Demna Gvalasia: el hombre que revitalizó Balenciaga

"Es feo, por eso nos gusta". El lema del georgiano Demna Gvasalia ha calado hondo en la moda y ha revitalizado las ventas de la mítica casa Balenciaga, pero ¿qué hay detrás del nuevo 'enfant terrible' de la moda?

Lo más popular

Las sudaderas de mangas XXL que lleva Kim Kardashian, las americanas de grandes hombreras con connotaciones militares de Céline Dion, las camisetas con enormes logos que parecen de publicidad, la bolsa de Ikea, las botas que se confunden con medias… Todas y cada una de las prendas que han perturbado en los últimos años el encorsetado mundo de la moda tienen un denominador común: el imaginario de Demna Gvasalia. Este georgiano de trato dulce, humilde y educado también es capaz de retratar lo más feo de la sociedad encima de la pasarela.

Publicidad

Lo feo ya no tiene una connotación negativa. El feísmo lleva instalado en nuestro armario desde que Steve Jobs liderara una de las empresas más exitosas del mundo con unos vaqueros sin forma y un jersey negro de cuello alto. En octubre de 2013, la agencia neoyorquina K-Hole se encargó de ponerle nombre a ese estilo de vestir tan despreocupado como sencillo con el que poder pasar lo más desapercibido posible: normcore.

Arriba a la derecha, zapatilla Triple S, de gran volumen y efecto usado. Debajo, pendiente individual de clip y bolso Bazar inspirado en las bolsas de plástico.
Lo más popular

Claro que ahora no pasa desapercibido. Y no lo hace porque Demna Gvasalia fichó en 2015 por Balenciaga. La marca dio un golpe de timón cuando Nicolás Ghesquière se fue a Louis Vuitton. En ese momento –dicen que por despecho– contrataron a uno de los principales ayudantes de Marc Jabobs en Vuitton, un revolucionario que estaba haciendo mucho ruido con una nueva marca de carácter colaborativo llamada Vetements ('ropa', en francés) y que poco a nada tenía que ver con Ghesquière. Ni con Cristobal Balenciaga. O sí.

De Getaria a Sujumi

4.694 kilómetros. Esta es la distancia que separa el encantador pueblo pesquero de Getaria de Sujumi, capital y principal ciudad de Abjasia, estado de facto independiente, reconocido por Rusia y reclamado como república autónoma perteneciente a Georgia. Dos lugares que poco tienen que ver con las lujosas calles de París, Milán o Nueva York, pero que han visto nacer a dos genios conectados por un mismo destino: Balenciaga.

Cristóbal también fue un revolucionario de su tiempo y a su manera. Se enfrentó a la Cámara Sindical de la Alta Costura de París para mostrar sus colecciones un mes más tarde que sus compañeros y tener una cobertura exclusiva, tenía unas estrictas reglas para que sus clientas compraran un mínimo de productos cada temporada, hizo los primeros impermeables de vinilo, rediseñó la silueta femenina con nuevos volúmenes y se acercó, como ningún otro, a las tendencias de la calle.

"He observado todas las temporadas de Cristóbal hasta el presente. Lo que estaba buscando era su manera de trabajar con mujeres y cómo las ve desde 360 grados", explicaba Demna Gvasalia después de su debut en febrero de 2016 en la casa.

Los puntos de unión entre ellos son más que los que los separan. Hablan, con ironía, de una nueva sociedad. De cómo viste la clase burguesa y cómo se traduce en la calle, y viceversa: cómo las clases altas quieren 'comprar' el carácter urbano, aunque sea a golpe de talonario: "El verdadero lujo es escaso" es su máxima y, siguiendo este razonamiento, venden un número limitado de unidades a las tiendas.

Ropa con mensaje

"Adoro los uniformes sociales y lo que el mensaje significa para la persona que lo lleva. Yo solía llevar las típicas camisetas de seguridad y la gente pensaba que yo era el tío de seguridad. Es la connotación de las prendas. Si no te conocen, prevalece el mensaje", explica el diseñador.

La ropa es solo una parte más del gran show. Demna ha llevado a los expertos de moda a sus desfiles en un sex-club gay en el barrio del Marais en París, un restaurante chino en Belleville o una iglesia. Su casting de modelos sale directamente de la calle y no tiene a ninguna de las llamadas nuevas tops (véase Gigi Hadid o Kendall Jenner). Detrás de él, una auténtica armada rusa y su hermano, Guram Gvasalia, para muchos el verdadero artífice del éxito de la etiqueta.

La revolución está servida: "Ya sea en Vetements o Balenciaga, no se trata de ir en contra de nada: solo se trata de encontrar la mejor manera de sobrevivir hoy en día y de hacer las cosas que tengan sentido para mí", reconoce.

Refugiado de la moda

De pequeño iba al colegio vestido con un uniforme prestado del Ejército soviético. Cuando estalló la guerra civil en Georgia, toda su familia huyó cruzando las montañas del Cáucaso, primero hacia Ucrania y después a Alemania, con todas sus pertenencias en grandes bolsas de plástico. Demna tenía 18 años y descubrió Occidente: "Para mi fue como tener bulimia cultural. De repente, lo tenía todo al alcance de mi mano. Ese mosaico de influencias forjó el enfoque que tengo de la ropa".

More from Ar Revista: