Y de repente... Céline. La gran diva se reinventa

El renacimiento de la gran diva de los años noventa ha dejado en shock al mundo de la moda. Su sentido del humor 'fashion' y su atrevimiento son las claves de este (inesperado) icono de estilo.

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París. Desfile de alta costura de Giambatista Valli. En el front row, las habituales de este tipo de eventos: editoras de moda, blogueras, nuevas estrellas de Hollywood, tops... y, entre ellas, una cantante de los noventa que aplaude de forma muy efusiva, que se levanta y le da dos besos al diseñador y se lleva todos los focos. Ya lo anunciaba en un hashtag, #CelineTakesCouture ('Celine toma la alta costura'), y no iba en broma. A sus 49 años, Céline Dion estaba dispuesta a tomar el control de la moda a nivel mundial y lo ha conseguido en un tiempo récord: "Disfruto del momento, de las vibraciones, de la emoción, del nerviosismo, de la anticipación", aseguraba la cantante canadiense antes del desfile de Christian Dior en el que, sin lugar a dudas, fue la gran estrella. Realmente París y la moda se han rendido a sus pies (o sus botas extraaltas de ante de Gianvito Rossi). Todos los días miles de fans se agolpaban en la salida del Hotel Royal Monceau, que habilitó una suite solo para su guardarropa. Nadie ha salido de una semana de la moda en limusina con el techo abierto saludando a las masas como una gran diva, tan solo ella. Dion verdaderamente hizo honor a su hashtag y tomó la alta costura.

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La era del 'Célinaissance'

Combinar una gabardina larga de pitón con unas botas altas del mismo estampado de Balmain y ser la más fotografiada, marcarse un 'Lady Gaga' con un conjunto en blanco y amplia pamela de Ralph & Russo en pleno mediodía o salir a la calle con un abrigo-bata gráfico de Fendi son una buena muestra del atrevimiento de la canadiense y de su gusto por llevar las tendencias a un nivel muy superior.

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Si Rihanna (29 años) se pone unas botas plateadas de Saint Laurent, al día siguiente las lleva ella con otro look aún más transgresor y las convierte en objeto de deseo fashionista. Y si la tendencia marca que lo más de lo más es el cuadro Vichy y los lazos XXL, Céline sube la apuesta y se lo pone todo junto sin dudarlo. Un vestido de flores de Gucci, las gafas de sol de la nueva coleccón de Miu Miu, un traje de cuadros con cinturón de Antonio Berardi...

Esta transformación total ha marcado tanto que ya tiene hasta su propia denominación: los medios franceses lo han llamado el Célinaissance, todo un 'Renacimiento' (renaissance) estético sin parangón.

Céline Dion ha conseguido algo que parecía inaudito: machacar a golpe de estilismos el síndrome del arrinconamiento de la mujer madura en el mundo del espectáculo. A punto de llegar a los 50, ella viste mejor que nunca y es todo una chica de portada.

Detrás del efecto Céline

¿Cómo ha conseguido Céline Dion convertirse en la gran it girl de esta temporada? Se llevan los noventa, bien es cierto, y un buen revival nos gusta mucho a los medios, pero aquí hay truco.

Responde al nombre de Law Roach y es, a día de hoy, el estilista más influyente de Hollywood. Después de conseguir que las jovencísimas Ariana Grande y Zendaya se colaran en todas las listas de las mejor vestidas, aceptó el reto de rejuvenecer la imagen de Céline Dion y convertirla en toda una influencer: "Law me ha llegado a cambiar hasta 65 veces al día, pero uno de mis looks favoritos fue el de la sudadera de Titanic", ha confesado la artista. De hecho, ahí comenzó todo: los editores de moda alucinamos cuando vimos a Céline Dion ataviada con unos vaqueros rotos y la sudadera de la rompedora firma Vetaments con las caras de Rose y Jack (Kate Winslet y Leonardo Dicaprio) en el vigésimo aniversario del filme de James Cameron al que ella prestó su magnífica voz con el éxito My Heart Will Go On. El propio Roach tenía sus dudas: "Pensé que sería fantastico, pero temía que ella creyera que era algo muy manido o cursi. Cuando la saqué y se la enseñé, Céline la agarró y se la puso inmediatamente. Me dijo: 'Oye, esto mola un montón'", recuerda.

¡Boom! El primer iceberg estaba superado: había sorprendido a propios y extraños. La canadiense dio buena cuenta de su sentido del humor y se apuntó un momento metafashion que revolucionó las redes sociales. Dion volvía a estar en boca de todos: "Me gustaría llevarme el mérito de haber introducido a Céline Dion en este universo, pero ella siempre ha estado en este mundo, solo que hasta ahora lo hacía en silencio", admite Law Roach sobre su trabajo con la cantante: "Tan solo le presenté marcas que ella no había usado nunca antes, como Off-White o las creaciones de Demna Gvasalia para Balenciaga, y le encantaron". Además de marcas millennials y clásicos como Christian Dior, que, por cierto, cayó rendido a su sentido del humor fashion: en este caso utilizó su cuenta de Instagram (@celinedion con 1,7 millones de seguidores) para subir un bolso negro donde se podía leer "Céline Dior". ¿Era una colaboración entre las marcas Céline y Dior que iba a revolucionar la moda? ¿Solo un juego de palabras? Nada de eso: se trataba de un meme (una broma de las redes sociales), firmado por el diseñador gráfico Reilly, tan fake como divertido. Maria Grazia Chiuri, directora creativa de la mítica maison, cogió la indirecta y le colocó un bolso de Dior –ya verdadero– en su tour por la alta costura parisina y la artista entró en su nómina de embajadoras.

