Niki de Saint Phalle

El Guggenheim inaugura una gran retrospectiva de la polifacética artista.

El mundo sería menos alegre sin sus enormes esculturas, que ayudan a brillar lugares tan bellos como el Jardín del Tarot, en La Toscana, o la plaza Stravinsky, en París. Allí se alza la famosa fuente creada por la francesa Niki de Saint Phalle y su marido, el también artista Jean Tinguely.
Pintora, escultora, grabadora y autora de cine experimental y performances, Niki (1930-2002) fue ante todo la primera gran artista femenina del siglo XX. Fue ella quien reivindicó el papel de la mujer y su lugar en la sociedad y construyó una verdadera mitología en torno a nosotras, como heroínas en potencia de un nuevo mundo. Madres, hijas, guerreras y diosas se convirtieron en poderosas esculturas en sus series Novias, Alumbramientos o Nanas, su faceta más colorista y alegre. “Muy pronto decidí convertirme en heroína. ¿Quién iba a ser? ¿George Sand? ¿Juana de Arco? ¿Napoleón con enaguas?”, decía quien con su arte luchó contra los convencionalismos y las actitudes rígidas. Ella tenía claro que había llegado la hora de una nueva sociedad matriarcal que construyera un mundo más justo y feliz. Del 27 de febrero al 7 de junio en el Guggenheim de Bilbao.

Publicidad