Glenn Close: Un sueño real

Hace tres décadas, la actriz interpretó en el teatro a un personaje que la enamoró hasta el punto de pelear durante 11 años para llevarlo al cine.

Su nombre suena para el Oscar, algo que no es de extrañar al ver su transformación y su sobria interpretación en Albert Nobbs. Ya antes, en 1982, Glenn Close había interpretado a este personaje, nacido en el relato homónimo de George Moore, en el teatro. En aquella ocasión fue muy aclamada y premiada con un Obie (el Tony de las obras que se representan fuera de Broadway).
La historia de una mujer que, en la Irlanda del siglo XIX, se hacía pasar por un sirviente para poder sobrevivir la ha acompañado desde entonces. La actriz vivía con la idea de que “se podía hacer una película maravillosa” y, en 2001, ella misma empezó a localizar exteriores. Cuatro años más tarde, entregó un guión a la productora Bonnie Curtis diciéndole: “Tengo que interpretar a este personaje en la pantalla grande antes de morir”. Comenzó así la búsqueda del director. Pero tras rodar Nueve vidas con Rodrigo García –hijo de Gabriel García Márquez– encontró al “perfecto” y dio inicio de esta forma el rodaje de un filme en el que, por encima de todo, brilla esta actriz apasionada.

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