Selva Negra: viaje al centro de Alemania

¿Aún con ganas de viajar?

Frondosos bosques, lagos de agua azul, casitas de cuento, sonidos del bosque, poder respirar aire fresco a pleno pulmón o degustar comidas caseras elaboradas con recetas centenarias son algunas de las cosas que se pueden disfrutar en una escapada al centro del bosque más extenso de Alemania. La Selva Negra es el distrito alemán donde se encuentra el macizo montañoso Alta Selva Negra.

Esta zona se localiza a las puertas de Friburgo y cuenta con la montaña más elevada de la zona, con 1.493 metros de altitud, dos grandes lagos y el mayor cañón de Europa. Caminar en la naturaleza. Este idílico paraje se convierte en un paraíso para los amantes del senderismo y los grandes paseos en contacto con la naturaleza. Se pueden encontrar numerosas rutas bien señalizadas con las que podrás disfrutar de un entorno de ensueño, y visitar castillos en ruinas y talleres artesanales. También podemos completar estas rutas en bicicleta. Los itinerarios más recomendables a pedal son los que recorren las fronteras de la Selva Negra con Suiza y la región de Alsacia. Una de las citas obligadas para los más aventajados senderistas es la estación de esquí Feldberg, en la Alta Selva Negra, en verano. Si llevamos el calzado adecuado podremos subir a la cima del monte Feldberg caminando, aunque también se puede subir con el funicular.

Tras las largas caminatas, nada mejor que disfrutar del descanso en alguno de los hoteles del lugar escondidos entre la naturaleza, como el boutique-hotel Alemannenhof (www.hotel-alemannenhof.de), o integrados en las históricas calles de la ciudad de Friburgo, como el Park Hotel Post (www.park-hotel-post.de). Para los que prefieran un plan relajado, reservar un tratamiento de belleza y salud en los spas de algunos hoteles de la zona puede ser una opción perfecta.

Donde más brilla el sol, Friburgo es la población más cálida de Alemania. Además, esta ciudad de cuento está considerada como la más ecológica del país germánico y la bicicleta es el medio de transporte por excelencia. Nos toparemos con ellas por toda la ciudad, además de con el nostálgico tranvía circulando por sus pintorescas calles.

Paseando encontraremos galerías de arte, joyerías o tiendas tradicionales donde comprar recuerdos, y acogedores restaurantes con terrazas junto al canal. Fachadas, ventanas y balcones aparecen adornados con racimos de flores malvas (glicinias), que dan sombra a las terracitas y un bonito toque al conjunto. Casitas de madera, estrechas calles de piedra y altas torres de los campanarios componen una bonita postal de vacaciones. Su afamada gastronomía la protagonizan los espárragos de Tuniberg, freiburger lange rote –las salchichas preferidas por los friburgueses–, tarta de queso, tarta Selva Negra de cereza, cerveza Rothaus y vinos de la tierra

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Calle peatonal en el centro de Friburgo.

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La Selva Negra está recorrida por decenas de caminos preparados para el senderismo.

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El pretzel, un bollo retorcido en forma de lazo.

 

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El Parkhotel Adler, en Hinterzarten, cuenta con un spa de 1.200 m².

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Boles de porcelana alemana.

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 Los canales de Friburgo se crearon en el siglo XI para abastecer de agua a la ciudad.

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La tarta de queso es una de las delicias de la zona.

 

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Productos bio en un mercado local.

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En pleno centro de Friburgo encontramos un parque convertido en viñedo.

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Alixe Winter, en la puerta de La Casa de los Vinos Badenses.