Helen Swedin: “Lo importante en mi matrimonio es que siga viva la química entre los dos”

En las distancias cortas, la modelo Helen Swedin es tan seductora y cordial como aparenta. Compartimos con ella confidencias y proyectos de futuro.

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La cita con Helen Swedin (Suecia, 1976) es a las nueve y media de la mañana en una cafetería con vistas a la Puerta de Alcalá, en Madrid. La modelo llega con cinco minutos de adelanto, y nos explica que se ha levantado más de dos horas antes porque tenía que llevar a sus tres hijas al colegio, una rutina que repite cada día. Después aprovecha para desconectar del mundo montando a caballo, su gran pasión.

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¿Cuál es tu mejor momento del día?
Cuando monto a caballo: entonces solo piensas en hacer las cosas mejor. Tengo dos caballos y probablemente comience a competir pronto, porque  dejé de estudiar Diseño a causa de la falta de tiempo.

¿Cómo eres en casa?
Me gusta mucho estar en casa y disfruto cocinando la cena de los viernes. Lo que más me seduce es preparar arroces, aunque todavía no he aprendido a hacer paella.

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¿Tus hijas, Daniela, Martina y Stella, te quitan mucho tiempo?
Ahora que las tres van al colegio, tengo tiempo para hacer otras cosas. Tienes que estar encima de ellas, como es lógico, pero no lo veo como un trabajo, porque lo disfruto mucho. Con Daniela, de 14 años, repasamos juntas los deberes todos los días y aprendo mucho. Por ejemplo, aunque llevo ya ocho años viviendo en Madrid, todavía hay muchas cosas del castellano que no sé y que ella me enseña.

¿Qué valores les inculcas?
Sobre todo que sean buenas personas y sepan valorar lo que tienen. Les doy independencia para que cada una busque su camino. Yo a mis hijas las educo como mis padres lo hicieron conmigo. Soy bastante estricta, pero eso es bueno para ellas. Las tres son muy buenas estudiantes, como yo lo fui. Por eso les digo: “Ahora tenéis que esforzaros, para poder hacer luego lo que os guste”.

¿Una madre puede llegar a ser amiga de sus hijas?
No. Una madre es siempre una madre. Nunca hay que mezclar los conceptos. Además, tampoco hay que complicar tanto el papel de madre. Tienes mucha responsabilidad, pero difícil no es.

¿Te gustaría que alguna se dedicara a trabajar como modelo?
Yo tuve que elegir. A la vez, estudiaba Fisioterapia y trabajaba de modelo muchísimo. Hacer dos cosas al tiempo era imposible. Yo prefiero que terminen sus estudios. Luego, Dios dirá.

¿Te preocupan los tiempos difíciles que viven ahora los jóvenes?
Lo que noto es que hay mucha competitividad. Los niños están superpreparados, pero tienen que esforzarse mucho. En casa, por ejemplo, cada vez hablamos más en inglés por las niñas, pero también lo hacemos en sueco, portugués o español.

En 2001 te casaste con Luis Figo, un ídolo mundial del fútbol. ¿Ha sido difícil la convivencia?
No. Nosotros siempre hemos hecho una vida normal dentro de ese mundo. Mantener una buena relación no es un secreto. Lo importante es el día a día y que siga viva la química entre los dos. Luis y yo hemos formado una familia numerosa, y saber que tus tres hijas están sanas es una felicidad.

Por la profesión de tu marido, has vivido en diferentes países. ¿Qué te ha aportado España para quedarte aquí?
Lo de quedarme se verá con el tiempo, pero me ha aportado muchas cosas. La mejor época de mi vida está en Madrid. Es una capital que tiene mucha vida. Aunque me da mucha pena cómo están las cosas por culpa de la crisis, espero que salgamos pronto de ella y que la gente encuentre trabajo y un hogar. En Suecia, la crisis también ha afectado, pero no ha cambiado tan drásticamente la vida de las personas.

Eres una mujer con suerte.
No puedo pedir más: tengo un empleo, una familia y un hogar en el que vivir. Pero también es verdad que la suerte hay que trabajársela.

Cuando eras más joven viajaste por todo el mundo trabajando como modelo. ¿Qué recuerdas de aquella época?
Sobre todo los viajes, y la soledad: me fui muy pronto de casa de mis padres, y aunque en mi profesión conoces a mucha gente, al final no tienes amigos cerca. No lo echo de menos.

¿Qué opinas de la moda española?
Me encanta. Tengo que reconocer que me gusta mucho Miguel Palacio. Sin embargo, odio ir de compras. Me gustaría que alguien conociera mis gustos y me trajera la ropa a casa, ya que no me tienta ir a probarme a las tiendas, porque lo considero una pérdida de tiempo.

¿Eres una mujer perfecta?
La perfección no existe, pero hay que mejorar cada día. Tengo 37 años y no me da miedo llegar a los cuarenta.