Redescubriendo a Mar Flores

Diseñadora, emprendedora, solidaria, soñadora, perfeccionista 
y sin miedo al cambio. Mar Flores ha vuelto a reinventarse. 
Sí, una vez más. Y lo hace con nota.

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La primera impresión al encontrarme frente a frente con Mar Flores (Madrid, 1969) es que el tiempo se ha detenido. Al menos, para ella. Alta, muy alta, y estilizada, los años le han otorgado una pátina extra de encanto. Quedamos con la modelo para hablar de su faceta como diseñadora y su firma Mar Flores Madrid (MFM). De hecho, todos los bolsos que aparecen en el reportaje pertenecen a su colección cápsula de Navidad. En la habitación del hotel nos deja escuchar en su smartphone las canciones de su hijo mayor, Carlo Constanzia, como madre orgullosa y emocionada. Sin embargo, la consigna para realizar esta producción es clara: no hablar de su vida privada. Durante la entrevista, su forma de expresarse denota cierta precaución, como si midiera las palabras, pero la ilusión por esta etapa como empresaria y diseñadora salta a la vista.

Jersey de Pedro del Hierro. Chaleco de Cortefiel. Sombrero de French Connection. Bolso saco de Mar Flores Madrid.
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Toda esta aventura comienza en una ONG y un taller de artesanas en Cartagena de Indias...

Llevo 14 años colaborando con la ONG Women Together, que ayuda a artesanas de todo el mundo. Comenzamos con un curso de formación en Cartagena de Indias. Allí les enseñamos cómo podían globalizar sus artesanías y trasladarlas a la moda. Ellas no pierden las técnicas ancestrales y les das la oportunidad de hacer empresa a través de microcréditos. Así, utilizamos sus telares para fabricar bolsos. En República Dominicana organizamos un desfile y hubo modelos que se vendieron por cinco mil dólares. Entonces ahí pensé: "¿Por qué no?". No he estudiado diseño, pero mi intuición de veinte años en la moda me hizo darme cuenta de que podía crear una marca.

"No me da miedo el riesgo. Ante la presión, reacciono bien. Cuando decido cambiar, cambio y punto. No me asusta"

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¿Cuál es tu inspiración?

Me centro en las tendencias, pero mi máxima inspiración es lo que yo necesito en el día a día. Son bolsos muy versátiles, para una mujer cosmopolita, como mi life style: madre trabajadora, preparada para estar por la mañana en el trabajo, por la noche en un cóctel... Son superorganizados y tienen bandolera. Porque yo me voy a trabajar y quiero ir divina, pero a las cinco de la tarde tengo que recoger a mis cuatro hijos en el colegio y no tengo manos. ¿Qué me inspira en cada colección? En esta he seguido las tendencias. Para la anterior me inspiré en Israel, donde fui a una boda. Es una mezcla entre intuición, moda y versatilidad.

Vestido de Pedro del Hierro. Abrigo de Uterqüe. Bolso de Mar Flores Madrid.

¿Quiénes son tus referentes?

No tengo un referente en concreto. Busco crear un accesorio que mezcle funcionalidad y elegancia.

¿De quién es la opinión que más valoras?

Tengo un equipo muy bueno. Yo empecé una marca sola. Me ocupaba de las facturas, de irme con el artesano a decirle cómo había que coser. Eso es muy duro; muy bonito, pero muy duro. Lo que más valoro ahora es contar con mi equipo, porque no doy abasto con tanto trabajo.

"Reinventarme ha sido una constante en mi vida. No me gusta la zona de confort"

La actriz Julianne Moore asegura que la clave está en ser constante y ordenada en la vida, para poder ser violenta y original en el trabajo. ¿Estás de acuerdo?

Yo creo que lo básico es ser constante y desordenado. El orden te resta frescura.

Decía Coco Chanel que una mujer nunca tiene suficientes bolsos...

Las mujeres tenemos un problema con los bolsos y los zapatos, algunas incluso con las gafas de sol... (risas). Nunca son suficientes porque los accesorios pueden cambiar un look. La clave es elegir una base neutra y darle un toque con los complementos.

La clave del estilismo perfecto es...

Menos es más con un acessorio top. Si añades un complemento potente a prendas básicas no te equivocas.

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¿Cuál es el mayor tesoro de tu armario?

