"El Camino cambió mi vida"

La Ruta Xacobea se hace lienzo en su obra. Christina Oiticica, la esposa de Paulo Coelho, expone algunos cuadros que enterró en el recorrido hasta Santiago.

Si no hubiera hecho nunca el Camino de Santiago, seguramente Christina Oiticica no sería pintora. Pintaría, sí, porque es su manera de expresarse, pero no haría de su vocación su vida. Porque fue en su primera peregrinación a Compostela, hace ya veinte años, cuando la esposa de Paulo Coelho descubrió que lo suyo no era proyectar edifcios –hasta entonces trabajaba como arquitecta–, sino llevar la energía de la tierra a los lienzos.
“Empecé a enterrar los cuadros en el Camino de Santiago para que la tierra dejase su impresión en ellos, tornándolos únicos”. Y así fue como enterró más de cien cuadros en 800 kms de ruta, y como, tras desenterrarlos, convirtió las piedras y la vegetación en un elemento más de su obra.
Aunque el Camino como inspiración es constante en su obra, ahora la pintora brasileña escoge un elemento muy especial de la ruta para convertirlo en protagonista de su trabajo: Os Portais, es decir, los portales. Para Oiticia son “grandes símbolos que contienen la dualidad, el bien y el mal, lo masculino y lo femenino”. Por ello los retrata, sean góticos, románicos o modernos.
Pero Christina no está sola en esta aventura: su esposo, Paulo Coelho, ha puesto letra a sus cuadros con textos manuscritos extraídos de su obra El peregrino de Compostela - Diario de un mago, mientras que Romero Britto, otro artista brasileño pone el toque pop a la exposición. “Aunque muchos dicen que la pintura es una actividad solitaria, el resultado de esta unión de seis manos fue fantástico”, asegura Christina.

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Paulo, su mayor fan: “Estaba convencido de que el amor eterno no existía hasta que apareció ella”, afirma el escritor, que la admira.

Os Portais. Hasta el 31 de agosto en el Parador de Santiago de Compostela. Después viajará por varias ciudades españolas.