Ricardo Cavolo: ​el ilustrador que viene a revolucionar la moda

Hoy por hoy, Ricardo Cavolo es uno de nuestros ilustradores más internacionales. Un trabajo para el Circo del Sol le lanzó a la fama. Desde entonces, sus coloridos dibujos han seducido al mundo. Ahora ha diseñado una colección para Zara y proyecta sacar su propia marca de moda.

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Hace ocho años, este ilustrador de 35 decidió dejarlo todo para dedicarse a lo que le gustaba, pintar. Había estudiado Bellas Artes en su ciudad natal, Salamanca, pero su carrera se había dirigido al mundo de la publicidad. Un día, cansado tras intentar compaginar su trabajo en agencias con lo que notaba que era mucho mas que una afición, se decidió. Fue así como nació el Ricardo Cavolo que hoy conocemos, uno de nuestros ilustradores con mayor proyección a nivel internacional.

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Para conocerle, no hay nada mejor que meterse en su Instagram, donde cuenta con más de cien mil fans que siguen su trayectoria, sus trabajos y sus inquietudes, que de todo hay. Y es que Cavolo es un artista inquieto, abierto a las colaboraciones y sin miedo a los diferentes 'lienzos' en los que pueda mostrar su obra, ya sea una pared en la calle, una tienda, un libro o incluso la piel. Ahora, sobre todo, se muestra interesado en la moda: "Este año pegaré el salto", nos revela decidido. De momento, acaba de diseñar una colección de seis prendas para Zara, aunque lo mejor está por llegar: su propia marca.

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Marca Cavolo

"La moda es algo que me interesa mucho. A día de hoy he hecho alguna colaboración [como la de Zara o una que ha comenzado con Alexander McQueen], pero me estoy reservando para mi propia marca de ropa, que espero presentar a finales de verano, y esto es un gran salto", afirma. ¿El nombre? "Buf [risas], todavía no lo tenemos", dice refiriéndose al equipo que le ayuda con este lanzamiento, "pero lógicamente la marca tendrá que ir pegada a mi nombre. Su espíritu van a ser mis dibujos y mi arte, así que obviamente mi nombre deberá estar presente de alguna manera", explica ilusionado con el proyecto.

Modelos con algunas de las prendas que el salmantino ha diseñado para Zara, como la minifalda vaquera, junto a otras creaciones como las zapatillas con el 'ojo' de Cavolo, las parkas Shine y la cazadora tributo a Johnny Cash.

Sobre el estilo de la línea, por supuesto será de sport: "No es que de moda sepa demasiado, pero quiero que sean prendas fáciles de llevar, además de unisex: cazadoras vaqueras, camisetas, sudaderas, complementos como algún pañuelo, parches... Y eso es lo que haremos, al menos al principio. Tenemos que tener en cuenta que generar toda esa ropa se enmarca en un proyecto complicado, así que vamos a ir poco a poco, para ir viendo si funciona. Después, si llega el caso, ya desarrollaremos más trabajo".

El corpiño sexy

Lo cierto es que, viendo algunas chaquetas que él mismo luce, podemos hacernos una idea muy clara del estilo, y nos encanta su frescura y lo llamativas que son. Pero sobre todo nos ha llamado la atención una parka de color verde con la palabra shine ('brillar') escrita en blanco bajo una estrella del mismo color. ¿Encerrará algún significado? "Pues la verdad es que sí. Se trata de una chaqueta que me pinté el año pasado cuando pasé por un proceso de depresión. Como la ropa habla de nosotros mismos, de nuestro día a día, en ese momento me di cuenta de que necesitaba tener un poco presente eso de 'brillar' para tratar de salir de lo oscuro", confiesa mientras nos revela que también sus tatuajes le ayudan en este tipo de asuntos: "Me parecía una buena herramienta y fácil, una cosa que llevas como algo mágico, que te pones encima y dices: 'Ahora lo encaro de otra manera'. Y sé que en realidad es algo psicológico, pero te ayuda, claro que te ayuda".