Un bolso de mi madre, un clutch de carey que perteneció a mi abuela y ha ido pasando de generación en generación. Y no pasa de moda.

Vivimos en la época de la fast fashion. ¿Qué tiene que tener una prenda para no pasar de moda?

Elegancia. Si es sencillo, es elegante y permanece.

¿Y qué es la elegancia?

Coco Chanel dice: "Todo lo que es moda pasa de moda; el estilo, jamás". Hace poco me hicieron un homenaje en República Dominicana, como huésped honorífico de la ciudad colonial. Me encantó la frase que pusieron en el menú de la cena [me enseña la foto en el móvil]: "Mi elegancia es tranquila, así como el mar". La elegancia es tranquilidad y sencillez.

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Parece un reconocimiento muy especial.

Es verdad que yo he vivido una época en República Dominicana, y tengo grandes amigos... pero no me lo han dado por enchufe. Creo que he aportado mi pequeño grano de arena. Me hace especial ilusión porque es un reconocimiento a un trabajo realizado de forma desinteresada y con mucho cariño.

¿De qué te sientes más orgullosa?

De que empecé a trabajar con 16 años movida por un sueño, que era formar parte del mundo de la moda, y hoy en día sigo aquí y he sido capaz de crear una marca.

¿Soñaste algún día con tener tu propia firma?

Cuando Mar Flores soñaba, el sueño no era este, era volar en avión. ¡Con eso me daba por satisfecha! De hecho, de pequeña lo que quería ser era azafata de vuelo. ¿Sabes? Soñando grande siempre llegas a cosas más grandes. Yo quería subir a un avión... y ahora no me bajo (risas).

¿Ambiciosa?

No; soy soñadora, no ambiciosa. Sueño, sueño, sueño... Cuando te empeñas en soñar cosas que quieres, al final lo consigues.

¿Y dónde te llevan tus sueños?

Cuando eres joven sueñas con el futuro, y cuando te vas haciendo mayor... mi sueño es que mi día a día sea enriquecedor, que acabe el día y diga: "¡Qué bien!", aunque esté agotada. Eso es: estar feliz al final del día.

¿Cómo es tu día a día?

Hay etapas más tranquilas, pero, ahora, por todo el tema del diseño, la promoción, hay que estar viajando y trabajando duro. Estoy intentando exportar mi marca a Latinoamérica.

Entonces sí que hay sueños... ¿no?

¡Claro que hay! Yo no dejo de soñar (sonríe). Pero tú me preguntabas por los aviones (se ríe).

¿El truco para la maleta perfecta?

Hacer la maleta por colores, en vez de por looks. Si me voy al mar, por ejemplo, meto colores de mar. Elijo básicos y juego con los accesorios. Funciona.

¿Prefieres ir sobre seguro?

No me da miedo el riesgo. Ante la presión, reacciono bien.Cuando decido que tengo que cambiar, cambio y punto: no me asusta. Me acabo de cortar el flequillo hace dos días, y no me ha dado miedo hacerme estas fotos ahora.

La década de los cuarenta es un punto de inflexión para muchas mujeres, una época en la que reinventarse. ¿Ha sido también tu caso?

Reinventarme ha sido una constante en mi vida. No me gusta la zona de confort. Si noto que estoy demasiado cómoda me fuerzo para volver a ponerme las pilas. Lo inteligente es darte cuenta cuando hay que dar un giro.

¿El siguiente giro pasa por Latinoamérica?

Ese es el sueño, sin dejar de luchar por triunfar en España. Uno nunca es profeta en su tierra.

¿Lo sientes así?

Absolutamente. Pero no yo, nadie. Curiosamente en este país te reconocen más cuando vienes de fuera.

Precisamente diseñadores como Moisés Nieto, Maya Hansen... triufan fuera de nuestras fronteras.

Al final los que triunfan son los que venden fuera. En España hay diseñadores brutales, hay modistos. No se termina de dar el salto porque no se puede.

¿Cómo está el sector de la moda española?

No termina de arrancar porque no tiene suficiente apoyo. No tenemos nada que envidiar a otros países; las Fashion Week de Nueva York o de París tienen más visibilidad porque tienen más apoyo. Tenemos grandes diseñadores que no pueden dar el paso porque no tienen ese apoyo que sí tienen en otros países. Faltan ayudas institucionales.

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