Miguel Ángel Solá en Testosterona

El actor argentino regresa al teatro con ‘Testosterona’, una obra sobre las relaciones entre hombres y mujeres y las conversaciones decisivas, capaces de cambiarlo todo.

Hubiera querido retirarse del teatro haciendo Hoy: el diario de Adán y Eva, aquella obra con la que nos enamoró y por la que le galardonaron con el premio Max al mejor actor en 2004. Afortunadamente no lo hizo porque asegura que le es “imposible” dejar los escenarios: “De ellos vivo”.

A sus 64 años, Solá sigue derrochando esa energía magnética que nos atrapa. Claro que hay pocos actores tan versátiles y firmes como él, algo que en parte le viene de casta, ya que pertenece a una saga de artistas catalanes que tuvieron que emigrar a Argentina. Como él ha reconocido en varias ocasiones, es actor por herencia materna.

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También su voz, profunda, sosegada y cálida, forma parte de ese embrujo. Una voz que antaño le sirviera para trabajar como locutor en Argentina, experiencia que plasmó en la obra Como por un tubo, un homenaje a la radio de los años cincuenta. Aunque ahora, con un centenar de filmes y obras a sus espaldas (como El corredor nocturno, Fausto 5.0 o Plenilunio), la experiencia le viene de dentro, de su modo de meterse en la piel de tantos personajes, de su empatía.

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Solá vuelca cuerpo y alma en cada proyecto, y así se siente “feliz con lo hecho”. Y lo demuestra de nuevo en Testosterona, una jugosa reflexión sobre las relaciones entre sexos y las conversaciones que nos cambian para siempre.

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Testosterona
Solá y su pareja en la vida real, Paula Cancio, protagonizan esta obra en la que un director de periódico debe decidir qué candidato le sustituirá. Pero ¿tendrá ella la testosterona necesaria? Hasta el 14 de diciembre en el Galileo de Madrid.

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