Yo, Claudia: la Schiffer más de moda que nunca

Fue mito de los noventa y durante un tiempo se retiró con su familia a una granja. Ahora, Claudia Schiffer vuelve como diseñadora de zapatos, maquillaje y productora de cine. Imparable.

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Se abre el telón y aparecen Carla, Claudia, Naomi, Cindy y Helena (así, sin apellidos) subidas en pedestales, con todos los focos dirigidos a sus ajustados vestidos de lamé dorado. De fondo suena Freedom, de George Michael, y todo el mundo coge su móvil para registrar el que será el momento mágico de la Semana de la Moda de Milán. Es el final más memorable que la industria de la moda ha vivido en mucho tiempo. Donatella Versace ha conseguido juntar a las tops de los noventa para rendir homenaje a su hermano, Gianni Versace.

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Las redes sociales se colapsan con estas diosas de un Olimpo del pasado. Estamos en 2017, Milán tendría que haber laureado a Gigi Hadid y su hermana Bella o a Kendall Jenner. Pero no: cinco mujeres de más de 40 años se hacían con todos los titulares. Incluso la hija de Cindy Crawford, Kaia Gerber, entendió que sí, algún día será una estrella, pero la sombra de su madre sigue siendo todavía muy alargada.

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Por su parte, Claudia Schiffer (25 de agosto de 1970) tiene claro que "las supermodelos como antes ya no existen". ¿La top más grande de todos los tiempos no quiere dar el relevo? Siempre comedida en sus declaraciones, tan solo intenta explicar que los noventa fueron otros tiempos: "Por entonces, todas las portadas eran para nosotras. Hoy las modelos comparten espacio con it girls, actrices o cantantes. Ahora, para marcar la diferencia y conseguir que se acuerden de ti hay que hacer mucho más que posar en reportajes y desfilar. Tienes que mostrar muchas más facetas de ti como personaje e incluso dedicarte a otras cosas, además de a la moda", comenta Schiffer, aliviada por no haber lidiado con las redes sociales en su época.

Objetivo: ser la mejor

Naomi era la exótica, Cindy la american beauty, Carla la intelectual, Helena la versatilidad…. y Claudia era la canónica, un cruce entre la delicadeza de Brigitte Bardot y la belleza bávara, blanca casi nívea, sana, sexy, equilibrada, quizás demasiado seria: "Era el ideal de todo el mundo", reconoce el fotógrafo de moda Francesco Scavullo en el documental Around Claudia Schiffer. Todavía lo sigue siendo. En los noventa, tan solo ella ganaba diez millones de euros al año gracias a su trabajo como modelo. La revista Time abrió con una imagen suya y un escueto titular que lo dice todo: "Simply Beautiful" ('Simplemente belleza').

Junto a las tops de los noventa en el desfile de Versace.

"Quizás me debería haber tomado una copa de champán de vez en cuando", aseguró la maniquí en una entrevista en 2014. Pero Claudia estaba centrada en ser la mejor, en no faltar a ninguna de la citas de su ajetreada agenda y en no defraudar a ninguno de los diseñadores, fotógrafos, maquilladores y demás satélites que la rodeaban.

No todo fue tan sencillo. Cuando en 1987 Michele Levaton, jefe de la agencia Metropolitan, se le acercó en una discoteca de Dusseldorf y le preguntó si quería ser modelo, pensó que le estaba tomando el pelo. En su mente estaba estudiar Derecho y entrar en el bufete familiar dirigido por su padre, Gudrun, en la pequeña localidad de Rheinberg. En seis meses estaba en París posando para la portada de la revista Elle Francia, aunque reconoce que los dos primeros años sufrió tal cantidad de rechazos que casi abandona.

Entonces fue cuando Guess se cruzó en su vida. Paul Marciano se fijó en esa tímida chica alemana y, ante la cámara de Ellen von Unwerth, la convirtió en el nuevo objeto de deseo de la moda internacional. El primero que reaccionó a esa explosión fue Karl Lagerfeld, tan alemán como la Schiffer, quien la subió encima de la pasarela con los modelos de Chanel: "Cuando ella apareció en escena fue como si saliera el sol, y aún sigue brillando". Era 1989, y había nacido la era de las tops.

Por supuesto que había competencia entre ellas: todas querían las mejores portadas y las mejores campañas, pero a lo largo de los años fueron labrando una buena amistad que se tradujo en un desastroso negocio (¿os acordáis del Fashion Café?) y en muchas horas de confidencias: "El afecto y la conexión que compartimos no acabara nunca. Seguimos en contacto de muchas maneras, ya sea por Instagram, e-mail o teléfono. Y cuando coincidimos en el mismo sitio intentamos quedar, aunque a veces no sea fácil".

