Teatro sin máscaras

La pérdida, el amor y la codicia convierten la escena madrileña en una ventana abierta a la pasión.

Nuestros sentimientos más profundos y la manera en que la sociedad nos marca son el campo de batalla para los actores de estas obras que se representan en Madrid. De ese modo, no podemos evitar ser cómplices de Manuel Bandera y Bibiana Fernández en El amor está en el aire (hasta el 27 de marzo en el Teatro Infanta Isabel). Es una comedia mordaz que, entre sketches y canciones, trata temas como el matrimonio, la renuncia, el desengaño y las mentiras. También es inevitable que lloremos y sintamos el brutal dolor de una madre que pierde a su hijo en El testimonio de María (del 26 de febrero al 20 de marzo en el Valle Inclán). Aquí, la excelente Blanca Portillo regresa a la capital con uno de sus mejores papeles, el de la madre de Jesús de Nazaret. Es un drama desgarrador que humaniza una historia que va más allá de la religión. Mientras, Carmen Conesa se resiste al olvido y a mitigar su amargura en De algún tiempo a esta parte (hasta el 6 de marzo en el Español). Se trata de uno de los mejores monólogos teatrales que hay, y en él se narra la angustiosa existencia de una mujer en la Viena anexionada a la Alemania nazi.Para aligerar tensiones, La estupidez, con Toni Acosta y Fran Perea, nos hace reír y reflexionar con su grotesca crítica sobre la codicia y el absoluto poder del dinero (corre, que solo estará hasta el 21 de febrero en las Naves del Español). 

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