Los nuevos diseñadores made in Spain: Moisés Nieto

Con 33 años, este diseñador jienense ya sabe lo que es triunfar dentro y fuera de nuestras fronteras. Galardonado este año con el Premio Nacional de Moda al Nuevo Valor, reconoce haber conseguido todo a base de esfuerzo y trabajo.

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Conocedor del privilegio que suponía estudiar en el IED de Madrid, trabajó en Bimba y Lola para poder pagarse su estancia en la capital. Su tesis se convirtió en su primera colección en 2011, el año en que ganó el premio My Own Show de Vogue Italia (comisariado por el grupo Valentino). A partir de este año, los acontecimientos se precipitaron y su vida profesional marcha a un ritmo frenético. Pero él se toma todo con mucha tranquilidad y los pies bien firmes en tierra: "Los jóvenes diseñadores siempre estamos por ahí: una veces aparecemos, otras desaparecemos, pero creo que el resultado se va a ver a más largo plazo", reconoce. La misma serenidad con la que encara su futuro fue con la que atendió la llamada para vender sus colecciones en Japón. Actualmente, exporta cerca del 80 % de su producción. A pesar de todo, reivindica sus raíces patrias y es uno de los grandes abanderados del made in Spain. Se enorgullece de poder fabricar en nuestro país y de contar siempre con la colaboración de nuevos diseñadores para los complementos que sube a la pasarela. Detrás, un compromiso con la moda española, la sostenibilidad y el trabajo bien hecho. ¿Su filosofía? La moda ready-to-wear. De su mano y en el taller que se ha convertido en su segunda casa, desgranamos la razones de su indiscutible éxito.

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¿Cómo podemos entender que vendas el 80 % de tu colección fuera de nuestras fronteras?

Es una pena o una suerte tener que exportar las prendas que haces y que se te valore más fuera que dentro, algo que lleva ocurriendo en el mundo de la moda desde los últimos veinte años. Sin embargo, creo que es una alegría para España que nuestro producto se reconozca tan bien fuera. Los medios de comunicación podrían hacer mucho más para apoyar estos proyectos.

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¿Cómo empezaste a vender en un mercado tan codiciado como Japón?

Un día me llamaron de Open Ceremony Japón, uno de los más aclamados espacios multimarca, para tener una cita en París. El año anterior ya había estado allí y las ventas fueron fatal: era la primera vez y yo era un inexperto. El caso es que nos hicieron un pedido y a partir de ahí muchos ojos se fijaron en nosotros. También imagino que los premios que he ganado y la difusión en redes han ayudado. Internet llega a todo el mundo y jamás sabes desde dónde te van a reclamar.

La tradición andaluza es una de las principales fuentes de inspiración para el diseñador ubetense, motivo de su éxito fuera de España.

¿Por qué la moda española triunfa especialmente en Asia?

Ellos valoran mucho el diseño, el saber hacer y el producto bien acabado. Allí no siempre lo tienen. Todo lo europeo, además, les causa absoluta fascinación. Al final, el producto made in Spain está bien hecho, es de calidad y llama mucho la atención.

En tu caso, quizás tenga algo que ver ese aire folclórico y flamenco que transmites...

Yo creo que sí. Imagino que para ellos los españoles somos muy exóticos, algo que trasladamos a nuestras prendas mediante los volúmenes. Considero que mis colecciones son muy españolas, pero a la vez muy contemporáneas. Me inspiran nuestro pasado y nuestra cultura.

Eso sin contar que lo que tu firma confecciona es un producto artesano.

La artesanía y el diseño son un gran tándem que intento aplicar. Trabajamos con buenos materiales, buenas calidades y lo hacemos todo aquí. La confección la realizan mujeres en pequeños talleres. Todo eso encarece mucho la prenda. Es un trabajo muy duro y muy caro. Creo que la artesanía está haciendo mucho por el Made in Spain.

¿Cómo se resiste la tentación de externalizar parte de la producción para ahorrar gastos?

Principalmente, porque estas empresas no superan los mínimos que necesitan nuestros productos. No lo vemos viable para nada y no queremos que nuestra marca se desvirtúe. Nacimos en Madrid como producto nacional y queremos seguir así. Es algo que nunca hemos contemplado. Muchas firmas han vuelto a fabricar aquí porque, sencillamente, no se puede comparar. A la larga, el cliente lo nota y la empresa se resiente. En mi caso, además, me sería muy difícil determinar la sostenibilidad de mis prendas. Cuando se hace fuera no controlo cuánto se gasta de luz o de agua.

