Sí, las terrazas también son para el invierno

Los meses más fríos también son buen momento para dejarse acarciar por el sol y disfrutar de una terraza. Toma nota de estos restaurantes que te van a hacer creer que el verano nunca se fue del todo.

En plena ciudad o rodeadas de naturaleza. Seis increíbles terrazas de invierno para disfrutar del exterior en los meses más fríos del año. Todo un planazo para sorprenderle si ya estás buscando ideas para San Valentín...

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1 Buen ambiente y cocina non-stop

Desayunar, tomar el aperitivo, comer, cenar e incluso alargar 
la sobremesa hasta bien entrada la medianoche. La terraza 
de El Escondite de Villanueva (Villanueva, 26, Madrid) se 
ha convertido en punto de encuentro donde saborear una cocina sincera con guiños a las últimas tendencias. Sus gyozas con salsa ponzu, su poké hawaiano de atún rojo y su falso risotto son un acierto seguro. 

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2 Un día en el bosque

Rodeada de encinas, como si fuera un auténtico refugio en el que se cuela la luz por cada rincón, Cabaña Marconi (Camino del Cura, 233, Encinar de los Reyes, Madrid) es ese espacio perfecto para almorzar con amigos o comer en familia. En la carta, auténtica comida que calienta el alma, como las albóndigas suecas con puré de patata –receta de Maud, la madre del chef Marcos Olazábal– o la burrata tartufata –que tanto le recuerda a Italia.

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3 Viaje gastronómico

La excelencia y el respeto por la cocina cantonesa, peruana y chifa están en el ADN de Kion & Sui (Azalea, 1, Alcobendas, Madrid), una terraza pensada para desconectar y dejarse llevar por la maestría de Nacho Fernández Picón en los fogones. Su cuidada decoración, en tonos agua y en madera, y sus grandes ventanales son el marco perfecto para degustar platos como el ceviche limeño y la sopa agripicante.

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4 Un paraíso dominical

Su terraza climatizada es un auténtico vergel que alegra la vista en los días de frío. Pipa&Co (Paseo de la Habana, 105, Madrid) se ha convertido por derecho propio en uno de esos sitios donde tomar el brunch con uno de sus smoothies y dejarse llevar en una conversación sin fin. Su quesadilla de jamón dulce, queso y guacamole y sus huevos benedictine con pan brioche, espinacas, virutas de trufa y salsa holandesa son de esos platos que no quieres que se acaben nunca. 

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5 Un oasis urbano

Situado en el barrio de Las Letras, Saporem (Ventura de la Vega, 5, Madrid) es de esos lugares de los que uno se enamora por su decoración, entre lo vintage y lo industrial, y su carta, en la que cuesta quedarse con solo un par de platos. Su steak tartar, su ensalada de pato confitado y su nido de patata con huevo a baja temperatura, picadillo y gorgonzola se han convertido en clásicos. ¿Otro motivo más para ir? Sus conciertos de música en directo.

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6 Una joya oculta en el barrio de salamanca

Con una abundante vegetación y el relajante sonido del agua de sus fuentes, la terraza del hotel VP Jardín de Recoletos (Gil de Santivañés, 6, Madrid) es un agradable rincón por el que dejarse caer a cualquier hora. Al frente de su cocina, el chef Manuel Martínez Rincón no deja de innovar y ofrece platos tan apetecibles como el tataki de atún rojo de almadraba y el rabo de toro. Por la noche, las cálidas luces invitan a disfrutar de una cena romántica con vistas a la Puerta de Alcalá. El broche perfecto lo pone su sugerente carta de gin tonics.