Por qué estas 4 jóvenes han encandilado al mundo de la moda

La española Coco Capitán apenas supera la veintena y ya ha logrado ser la niña mimada de Gucci, pero no es la única. Te presentamos a cuatro jóvenes que están consiguiendo enamorar a las grandes firmas de moda.

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Son jóvenes, inteligentes, trabajadoras y tienen unas ganas inmensas de comerse el mundo. Las marcas de lujo ponen el ojo sobre la generación millennial para demostrarnos que el talento no tiene nada que ver con la edad. Te contamos las historias de Coco Capitán (24), Marta Ortiz (23) y las hermanas Cuesta (27), cuatro veinteañeras españolas que se han convertido en el ojito derecho de firmas internacionales como Gucci, Vivienne Westwood o Loewe. ¿Su receta para el éxito? Unas ideas claras, algo nuevo que aportar al mundo de la moda y un brillante porvenir que construyen a base de trabajo y ambición. Toma nota de ellas porque te van a sonar sus caras.

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Coco Capitán (artista)

La sevillana que enamoró a Gucci con sus mensajes reivindicativos

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El último desfile de Gucci sorprendió a todos con la llamativa caligrafía que apareció estampada en algunas prendas y accesorios de la firma: camisetas, mochilas, riñoneras y hasta abrigos. Con un trazo infantil y desordenado se podían leer frases como: "Common sense is not that common" ('El sentido común no es tan común'), "Tomorrow is now yesterday" ('Mañana es el ahora de ayer') o "I want to go back to believing in a story" ('Quiero volver a creer en una historia'). Precisamente, este último mensaje era el que lucía en su camiseta el propio director creativo de la firma, Alessandro Michele, en el saludo final sobre la pasarela. Un grito de guerra de una juventud en alerta por un futuro incierto y la ruptura de las convenciones. Detrás de estos mensajes se escondía María de las Mercedes Capitán, una joven sevillana de 24 años.

El flechazo de Gucci con Coco Capitán, que así se hace llamar, comenzó cuando Michele se puso al frente de la dirección creativa de la firma en 2015: "Empezamos a colaborar en el desfile Cruise 2016 en Nueva York. Yo me encargaba de fotografiar perspectivas de la ciudad para Gucci Instagram", reconoce la polifacética Coco. Efectivamente, fue la fotografía lo que le abrió las puertas del mundo de la moda. Comenzó a hacer sus capturas a los 12 años, y a los 16 empezó a dedicarse profesionalmente a ello, en parte impulsada por el éxito de su blog Cocoladas. A los 17 ya había hecho las maletas para mudarse a Londres, donde comenzó a trabajar como asistente para otros fotógrafos y amplió su formación en la prestigiosa Central St. Martins primero y en el Royal College of Art después. Tan larga experiencia a pesar de su juventud la ha llevado a trabajar para otras firmas como Miu Miu, Mulberry y Paco Rabanne, sin contar alguna de las más prestigiosas revistas: "Cuando empezó la era de Internet, en especial con el auge de Instagram, conseguí fama sobre todo como fotógrafa, pero sentía que en mi obra faltaba narrativa, así que decidí convertir mi escritura en algo visual", explica la artista. En su perfil personal, sus instantáneas –con un peculiar estilo fresco y underground– comparten protagonismo con sus reflexiones. Son mensajes que han tomado las calles de dos de las principales capitales de la moda gracias al proyecto #GucciArtWall. En concreto, la fachada de un edificio de la calle Lafayette, en Nueva York, y el muro de la plaza La Foppa de Milán. Un broche de oro para este idilio entre la joven y la casa italiana.

Pero ¿por qué hasta el propio Michele se ha sentido seducido por estos mensajes? La sevillana aborda temores e inquietudes que conectan con el frenesí del mundo actual. Coco explica así el origen de uno de sus lemas más conocidos, "What are we going to do with all this future?" ('¿Qué vamos a hacer con todo este futuro?'): "Se me ocurrió cuando estaba de vacaciones en Costa Rica con mi novia, Frances. Me hace gracia que todo el mundo sea tan optimista al hacer planes, cuando la vida sigue su curso y muchas veces no puedes decidir tu futuro". Coco expresa los textos con la mayor simplicidad: "Lo que realmente me fascina es la forma y la naturalidad con la que hablan las personas, el lenguaje de los anuncios, los eslóganes simplones e, incluso, la manera de hablar de los niños" argumenta.

