A cada vino su queso

No todos los vinos son válidos para todos los quesos. Los expertos recomiendan los blancos... pero no siempre.

Lo más popular

Vinos blancos jóvenes, perfectos con quesos frescos como edam, ulloa, savarin.

Tintos jóvenes, para quesos fuertes de corteza enmohecida como brie o camembert jóvenes.

Blancos amaderados o sidras, para quesos ahumados.

Vinos dulces de Jerez y oportos, con los quesos azules.

Blancos con cuerpo, para quesos de cabra.

Vinos tintos dulces o de Jerez, para tortas del Casar o de La Serena.

Vinos blancos tipo riesling o cervezas, para quesos cremosos intensos y fuertes.

Publicidad

Blancos muy secos, para quesos de pasta prensada muy curados, como manchego o zamorano.

A la hora de maridar manda el propio gusto

Lo más popular

David Robledo es el mejor sumiller de 2014 y desde su puesto en el restaurante NH Sant Celoni, de Madrid (dos estrellas Michelin), se tiene muy trabajados los maridajes de quesos, ya que la tabla de su restaurante es una de las mejores de todo el país: “Es muy difícil elegir entre tantas posibilidades de quesos”, nos asegura.

Pero quizás sirvan algunas ideas generales: “Aunque existen maridajes convenientes, lo que manda siempre es el propio gusto. A los quesos les vienen bien los vinos blancos, pero los español

es somos muy de tinto, así que la preferencia personal prima sobre la teoría”.

¿cómo elegimos entre nuestras preferencias? Recomiendo la proximidad: acompañar los quesos de una región con los vinos de la misma zona. En una especie de selección natural, las regiones han creados los mejores vinos posibles para su gastronomía.

¿Su apuesta personal?
Me gustan sobre todo los vinos dulces: oporto vintage o jerez ligeramente dulce, como Matusalem.