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Finlandia se mueve

Disfrutar del invierno

A pesar de sus bajas temperaturas y del universo helado que compone su paisaje en invierno, este país escandinavo toma la palabra para inspirarnos con lo último en diseño, ecología, bienestar y educación. Acompáñanos en esta aventura que recorre sus lagos congelados y cabañas de ensueño

Texto: Constanza Belda
Finlandia
En Finlandia hay que alojarse en cabañas para disfrutar de su entorno y manera de vivir. Las hay rústicas o de diseño, como ésta de Anttolanhovi.

Hay destinos que siempre imaginas de una determinada manera por su popularidad. En mi caso, cuando me dijeron que iba a Finlandia, me veía en medio de una estampa polar, conduciendo un trineo mientras observaba la magia de la aurora boreal, algo idílico pero limitado... Aunque, como siempre, no te puedes hacer una idea de las cosas hasta que no las vives, y este país escandinavo me ha cautivado de lleno. Lo primero es situarse: estoy en la zona del lago Saimaa, la mayor región lacustre de Europa, al sureste y muy cerca de la frontera con Rusia, donde 4.000 km de pequeños mares de agua dulce, de todas formas y tamaños, se entrelazan creando un bonito laberinto fluvial.
Al llegar contemplo un desierto blanco salpicado de granjas de madera, bosques de pinos y abedules, pero ¿dónde están los lagos? Me explican que la mayoría están congelados, con una capa de hielo que puede alcanzar 10 metros de profundidad y cuya extensión se alarga hasta Karelia, frontera con la antigua Unión Soviética. Poco a poco, si afinas la vista, se puede distinguir una gran variedad de islas, cabañas llamadas mochis, puentes y bosques.