Marta ortiz (modelo)

La española que conquistó a la diseñadora Vivienne Westwood

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Tiene tan solo 23 años y ya ha desfilado para Chanel, Zuhair Murad, Elie Saab, Issey Miyake... Con esta carta de presentación no es de extrañar que este mismo año consiguiese añadirse un nuevo triunfo: ganar el premio L'Oréal Paris 2017 a la mejor modelo de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, un reconocimiento que se le otorgó en la ciudad en la que vive desde hace un año, después de haberlo hecho en Nueva York, París, Milán y Tokio. Ella se ha tomado el galardón como un reconocimiento a su reciente pero dilatada trayectoria. Este currículum le ha servido para convertirse en una de las modelos más cotizadas de nuestro país, junto a nombres como Blanca Padilla, Alba Galocha o África Peñalver.

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El éxito le llegó a la valenciana muy pronto: a los 15 años ganó el concurso New Faces organizado por El Corte Inglés en su ciudad natal para descubrir nuevas caras en el mundo de la moda. Su melena rizada, su metro ochenta de estatura, sus proporcionadas medidas y su innegable carisma conquistaron a todo el jurado. El premio la llevó a dejar su huella en la ya extinguida pasarela valenciana, lo que le permitió empezar a abrirse puertas. Pocos meses después, fichó por la popular agencia Traffic Models e hizo las maletas rumbo a Londres para el desfile de Vivienne Westwood. Marta describe a la diseñadora como su "mentora" y, siempre que puede, no duda en agradecerle esta primera oportunidad: "Gracias por cuidarme desde el primer momento y siempre contar conmigo. Tengo la bendición de ser parte de esta gran familia", publicaba en su perfil de Instagram en 2014. El afecto es recíproco, y Westwood ha hecho también gala de ello en más de una ocasión: "Aún mantiene una relación muy estrecha con mis padres", reconocía la modelo hace tiempo. Ellos han sido su apoyo incondicional en esta prematura carrera. De hecho, el agradecimiento del premio L'Oréal estuvo dedicado a su propio padre, la persona que la ha acompañado de forma incondicional en sus distintas estancias a lo largo de todo el mundo.

Marta, reconocida admiradora de la top de los noventa Linda Evangelista, tuvo clara su vocación siendo bien pequeña. Este deseo, como ella misma acostumbra a señalar, la ha privado de muchas cosas en la vida, pero le ha otorgado una gran madurez y la posibilidad de conocer medio mundo, algo que asegura disfrutar muchísimo. Todo ese esfuerzo se vio más que recompensado cuando a los 21 años consiguió cumplir su gran sueño: aparecer en una pasarela de Chanel: "No puedo describir cómo me siento", confesaba a través de Instagram a sus seguidores desde el backstage. Una experiencia que ya ha repetido por partida doble y en la que ha podido conocer de cerca al mismísimo Karl Lagerfeld, de quien destaca su amabilidad y generosidad con las recién llegadas. Confiesa que no olvidará nunca cuando el Kaiser le dio los últimos retoques y le dijo: "Adelante".

A pesar de todo, Marta deja claro que nunca le han llovido las cosas del cielo, que ha tenido que trabajar muy duro y que se ha visto abocada a renunciar a muchas cosas. Tras finalizar el bachillerato en el Liceo Francés de Valencia, la modelo empezó sus estudios universitarios de Protocolo y Organización de Eventos. Finalmente, tuvo que abandonar su formación a causa de los numeros de viajes que tenía que hacer cada año. Por eso, le molesta especialmente que se diga que las modelos no tienen inquietudes intelectuales. Plenamente consciente de pertenecer a una nueva generación de modelos con amplias aspiraciones internacionales, sus planes de futuro van un poco más allá. Asegura que le encantaría diseñar su propia línea de ropa, pero reconoce que aún le quedan muchos desfiles por delante.

