Cómo potenciar tu estilo, por Boris Izaguirre

Descubre el poder que llevas dentro.

Lo más difícil de tener estilo es que nadie sabe describirlo”, sentencia Carolina Herrera. Y lo cierto es que se trata de algo invisible que, sin embargo, está ahí: “Quizás como Dios, quizás como el mal. Es indiscutible que se mueve, que no está quieto, que evoluciona y, sobre todo, que se equivoca –añade Boris Izaguirre, que acaba de lanzar su última novela, Un jardín al norte, y es nuestro mentor en este reportaje–. Muchas veces debemos cometer errores en nuestro estilo para perfilarlo y mejorarlo”, nos cuenta. Él reniega rotundamente la idea de que se trate de un privilegio con el que se nace o no se nace. Tampoco cree en ese je ne sais quoi, ese ‘no sé qué’ del que tanto se habla, sino en una ardua labor de elaboración, producción y (remarca) ‘edición’ que cada mujer puede realizar consigo misma: “Los tres verbos que mejor definen el estilo”, concluye. Es decir, no se trata de tener o no un don, sino de trabajártelo: “Mi única manera de demostrar estilo es escribiendo. Una vez termino de vaciar todo lo que quiero decir, lo siguiente que hago es editar, porque la edición es el verdadero estilo. Lo mismo ocurre al vestirse: es importantísimo ponerte todo lo que te vayas a poner y luego mirarte al espejo para ver lo que sirve y lo que falla. Es el momento de editar. Requiere un poco más de tiempo, pero es la clave de todo”, nos cuenta.

Con el tiempo a favor
El amor no tiene edad y el estilo... tampoco. La ex Miss España 1965, Alicia Borrás, es un buen ejemplo de ello: tras su aclamado resurgimiento en uno de los últimos desfiles de Andrés Sardá, la atractiva joven que Pertegaz descubrió hace más de cincuenta años vuelve a pisar la pasarela para demostrar que su elegancia y su belleza siguen siendo intachables. ¿Cuál es la clave? Que jamás ha intentado luchar contra el tiempo. Y es que el pasar del tiempo se puede convertir en nuestro gran aliado en este sentido: “El estilo es la única cosa que está garantizado que va a mejorar con los años porque vas a ser más tú, te va a identificar mejor, va a ser una mejor reflexión de ti misma –apunta Boris–. Entiendo que la flexibilidad o la lozanía se puedan ir perdiendo, pero el estilo no. Si lo trabajas, es algo que mejora día a día”, añade. De nuestra conversación con el escritor extraemos otro ingrediente fundamental en la consecución y manutención del estilo, que es conservar la esencia: “Hay mujeres que quizá uno olvida, pero que son fundamentales en la historia. La duquesa de Windsor mantuvo su estatus y figura ante la sociedad hasta el último minuto de su vida. La duquesa de Alba también supo respetar sus más íntimas maneras hasta el final, algo que la convierte en un ejemplo de estilo. