Jeff Koons, el rey del ‘kitsch’

El Guggenheim dedica una retrospectiva a Jeff Koons, el artista vivo más cotizado.

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Cerca de 58 millones de dólares, esa es la cifra que se pagó en una subasta de Christie’s por uno de sus ‘perros hinchables’ (Balloon Dog) y la que convirtió a Jeff Koons en el artista vivo más caro del mundo, a pesar de (o quizás gracias a) que su obra es tan admirada como criticada.

Sus ‘enemigos’ cuestionan qué hay de arte en sus monumentales corazones de plástico o sus obras de corte pornográfico de la serie Made in Heaven, protagonizadas por él y su ex, la actriz de género X Cicciolina. Pero Koons ha sabido vender como nadie su estética kitsch y su exaltación de lo superfluo. 

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Quizás el hecho de que fuera corredor de bolsa en Wall Street le ha ayudado a saber que el arte vale lo que alguien quiera pagar por él. Lo cierto es que parece inevitable sentirse atraído por esas obras que crean una falsa apariencia de lujo y reconocemos como parte de nuestra historia, como sucedecon sus Popeyes.

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Quizás por eso nos gusta tanto esta retrospectiva que le dedica el Guggenheim, un museo que desde 1992 da la bienvenida a sus visitantes con uno de sus monumentales cachorros florales, Puppy: “Nunca me han felicitado tanto por una obra”, afirma cuando le preguntan por este simpático perrito de doce metros de altura y más de 35.000 flores del que hubo una primera versión en el castillo de los Waldeck (Alemania).
Y es que Koons se atreve con todo: desde la portada del Artpop de Lady Gaga a ese arte de mirada infantil que, según explica, tiene que ver con la necesidad de eliminar los juicios: “Los niños están más abiertos a las sensaciones, a aceptar las cosas por lo que son”. Es así como hay que  disfrutar de esta sorprendente muestra. Desde el 9 de junio hasta el 27 de septiembre en el Guggenheim de Bilbao.