Corpiño realizado junto a Maya Hansen para el Mulafest 2016.
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Para Cavolo la ropa es como "una doble bandera" que muestra las inquietudes del diseñador y de la persona que la lleva, de su ánimo ese día, de sus sentimientos en ese momento: "Por eso me gusta tanto la moda, me gustan mucho esas maneras de expresarse, me gusta ese tipo de expresión visual tan primaria, que lo que lleves puesto hable de ti", agrega. Por supuesto, ojeando alguna de sus creaciones, no pasamos por alto un corpiño sexy de Maya Hansen que luce un dibujo de Cavolo: "Fue una colaboración en el marco del Mulafest [el festival de tendencias urbanas que se organiza anualmente en Madrid]. Una sinergia entre diseñadores de ropa y artistas por la que a cada ilustrador le dieron una pieza de un diseñador sobre la que teníamos que intervenir", explica.

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La sabiduría del padre

Ocho años es poco tiempo para fraguarse la fama que hoy tiene Cavolo. Dice él que en parte se debe a que ha sido bastante pobre: "En casa siempre hemos tenido la directriz de que como no hay una red sobre la que caerse el trabajo debe ser lo que nos sostenga, así que es algo que me tomo muy en serio. Soy bastante productivo y rápido, no pierdo demasiado el tiempo viendo si está bien o si está mal, juego un poco con el instinto y con lo que me sale desde el principio. Entonces, generas más cosas, claro", afirma. Se le olvida mencionar el talento y su pasión por el arte, que en parte heredó de su padre: "Él ahora es profesor de dibujo en un instituto, pero cuando yo nací era pintor, y vivíamos un poco de sus cuadros. Recuerdo que la casa era como un estudio, un estudio de pintura, de escultura... Crecí rodeado de todo aquello y lo más importante es que a medida que yo iba creciendo e íbamos viendo que era un camino que me gustaba, mi padre me iba dando ciertas nociones técnicas, herramientas, pero sin decirme jamás 'hay que pintar así o asá...'. Él me dio su sabiduría y la libertad para que la usara como yo quisiera", recuerda.

Desde pequeño fue creando su universo: "Es un cúmulo de cosas que me han gustado siempre, de obsesiones... Al final, en el aspecto plástico está casi todo inventado. La originalidad estriba en que las cosas que te gustan se mezclen de tal manera que salga algo único, diferente", explica sobre su inspiración. Y nos asombra al revelarnos que esos colores tan vivos y esas figuras que vemos en su obra provienen, sin embargo, de una de las obsesiones heredades de su padre, el arte románico de España, "sobre todo el de principios de los siglos XII y XIII, ese románico tan primitivo. Hay piezas como el Beato de Liébana, una joya, que son prácticamente lo que yo hago: formas, mucho simbolismo, colores muy vivos...".

Del circo a la fama

Tras haber hecho exposiciones, la primera 'seria' fue en Salamanca y recuerda que en parte fue la semilla de su último libro, Periferias, Cavolo tuvo su "pistoletazo de salida" gracias a un encargo muy especial: "Hasta ese momento seguía trabajando en publicidad y era por la noche cuando dedicaba tiempo a mis dibujos, que colgaba en un blog para que mi padre fuera viendo mis progresos, pues entonces vivíamos en ciudades separadas. Era una época en la que dibujaba mucho aquel circo americano de los años treinta y cuarenta con personajes freaks, como el que se ve en la película La parada de los monstruos, de Todd Browning: el hombre tatuado, las hermanas siamesas, la mujer barbuda... La suerte es que este trabajo fue visto por el Circo del Sol, que en aquel momento buscaba a artistas de todo el mundo para reinterpretar los carteles de sus principales espectáculos. Me eligieron, hice el de Corteo, y claro, cuando haces algo para el Circo del Sol la repercusión es a nivel mundial. El dinero ganado entonces fue importante para dar el salto y dedicarme a lo que ahora hago, por no hablar del empujón anímico que todo aquello supuso", nos cuenta.

