“Como escritora, los rusos me fascinan”

La autora reconstruye la historia para componer los años que precedieron al asesinato del último zar y de su familia.

Nicolás II, el último zar, su hija Anastasia Romanov o Rasputin son algunos de los personajes de 'El testigo invisible', la nueva novela de Carmen Posadas, que aporta una visión diferente y muy documentada sobre los últimos años de la familia imperial rusa, antes de su asesinato en 1918.

Creo que ha sido tu hermano, Gervasio, el culpable de que te hayas fijado en este periodo de la historia.
Efectivamente. Y aunque yo pensaba que estaba todo contado, al documentarme me di cuenta de lo fascinante que era la realidad frente a todas las leyendas que hay en torno a los Romanov. Por eso me he inventado solo lo mínimo, lo necesario para darle una lectura novelesca.

Publicidad

El protagonista, ese sirviente llamado Leonid Sednev, ¿también es real?
Así es. A él le nombra en su testimonio Yurovski, el verdugo de la familia imperial, porque horas antes del asesinato lo mandó a su casa. Como yo tenía claro que quería hacer una historia desde el punto de vista de un criado, elegí a este deshollinador y pinche de cocina. Me interesaba ese punto de vista de quien lo ve todo y a la vez es un poco ajeno a lo que sucede, ese testigo invisible.

Lo más popular

Del misterioso Rasputin sabemos hoy en día muy poco.
Sí, sobre todo en torno a su muerte. Ahora se ve en fotografías que el cadáver de Rasputin tiene un tiro en la frente que no se corresponde con el relato del príncipe Yusupov, uno de sus asesinos.

¿Cómo te han servido aquellos años que viviste en Moscú a la hora de escribir ‘El testigo invisible’?
Me han servido para recrear el carácter ruso, que no se conoce de ir de visita. Ellos son capaces hacer de todo, lo mejor y lo peor, y esa gran contradicción es fascinante para un escritor, porque lo de que los buenos sean muy buenos y los malos muy malos es aburridísimo.