Dejarlo todo para dar la vuelta al mundo

Y vivir un año sábatico.

Viajar ha sido siempre una de las grandes pasiones de esta pareja, pero envueltos en el trabajo, la hipoteca y el colegio de las niñas, su mayor afición quedaba relegada a las vacaciones. Sin embargo, hace seis años dieron un portazo a su vida y se lanzaron a recorrer los cinco continentes. Y así, estos intrépidos trotamundos visitaron treinta y siete países a lo largo trescientos treinta y tres días. Una increíble aventura que les ha cambiado la vida.

¿Cómo se toma la decisión de dejar tu vida atrás, coger las maletas y emprender un periplo alrededor del mundo a lo largo de casi un año?

Luis. No es que se determine de un día para otro. Una hazaña como esta requiere mentalizarse y mucha planificación. Este viaje surgió en 2005, hojeando folletos turísticos un día en casa. Cada uno apuntó los países que deseaba visitar e hicimos un gran listado. Entonces, les planteé dar la vuelta al mundo. La propuesta les encantó y enseguida comenzamos con los preparativos.

¿No es una locura realizar este gran viaje con dos niñas de 7 y 9 años?

Amaya. No. Lo que sucede es que la gente no sabe viajar con menores, pero se adaptan mejor a los cambios que los adultos. De todas formas, en 2004 recorrimos con las niñas las Bermudas, Costa Rica y Nueva York y se lo pasaron genial. Este viaje fue la gran prueba de fuego y como lo superamos, y con nota, entonces pusimos en marcha la vuelta al mundo.

¿Qué hicisteis con vuestros respectivos trabajos?

L. Soy ingeniero de telecomunicaciones y trabajaba en una multinacional. En la primavera de 2008 hubo cambios y llegué a un acuerdo con la dirección para dejar mi empleo. Me pareció que era el momento perfecto para tomarme un año libre y poder llevar a cabo nuestro sueño.

A. Y yo imparto clases de inglés en empresas. Es un trabajo bastante más flexible, porque me organizo el horario en función de los grupos que me van saliendo. Así que no tuve problema en dejar por un tiempo la enseñanza.

¿Cómo reaccionaron la familia y los amigos cuando les contasteis vuestro proyecto?

A. Hubo de todo. La mayoría nos confesaron que estábamos chiflados, pero que era una locura alucinante. Y a las familias le preocupaba, sobre todo, que las niñas se pusieran enfermas.

Contadnos, ¿cómo fueron los preparativos del viaje?

L. Dedicamos tres años a preparar la ruta y seis a ahorrar el dinero necesario para realizarlo, además de contar con un colchón económico para la vuelta a casa. Y a nivel logístico, consultamos infinidad de guías y webs de alojamientos particulares. Y así fue como, a fuego lento, el viaje empezó a tomar forma.

A. Eso sí, decidimos que haríamos una ruta en la que en todos los países que visitáramos fuera verano, para evitar un exceso de equipaje. Y en nuestras maletas, para un año, metimos vaqueros y pantalones desmontables, camisetas, bañadores, un par de forros polares, unas botas impermeables y unas chanclas. Y no echamos nada de menos.

Y llegó el día de la partida...

L. Radiantes y muy ilusionados salimos el 29 de agosto de 2008 de Madrid con el objetivo de recorrer treinta siete países, y lo conseguimos. Partimos a Nueva York como primer destino y, entre otros, visitamos la costa este de Estados Unidos, Guatemala, Perú, Bolivia, Nueva Zelanda, Japón India, China, Tanzania y Jordania. Diferentes culturas, religiones, colores, sabores... Todo era nuevo. Y, la verdad, nos supo a poco.

¿Dónde os alojabais en cada uno de los destinos de vuestra ruta?

L. Principalmente en casas de particulares que estaban inscritos en una web de viajeros de intercambio de viviendas: daban alojamiento, gratuito o muy económico, a trotamundos como nosotros. Gracias a esta fórmula hemos conocido a gente muy interesante. Pero también hemos pernoctado en hoteles y en apartamentos.

¿En algún momento pasasteis miedo u os visteis en peligro?

L. El mundo es más seguro y pequeño de lo que parece. Pero sí, hemos vivido alguna que otra situación tensa. En Guatemala nos robaron unos niños. Allí también estuvimos a punto de hundirnos durante un viaje en barca, y nos llevamos un buen susto. Además, estando en La Paz, en Bolivia, Amaya sufrió un cólico nefrítico y tuvimos que ir de urgencia al hospital. Le extrajeron dos piedras del riñón y a los seis días pudimos continuar el viaje.

