Blanca Portillo, la gran dama del teatro

La actriz, de gira por España, interpreta a la virgen María en uno de los mejores papeles de su carrera. Un testimonio tan sensible como duro y conmovedor.

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Es una de nuestras actrices más elogiadas y derrocha talento tanto en teatro como en cine y televisión. No hay más que ver la cantidad de galardones que avalan su carrera: Concha de Plata a la mejor actriz por Siete mesas de billar francés (2007), cuatro premios Max, uno de los cuales ganó como mejor directora teatral por La avería, o el premio de la Unión de Actores por su papel como Carlota en la serie 7 vidas, entre muchos otros. Ahora, todo el arte y la sensibilidad de Blanca Portillo se ponen al servicio de dos obras: El testamento de María, que protagoniza, y una controvertida versión del clásico por excelencia titulada Don Juan Tenorio 2014, que dirige.

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Su primer monólogo
La primera resulta una obra espectacular, además de ser la primera vez que afronta la soledad en las tablas: “Nunca había hecho un monólogo, no me gustaba la idea porque no entiendo el trabajo sin el compañero. Pero Agustí Villaronga [el famoso realizador de Pa Negre que debuta con esta obra como director teatral] ha hecho un espectáculo en el que María habla con unos personajes aunque no estén en escena. Y luego tengo al público, con el que también dialoga mi personaje. Resulta que los espectadores son unos estupendos compañeros, te hacen la mitad del trabajo. Ver sus ojos, sus caras, ayuda mucho”, explica la actriz, que está de gira por España. Tras su paso por el Festival Grec de Barcelona y tras el éxito en Madrid, donde las localidades se agotaron al poco de salir a la venta, El testamento de María llega ahora a otras ciudades como Girona, Bilbao, Las Palmas de Gran Canaria o Logroño.
Basada en la novela corta homónima de Colm Tóibín que te recomendamos que leas, la obra da voz a la madre de Cristo. Se trata de un relato conmovedor en el que María no es más que una madre judía que recuerda tiempos más felices y hace balance del horror por el que pasó años más tarde tras la implicación de su hijo en los disturbios y milagros que acabaron en su crucifixión. El lamento nos duele en el alma y Blanca lo interpreta magistralmente, con una fuerza tan desgarradora que nos mete de lleno en el dolor de una madre que sufre la peor pérdida de todas. Es imposible contener las lágrimas ante su grito mudo ante el tormento, cuando ya sabe que debe huir sin aguardar a bajar a su hijo de la cruz tras su muerte, algo de lo que se arrepentirá toda su vida.
Una nueva mirada
“María es una mujer de pueblo, con los pies en la tierra, y una madre por encima de todo. No entiende qué pasó ni por qué, y vive con esa angustia desde hace años. También convive con su sentimiento de culpa, porque toda madre siente que podía haber hecho algo más”, explica Blanca. La actriz también remarca “ese punto de rebelión” que hay en ella por no comprender lo que le cuentan, lo que ha vivido: “Es bonito sacar a un personaje como ella, que es la madre de todas las madres, de una historia, para contarla a través de sus ojos. Todo cambia mucho”, agrega.
Aunque la actriz no tiene hijos, confiesa que eso no le ha impedido meterse en la piel de este personaje, como demuestra en esta sublime interpretación con la que logra poner a un teatro entero en pie. La actuación podría reportarle su tercer premio Max a la mejor actriz protagonista (ya ha obtenido este galardón teatral en esta misma categoría con Madre, el drama padre y Hamlet). Y no solo los espectadores, pues también Blanca se muestra encantada con su papel: “Nada más leerlo dije que sí. Me conmovió profundamente. Hacía mucho tiempo que no leía un texto teatral que a la primera me perturbara tanto. Es tan poderoso, lloré tanto leyéndolo que no lo dudé ni un segundo”, afirma.
Desterrando el mito de Don Juan
Si en El testamento de María Blanca desmonta la visión tradicional de la madre de Cristo, en Don Juan Tenorio 2014 se enfrenta como directora al mito del famoso seductor, un personaje “deleznable que nunca he podido entender cómo se pudo convertir en un mito, en un icono abanderado de la libertad y la transgresión”, afirma la actriz. Blanca nos presenta un Tenorio sin valores éticos ni morales: “No es un héroe, sino el vivo retrato del desprecio por los demás”, explica. José Luis García Pérez [Juan en la serie Vive cantando] interpreta a este ‘donjuán’ con el que muchos han mostrado ya su desacuerdo tras su estreno en Valladolid, ciudad natal de José Zorrilla, padre del mito. Pero el actor explica: “Si el paradigma del héroe español es una persona que en el primer monólogo dice que ha matado, que ha vendido a no sé cuántas mujeres, mal vamos”. En ese punto coincide con Blanca, que escribe en el programa de mano: “En un mundo donde la violación de las leyes, la violencia de género, la destrucción de los valores morales y éticos van en aumento, Tenorio debe dejar de ser un modelo a seguir”.
Así, Portillo y Juan Mayorga, autor de la nueva versión, quieren compartir otra visión del Tenorio: “Recuperamos aquí el sentido de un personaje que decide mirarse al espejo para tomar conciencia de la destrucción que ha dejado atrás y reconoce que lo ha hecho mal y que los verdaderos fantasmas están en la conciencia y son los muertos que ha maltratado, destruido y vendido. Esto es mucho más romántico y, por supuesto, más trágico”, señala Portillo. Una nueva mirada y una puesta en escena arriesgada que choca frontalmente con el clásico, que gustará a algunos y defraudará a muchos otros. ¡Tú decides!