Este verano amarás el rosado

En el extranjero es el vino de moda. Fresco, suave y ligero, este vino se está convirtiendo en un auténtico producto gourmet. ¿Sabes todo lo que le tienes que pedir a un buen rosado?

Es la compañía perfecta para aperitivos, tapas, arroces y  paellas. Su mejor momento es el verano, ya que se recomienda beberlo muy frío. Tradicionalmente poco valorado, en estos momentos vive en el extranjero su momento más dulce y es de las variedades que más crecen. A los europeos, acostumbrados a los vinos blancos y suaves, les gusta beber vinos afrutados y dulces. Hoy por hoy, los rosados más valorados son los franceses de Provenza, (de color más ténue), los californianos y los navarros.

Publicidad

EL rosado tiene su color porque una vez recolectada la uva, se mantiene en contacto con la piele de la uva muy poco tiempo para que no coja tanto color. Como su esencia es la de un vino ligero, se intenta que no tenga muchos taninos que son los que dan estructura a los vinos tintos. 

¿Y qué hay que pedirle a un buen rosado? Según el estrella Michelín Juan Mari y Elena Arzak, tiene que ser "suave, equilibrado, untuoso y agradable. Muy persistente y con notas de cereza". Y junto al pionero de los vinos rosados, Julián Chivite, acaban de lanzar su Chivite las Fincas, uno vino elaborado después de muchas conversaciones de padre, hija y bodeguero. "Es ese vino que siempre queremos compartir con nuestros amigos" dicen Elena y Juan Mari.