A. En Australia, Luis se cayó en una zona de rocas por ir a coger un cangrejo: se abrió el pómulo derecho y le tuvieron que dar varios puntos de sutura. Vivencias... Quizá uno de nuestros mayores temores era que las niñas se perdieran. Y lo solucionamos colgándoles una cadena con un silbato al cuello. Así, en cuanto se despistaban en algún mercadillo o aeropuerto con mucha gente, pitaban y las encontrábamos enseguida.

¿Con qué país os quedáis?

Sara. Sudáfrica: ver tan de cerca leones, búfalos, elefantes y leopardos me pareció una experiencia alucinante.

Ainhoa. Chile: sus paisajes me parecieron espectaculares.

A. Brasil: me conquistó por sus playas y su gente tan alegre y divertida. Me gustaría regresar algún día.

L. Camboya: el atardecer en las ruinas del templo de Angkor Wat es de ensueño. Realmente inolvidable

¿Qué aprendisteis de esta valiente experiencia?

L. Que podemos vivir y ser mucho más felices prescindiendo del noventa por ciento de las cosas que poseemos. Además, he aprendido a renunciar y a adaptarme a todo.

A. La mayor lección de este viaje es la apertura de la mente: descubrir otras culturas, otras formas de vivir y pensar me ha enseñado a mirar la vida con otros ojos. Además, cuando regresé tuve la sensación de que había vivido siete vidas condensadas en un año, porque fuera todo se experimenta con más intensidad y plenitud.

¿Cómo fue la vuelta a la vida cotidiana, al día a día en la ciudad?

L. Bastante difícil. Cuando has vivido una dosis de libertad del calibre que te proporciona un año sabático viajando alrededor del mundo, resulta duro volver a la rutina, las compras, la hipoteca, los horarios y las normas. Las que mejor se adaptaron fueron las niñas. Volvieron a sus clases felices. En cambio, nosotros estuvimos una temporada desubicados, porque no encajábamos en nuestra vida anterior ni con muchos de nuestros amigos.

A. No olvidaré la primera compra que hice en el hipermercado a nuestra vuelta. Fue una auténtica pesadilla. Acostumbrada a comprar durante el viaje en pequeñas tiendas y comercios a pie de calle, el entrar en una gran superficie, con tanto pasillo y las estanterías plagadas de productos y botes, me entró un agobio espantoso. Pasadas unas semanas, regresé a impartir mis clases de inglés.

¿Cómo es vuestra vida en la actualidad?

L. En 2011 montamos una agencia de viajes (www.indomitum.com) para aventureros que, como nosotros, quieran cumplir el sueño de dar la vuelta al mundo o realizar grandes viajes. Al haber visitado tantos países podemos aportar una visión diferente del periplo de los clientes. Además, estamos escribiendo un libro donde relatamos, día a día, nuestro paseo por los cinco continentes en familia.

¿Para cuándo os atreveréis con una segunda vuelta al mundo?

A. En cuanto podamos. De hecho, ya hemos pensado cómo nos gustaría hacerla. La idea es que, en lugar de invertir un año, lo haremos en seis meses y recorriendo lugares más remotos como Isla de Pascua, Micronesia, Isla Reunión y el Amazonas. Queremos realizar menos escalas, pero a lugares más recónditos en los que podamos pasar más tiempo con los nativos aprendiendo sus costumbres.

Un consejo para los que quieran dar la vuelta al mundo.

L. Que lo hagan. Siempre van a encontrar mil excusas para quedarse en casa. Y es una experiencia única e irrepetible.

A. Los anhelos hay que cumplirlos, no soñarlos.

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1 La familia que lo dejó todo...

... para dar la vuelta al mundo. Ellos son Amaya y Luis, con sus hijas Ainhoa y Sara.

2 En la India

La familia Muñiz al completo posa delante del Taj Mahal, en la ciudad india de Agra.

 

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3 Perú

Cuando visitaron Machu Picchu (Perú), estos intrépidos madrileños cumplieron una de sus mayores ilusiones.

 

4 En Bali

A Sara y Ainhoa les entusiasmó el espectacular vestuario y maquillaje de las bailarinas balinesas.

 

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5 Jordania

En Petra (Jordania), dieron un paseo a caballo para contemplar la gran fachada del templo del Tesoro.

 

6 Nepal

En Katmandú (Nepal) recorrieron los templos budistas y a Ainhoa le llamaron la atención sus simpáticos lugareños.

 

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7 Japón

Durante su estancia en Kyoto aprovecharon para vestirse con el quimono tradicional japonés y degustar sus platos típicos.