El Gran Gatsby nos conquista de nuevo

Lujo, elegancia, amor, misterio... y ‘glamour’, mucho ‘glamour’. La nueva versión de la mítica película que nos hizo suspirar en los años setenta vuelve a marcar tendencia dentro y fuera de la gran pantalla. Déjate seducir por los locos años veinte.

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Fiestas infinitas, evocadores vestidos de alta costura, pasiones ocultas… Este mayo, la cartelera nos tiene reservada una cita cautivadora con el glamour de los años veinte. Casi tres décadas después de que Robert Redford y Mia Farrow protagonizaran El gran Gatsby, Leonardo DiCaprio y Carey Mulligan han sido los elegidos para recuperar la mítica historia de amor entre el excéntrico millonario Jay Gatsby y la bella Daisy Buchanan, en una espectacular versión que ha vuelto a poner de moda el estilo y la elegancia que hicieron de esta década un referente de sofisticación difícil de superar.

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Y es que El gran Gatsby es un maravilloso viaje a la alta sociedad neoyorquina de los años veinte, donde las fiestas bañadas en champán y lamé, los clubs de jazz y una moral más que relajada se convierten en el escenario en que bailan, sueñan y aman sus protagonistas.

Un amor de película
Esta época llena de luces y sombras, de convenciones sociales y nuevas reglas, acoge en su interior una de esas grandes historias de amor que marcan un antes y un después en nuestro imaginario.

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La novela de F. Scott Fitzgerald en la que se basa la cinta cuenta la historia de un escritor que llega a Nueva York en 1922 y aterriza junto al multimillonario Jay Gatsby, que interpretó un seductor Redford en 1974 y al que da vida ahora un Leo DiCaprio más rubio –y más guapo– que nunca. Un personaje misterioso, aficionado a las fiestas y obsesionado por recuperar a su amor de juventud. Y es que el eje de la trama es, en realidad, la historia de un amor imposible: el del chico humilde que se enamora perdidamente de la bella y rica heredera.

Separados por una sociedad clasista en la que el dinero impera sobre el corazón (un tema recurrente en la obra de Fitzgerald), este amor frustrado se convertirá en el motor de la existencia del joven. Cuando, años después, reaparezca convertido en multimillonario dispuesto a todo con tal de recuperar a su amor perdido, verá impotente cómo, a pesar de sus esfuerzos y sus fiestas casi eternas (organizadas con el único propósito de volver a verla), el destino vuelve a interponerse entre ambos.
Al igual que la cinta de 1974, este remake contiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico entre los clásicos: pasión incontenible, amor con mayúsculas, dosis de drama, sueños incorruptibles, actores de atractivo magnético... y un vestuario que corta la respiración. ¿Qué más necesita una amante de las historias románticas... y la moda?

Si en 1974  Ralph Lauren firmó los trajes que lucía con elegancia insuperable Robert Redford, y los inolvidables looks de Mia Farrow (la actriz estaba embarazada y hubo que adaptar sus vestidos), ahora ha sido Miuccia Prada la diseñadora del sofisticado vestuario de la alta sociedad neoyorquina.

Destinada al éxito
Dos sorpresas más nos tiene reservadas la cinta dirigida por Bazza Luhrman: la música –la banda sonora se aleja del charlestón para rendirse ante raperos como Jay Z y Kanye West– y sus espectaculares fotogramas en 3D, lo que le da una nueva dimensión al lujoso universo de los años veinte. La película, que inaugurará el próximo Festival de Cannes, se perfila como una de las favoritas para hacerse con el galardón de la cita francesa... y con nuestros corazones. Y de la alfombra roja de Cannes a la de los Oscar, solo hay un paso. Quien avisa...