Vuelve el vino dulce

El juego del maridaje vive sus mejores momentos. Una de las principales diversiones gourmet es probar un menú en el que cada plato se marida con un vino diferente, y así se potencian los sabores. Y en ese juego han desembarcado con fuerza los vinos dulces de uva variedad pedro ximénez, que ya no son solo compañía de sobremesa sino pareja de hecho de los segundos platos. Son perfectos si van de la mano de recetas de sabores rotundos como la caza, el foie, el pato y el queso azul.

Auténtico andaluz
El alto contenido en azúcar de un vino dulce puede ser resultado de la maduración de la uva o de haber sido incorporado a posteriori. En España los más tradicionales son los moscateles, malvasías o los conocidos como ‘PX’. Estos últimos son propios de las regiones vinícolas de Jerez, Montilla-Moriles y Málaga. Están hechos con uvas pasas de la variedad pedro ximénez que envejecen en barricas de roble. Algunos de ellos, como Matusalem, han conseguido este año 90 puntos en la Guía Parker.

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