Quizás porque ese primer trabajo tuvo tanta repercusión internacional Cavolo no le da mucha importancia a este hecho: "Es verdad que te suelen pagar mejor en el extranjero que en España, que las condiciones a veces son un poco mejores, pero, no sé, lo veo como algo natural. De hecho, como aquel trabajo vino de fuera, los que le siguieron también. Te diría que me fue más difícil 'conquistar' España", explica.

Hoy, su obra, que en sus comienzos eran ilustraciones para tatuajes que hacía por encargo para ganar dinero, se puede ver en diferentes espacios que alquila: "Aunque suene un poco a mentira, el tema de las galerías no es algo que haya trabajado. Tienen un sistema un poco anticuado que no se adecua demasiado a cómo suceden hoy en día las cosas. Hoy es más fácil y divertido alquilar un espacio durante tres días y exponer. Quien quiera ver tu obra tiene que ir en esos días, y después se cierra y punto. Lo que me hace ilusión es haber expuesto en ciudades como Montreal, México, Madrid, donde viví mucho tiempo antes de irme a Barcelona...". Y más allá de espacios cerrados, encontramos murales de Cavolo en las tiendas de la cadena Urban Outfitters de Hong Kong o Colonia, en las calles de Querétaro o Moscú y en Madrid, donde para verlos puedes ir al campus de Google, a la calle Ramón y Cajal de Getafe o acercarte a la fachada de la tienda Kaotiko en Fuencarral.

Una mirada hermosa

Quien lea la introducción de Periferias verá que, durante parte de su infancia, Cavolo estuvo viviendo con gitanos: "Por eso he querido poner la mirada en las periferias y hacerlas respetar. Es un ejercicio de amor". Desde sus páginas nos invita a descubrir la belleza que hay en aquello a lo que no nos acercamos por diferente y desconocido: "Creo que esa es la mirada de los niños antes de saber quiénes son payos, quiénes gitanos y quiénes negros: ellos ven simplemente niños con los que divertirse y se entienden aunque no hablen el mismo idioma. Luego nos vamos añadiendo capas superficiales que nos hacen mirar diferente. Yo trato de mantener mi mirada un poco pura", explica, y añade cómo su obra también está salpicada de símbolos: "Por ejemplo, ese corazón con un ojo en el centro rodeado de llamas es mi regla de oro. El corazón refleja hacer las cosas con sinceridad, de manera honesta. El fuego significa la pasión que hace falta para hacer este trabajo. Y el ojo es el punto racional que conduce esa pasión".

Personas con cuatro pares de ojos que nos indican que nos paremos a mirar, magia, fantasía, un toque naif que nos acerca a la infancia y una mezcla de mitologías, entre las que destacan la hindú, la maya y la inca, mezcladas con la griega o las del norte de Europa, van conformando todo un universo que hoy seduce a niños y adultos, a pesar de no ser nada convencional y de salirse de los dictados de las 'uniformadas' sociedades actuales. Mientras, Cavolo sigue su camino y sueña con trabajar en un proyecto desde cero con niños: "Se aprende mucho de ellos y me lo pasaría en grande".

Su colaboración con Zara

Modelos con algunas de las prendas que el salmantino ha diseñado para Zara, como la minifalda vaquera, junto a otras creaciones como el corpiño hecho junto a Maya Hansen para el Mulafest 2016, las zapatillas con el 'ojo' de Cavolo, las parkas Shine y la cazadora tributo a Johnny Cash.

Calcomanía solidaria para la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Portada del libro Olio di canfora, de Federico Mastrolilli.

El último libro de Ricardo Cavolo, Periferias, editado por Lunwerg.

Desde carteles a botellas

Cartel de una de sus exposiciones en el metro de Londres. Tablas de skate y botellas encargadas por Ron Barceló. Arriba, el trabajo que le lanzó a la fama, el cartel para el Circo del Sol.

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