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Mamá modelo

Las tops atraían a todas las marcas, cubrían las carpetas de los adolescentes de todo el mundo (no había Facebook, y así compartíamos con el mundo lo que nos gustaba) y sus relaciones amorosas también llenaban las revistas del corazón.

DENIM GIRL. Pitillos altos con camisa o jersey de rayas, acampanados en un rollo boho o versión mono... no hay vaquero que se le resista.
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Sus seis años de noviazgo con David Copperfield dieron mucho que hablar. No todo el mundo se creía que la bella y el mago tuvieran una relación seria más allá de lo bien que les venía a los dos estar juntos a nivel comercial. Como el conejo en la chistera, un día el amor-interés desapareció y Claudia miró hacia palacio. Su breve relación con Alberto de Mónaco tampoco soportó la presión mediática y se quedó sin corona.

Schiffer encontró a su príncipe azul lejos de palacio. En 2001 conoció a Matthew Vaughn y a los seis meses ya estaban comprometidos. En vez de gastarse un dineral en un anillo de diamantes, le sorprendió con una tortuga. El truco, esta vez sí, funcionó, y el director de cine se convertiría en su marido en 2002 en una impresionante ceremonia en un castillo de Inglaterra.

Junto a su marido Matthew Vaughn, en el estreno de Kingsman: el círculo de oro

Caspar, Clementine y Cosima son los tres hijos de la pareja: "Antes vivíamos en Londres, pero cuando los pequeños empezaron a ir a la escuela nos encontramos un montón de medios y de paparazzi en la puerta del centro. Fue entonces cuando decidimos mudarnos al campo, donde pueden tener una vida completamente normal. Estamos intentando mantenerlos al margen de todo esto el mayor tiempo que podamos, hasta que un día ellos mismos nos digan a qué quieren dedicarse". Toda la familia vive en su enorme granja-mansión en Coldham Hall, en la región inglesa de Suffolk, a unas cien millas de Londres. Allí, han convertido un hangar de helicóptero en un enorme guardarropa con los mejores diseños que ha portado en su extensa carrera. Lejos quedan los días en las habitaciones de hotel de Nueva York, París o Milán.

Marca Schiffer

Desde su retiro voluntario, la alemana se ha convertido en una mujer de negocios con una gran marca entre las manos: Claudia Schiffer. Además, junto a su marido ha co-producido uno de los últimos taquillazos del cine de espías, la película británica Kingsman: el círculo de oro.

Admirada por su estilo casual chic en todo el mundo, Claudia explora su vena de diseñadora en diferentes colaboraciones. En este 2017, su nombre aparece en la suela de los zapatos de Aquazzura: "En cuanto conocí a Edgardo Osorio [director creativo de la firma italiana], empezamos a hablar sobre moda y era obvio que estabamos de acuerdo en muchas cosas. Trabajar juntos ha sido un verdadero placer, en parte gracias a esa sinergia. Esperamos que las mujeres que lleven los zapatos de nuestra colección estén igual de encantadas que nosotros", admitía en su debut como diseñadora en Milán. Su segundo proyecto en el mundo de la moda se centra en la cosmética, junto con la firma alemana ArtDecó, que llega a España en exclusiva en Perfumerías Douglas: "A lo largo de mi carrera he trabajado con los mejores maquilladores del mundo y he aprendido mucho. Yo era una modelo muy tímida, me sentía rara con todo el set mirándome, pero cuando me maquillaba con los diferentes looks era capaz de transformarme en otra persona. Cuanto más dramático y expresivo era el maquillaje, más ridícula, sexy o escandalosa sentía que podía ser. Incluso después de la sesión, cuando veía las fotografías, pensaba: 'No puedo creer que esa sea yo'".

Si lo importante no es llegar sino mantenerse, Claudia ha cumplido de sobra con su cometido. La editorial Rizzoli le dedica un lujoso volumen para celebrar sus 30 años en la moda e incluso inaugura un hashtag: #CLAUDIA30YEARS. En la portada, una fotografía de ella completamente desnuda tomada por Mario Testino en 2007, una clara demostración de que la niña tímida de Renania se quedó hace mucho tiempo en el camino. "Creo que ya he trabajado mucho, y ahora me dedico a lo que me gusta con la gente que me apetece", sentencia la top.

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