barra de estilo industrial, los protagonistas son los taburetes, que aportan dinamismo y personalidad a este ambiente.

También en la primera planta se encuentra una zona de estar que plasma a la perfección el gusto ecléctico de Benavides: una pared de estuco veneciano en marrón alberga la chimenea y a ambos lados se sitúan dos hornacinas en las que se exponen una colección de piezas de cristal y dos estilizados jarrones de cerámica en color verde. Dos sillones daneses y dos asientos en naranja y fucsia invitan a la lectura y la conversación. El espacio está junto a la ligerísima escalera, con estructura de acero y cristal para dejar pasar la luz que se cuela por la claraboya del tejado. Una tela metálica que hace las veces de barandilla cuelga en una sola pieza a lo largo de los cinco pisos de la casa.

En la última planta, con vistas a una maravillosa terraza convertida en un oasis urbano, se encuentra el dormitorio principal, donde priman la sencillez y la belleza tranquila. Dominan los tonos suaves en los textiles de algodón y lino, con ropa de cama de Zara Home y cortinas en color crudo, que aportan frescura y ayudan a crear un ambiente acogedor sin acaparar demasiado la atención. Las notas de color las ponen los dos sillones Luis XVI tapizados en terciopelo turquesa y pistacho, los cojines de alegre estampado floral y los marcos que descansan en las estrechas baldas situadas en la pared del cabecero, donde también reposan cuadros de Jaime Benavides y Balba Camino.

En este proyecto, Inés Benavides ha conseguido algo más que crear una residencia actual y elegante decorada con un sinfín de piezas magníficas: la ha llenado de magia y la ha convertido en una casa con alma en la que deseamos vivir.

Inés Benavides

Nació en el seno de una familia con grandes inquietudes artísticas. Tras formarse como ingeniero de minas y trabajar en consultoría, en 2002 decidió dedicarse a su verdadera pasión y fundó su estudio de decoración y diseño. Ha dirigido numerosos proyectos de interiorismo en España y en el extranjero. Su faceta más creativa la ha desarrollado a través del diseño de esculturas funcionales, que ha presentado en ferias internacionales y galerías de arte.

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