Asa Larsson

El boom negro de Millennium sigue vivo y Åsa Larsson, que sólo tiene en común con Stieg el apellido, es uno de sus máximos exponentes

La irrupción de Asa en la literatura fue por casualidad. Durante una baja maternal asistió a un taller literario y escribió su primera novela. Fue tal el éxito, que dejó su trabajo de abogada y ahora es una escritora de best sellers. En España se han publicado dos novelas, Aurora Boreal y Sangre derramada (Ed. Seix Barral y Columna). Ella será una de las protagonistas de la 69 Feria del Libro de Madrid, del 28 al 13 de junio, que estará dedicada a la literatura nórdica.
Sus libros me hacen pensar que Suecia no es tan idílica como creía.
Una leyenda urbana recorre Europa asegurando que es un país ideal en cuanto al progreso en el mundo laboral y en la igualdad de la mujer, pero el delito más común es el de abusos en el hogar y, a igual trabajo, el salario es distinto.
Pues lo hicieron ustedes muy bien con el marketing.
Bueno, en algunas cosas nos apañamos mejor pero, por ejemplo, no tenemos todavía paridad en los puestos de liderazgo ni en la política o la empresa.
¿Es usted una escritora feminista?
Como escritora no, como mujer sí.
En Sangre derramada asesinan a una sacerdotisa que sufre discriminación laboral.
Hay un gran debate en Suecia para que las mujeres no puedan ejercer el sacerdocio, aunque son una fuerza importantísima. Pero los hombres no quieren dejar el poder.
En sus dos primeras novelas mata a sacerdotes, ¿es una venganza por su pasada educación religiosa?
Mis abuelos eran muy religiosos y mis padres renegaron por oposición. Yo estuve en la Iglesia Libre. Ahora ya no, pero me gusta leer la Biblia.
Su madre vivió 16 años con su padre y lo dejó por una mujer. ¿Cómo lo llevó, estando en esa iglesia?
Con ella estuvo 20 años. Para mí fue muy duro porque pensaba que ella iría al infierno. Me arrepiento y me siento triste por los años que di por buenos los valores que me daban, cuando yo era jovencita.
¿Cómo ve la situación de la viuda de Stieg Larsson?
Me avergüenza. Estuvieron muchos años juntos y ella fue su escudo frente al mundo. Era su nombre el que estaba en el buzón y el que venía en el recibo de la luz. Si hay una vida después de ésta, no sé qué le dirán el padre y el hermano de Stieg cuando se encuentren.

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