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La moda como terapia

Decía el mítico fotógrafo de street style Bill Cunningham que la moda "es la armadura para sobrevivir a la realidad de la vida cotidiana". Seguro que a Bill le hubiera encantado retratar con su cámara a Céline con uno de sus looks más desenfadados. ¿Quién sabe si la propia cantante no llegó a leer esta cita cuando más lo necesitaba? Porque lo cierto es que como un ave fénix, Céline Dion ha sabido reinventarse tras una etapa particularmente oscura. En enero de 2016 perdió en apenas dos días a su marido y amor de su vida, el productor René Angélil, y a su hermano Daniel. Fueron dos golpes consecutivos muy duros que hicieron tambalear su mundo.

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De hecho, la artista conoció a René Angélil en 1980, cuando apenas tenía 13 años y su madre mandó una cinta para que él escuchara la prodigiosa voz de su niña. El productor tenía 38, y en ese momento se empeñó en convertirla en una estrella. Años más tarde, también se convertiría en su esposa. En diciembre de 1994 protagonizaron una boda que fue retransmitida por la televisión pública canadiense. En honor a la verdad, es justo reconcoer que Céline entonces no era tan fashionista: lució un vestido de seda de corte princesa con un velo de 20 metros, abrigo de visón y corona de brillantes. Un traje de novia que ha entrado, por derecho propio, en la historia de los horrores nupciales.

Tras la muerte del amor de su vida, Céline podría haberse encerrado en su rancho del desierto de Nevada junto a sus tres hijos (René, de 16 años, y los gemelos Eddy y Nelson, de seis) y que el tiempo olvidara a la diva, pero ella tenía otros planes en mente. Tomó fuerzas y, apenas un mes después, ya estaba de nuevo cantando en su espectáculo en el Caesar's Palace de Las Vegas, después se fue de gira de verano por Europa y en 2017 se ha metido en el estudio de grabación para colaborar en la banda sonora de la nueva versión de La Bella y la Bestia (ya suena para los Oscar).

Trabajo y más trabajo, con un toque de moda y mucha autoexigencia que siempre ha marcado su carrera. Abandonó el colegio en séptimo año de primaria porque sentía que la estaba "alejando" de la música: "Perdí a mi familia, perdí mi hogar, pero no me arrepiento de haber perdido mi adolescencia. Tenía un sueño: tan solo quería ser cantante". Cinco premios Grammys y 250 millones de discos vendidos en todo el mundo, su victoria en el Festival de Eurovisión (por Suiza en 1988) y ser la artista más rentable de Las Vegas atestiguan que los sacrificios merecieron la pena.

Y sigue al pie del cañón. Ha versionado el Hello de Adele, los éxitos de Cher, los clásicos de Michael Jackson, las canciones más famosas de la cantente australiana Sia e incluso se ha marcado un twerking en la televisión con el Work de Rihanna. Céline Dion se atreve con todo y con todas: "Ya no compito con nadie, solo conmigo misma. Mi siguiente meta es superar mi última actuación".

Un Céline en el armario

Con su carrera musical más que consolidada y reactivada, a su buen gusto para combinar las prendas de las marcas más relevantes se suma su nueva faceta creativa como diseñadora de moda. Su tirón en el street style ya tiene su respuesta comercial con la línea de bolsos que la cantante ha lanzado en la web Nordstrom.com (de momento solo disponible en EE.UU.). Bajo el nombre de Céline Dion Collection, en esta selección encontramos clutchs, bandoleras, shoppers y mochilas con unos precios que varían entre los 70 y los 270 euros: "Se trata de una colección de lujo accesible, y hemos creado bonitos diseños con una calidad excelente", declaraba la intérprete. Visto el éxito de ventas y la expectación que ha generado, ya amenaza con ampliar el negocio con una línea de joyas, zapatos (tiene más de 3.000 en su colección personal), ropa de mujer y prendas específicas para niños.

Todo cobra sentido. El plan le ha salido a la perfección: primero se convierte en la it girl más seguida por los todos los medios y luego lanza su propia firma para que mujeres de todo el mundo copien su estilo: "¿Por qué no? Todo en mi carrera estaba funcionando bien y sentía que en este punto podía dar un paso adelante. Me dieron la oportunidad y pensé: 'Ahora o nunca'", reconoce.

Nadie puede parar a Céline Dion porque se ha convertido en una mujer nueva. Ha superado uno de los momentos más duros de la vida y se ha reivindicado como persona, cantante, diseñadora, madre e icono de estilo: "Ahora estoy disfrutando. He pasado por mucho. A veces pienso que cuando sufres mucho, ya sea por una decepción o por una pérdida, hay una fuerza que toma el control por ti".

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