Lucía y Helena cuesta (diseñadoras de joyas)

De protagonistas del anuncio de Loewe a jóvenes empresarias

Tres años después, repitieron protagonismo en otra campaña. Esta vez, de la mano de Purificación García y, de nuevo, junto a María Iborra Forqué (artista visual e hija de la actriz Verónica Forqué). En esta ocasión se ponían frente al objetivo del fotógrafo argentino Juan Gatti como encarnación española de la mujer joven y emprendedora con una imagen totalmente opuesta a la que habíamos visto en la anterior campaña.

Ahora, prefieren dejar estas experiencias publicitarias aparcadas y hablar de sus joyas. De hecho, confiesan haber renunciado a una propuesta para protagonizar un reality sobre sus vidas. Y es que ni la fama ni los compromisos sociales seducen a estas hermanas de 27 años.

Las gemelas crearon en 2014 la firma de joyería Them Bones Jewelry, en alusión a una canción de la banda estadounidense grunge Alice in Chains, donde se puede escuchar la siguiente estrofa: "Acabaré siendo un montón de huesos". Con esta empresa pretendían "cambiar la concepción anquilosada que tiene la gente acerca de la joyería". Así, sus piezas desprenden un cierto aire punk, repletas de pinchos, cruces y dientes. Sus anillos, pendientes, brazaletes y collares, que oscilan entre los 50 y los 2.270 euros, dependiendo del material, pretenden romper moldes. Ellas mismas confiesan que a través de sus diseños exploran formas disparatadas para hacer cosas disparatadas. Los diseños fueron alabados en su momento por el archiconocido fotógrafo de celebrities Mario Testino.

El amor por el diseño les viene de lejos, cuando destrozaron una blusa Armani de su madre para vestir a una Barbie. Se trataba de una de las prendas del vestuario de la película La pasión turca, y su madre, que también había diseñado el de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), primer largometraje de Pedro Almodóvar, profesaba un especial cariño a esta pieza. Años más tarde, en cuanto las dos hermanas tuvieron la edad necesaria, comenzaron a estudiar diseño de moda en el IED (Istituto Europeo di Design), en Madrid. Su tesis final, como no podría ser de otra manera, fue una colección de joyas. Entre sus inspiraciones, una gran variedad de artistas plásticos como Henri Matisse, Joan Miró y Philip Guston.

Lejos de la imagen con la que se dieron a conocer, lo cierto es que a las Cuesta les gusta recordar que han sido criadas en el madrileño barrio de Aluche, que no son para nada las Olsen españolas y que a su tía prefieren dejarla completamente al margen cuando conceden entrevistas. Eso de it girl les sueña a chino y aseguran tener una vida de lo más corriente: suelen evitar las fiestas, salen a cenar o se relajan en casa.

El salto a la fama de las hermanas Cuesta se produjo en 2012, cuando Loewe las fichó para su campaña Oro Collection. ¿El objetivo? Acercar la firma a un público más joven mediante una serie de vídeos con tintes virales. Con frases como "Es un rollo esto de hacerse mayor" (enunciada por una de las gemelas), "Lo más guay de España, que no tiene otro país, son las españolas", "Mucho bueno vino" y "Me bajo del avión, me visto, me pinto y 'pumba', ya estoy" incendiaron las redes. Entre sus detractores se atacaba el exceso de frivolidad en las palabras de esta docena de veinteañeros en plena crisis económica. Pero lo cierto es que el tema fue un éxito sin precedentes en las redes sociales. De hecho, se coronó como uno de los más vistos y comentados en nuestro país. Los protagonistas de la campaña se convirtieron en trending topic y provocó la aparición de parodias en YouTube. En su caso, además, ser sobrinas de la actriz y cantante Ana Belén no se lo puso nada fácil. A pesar de todo, Lucía no duda en bromear con el asunto y asegura haberse reído con los vídeos que hicieron: "Los vi mientras me tatuaban un corazón en el antebrazo y, como me reía tanto, mira cómo quedó. Me lo tendré que borrar", confesaba divertida recientemente.

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