A pesar de todo, somos líderes del fastfashion (Zara, Mango...) ¿Esto os ha beneficiado o perjudicado a los diseñadores?

Ha hecho que nos conozcan más. Es una pregunta difícil de responder. Es verdad que la moda está llegando a todo el mundo, pero se está devaluando. Cuando el consumidor ve una camisa de 180 o 200 euros y ve otra mucho más barata en otra plataforma, se decanta por la segunda. No se valora la prenda pensada, diseñada y ejecutada en España y todo lo que eso conlleva. Generalmente, se apuesta por la prenda más económica. Son dos formas de vivir esta industria creativa.

Pero, ellos, al igual que tú, apuestan por una moda práctica y vendible.

Es cierto que compartimos esa misión. Siempre he partido de una premisa: la moda es útil y te la tienes que poder poner las 24 horas del día. Para mí representa arte, inspiración... Yo, por lo menos, no sé hacer otra cosa. En estos cinco años me he dado cuenta de que lo que quiero es vestir a las mujeres. Esto implica vestirlas bien y no disfrazarlas, que vayan con algo cómodo, se sientan a gusto y se identifiquen con mi marca.

La moda es el cuarto sector que más exporta en España. ¿Interesa ahora más que nunca?

Sí, gracias a las revistas, a la comunicación y a la globalización. Antes era para solo unos pocos, pero ahora todos podemos vestir de moda y tenemos prendas para todos los bolsillos gracias a estas famosas plataformas lowcost.

Pese a todo... seguimos lejos de potencias como Italia o Francia. ¿Qué nos falta?

Sobre todo, consumir nuestro producto. Si en España se consumiese moda española esto crecería. Los italianos lo hacen muy bien. En América y en Francia pasa lo mismo. Creo que es el principal error o fallo que cometemos. En España siempre hemos pecado de lo mismo: no creemos en nuestro producto.

Tú mismo has confesado que cuesta encontrar proveedores de materiales reciclados. ¿Nos falta ese punto de innovación?

Para nada. Se están haciendo cosas muy interesantes. Lo que hay que hacer es convencer al cliente para que compre ese tipo de prendas. Creo que el futuro de la moda pasa por la sostenibilidad. Ya no se puede innovar tanto en volúmenes, en estampados ni en detalles. Sí que se puede hacer mucho dentro de la tecnología textil. En lo que a mi firma respecta, estamos investigando mucho y esperemos que en un corto periodo de tiempo forme parte de nuestro ADN.

María Ke Fisherman, Palomo Spain y tú compartís esa visión global de la moda...

Lo que hacemos a diario lo compartimos con el resto del mundo, y eso es inmediato. Creo que pensar solo en un punto de vista español o un solo público es un error. La moda es internacional y todo el mundo quiere saber qué está pasando. Las marcas deben estar siempre en la búsqueda de nuevo talento y nuevo diseño. Creo que como nueva generación tenemos que tomar parte.

¿Instagram y en general las redes sociales están siendo una importante arma de cambio?

Con Instagram la moda ha cambiado. Aborrecemos tendencias que han salido hace un mes y las colecciones ya no tienen la importancia que tenían. Antes debías esperar seis meses para poder comprarlas. Ahora las puedes adquirir al minuto siguiente de terminar el desfile. Eso también puede hacer daño a la moda. Sin embargo, yo creo que lo interesante es agarrarte a esa corriente y crecer junto a ella. Si la gente quiere ya la prenda, hay que ofrecérsela. Al final, vivimos por el consumidor y si ellos demandan algo tenemos que satisfacer su necesidad.

Además de hacer ropa aquí, subes a la pasarela complementos de otras firmas españolas...

Las marcas jóvenes tenemos que unirnos y apoyarnos. Nosotros les damos comunicación en la pasarela y ellos nos ayudan con el producto. Cuando tengo un desfile no puedo producir solo 18 pares de zapatos porque ninguna empresa me los haría nunca. Trabajar con ellos es siempre supergratificante. Te contagian toda esa ilusión.

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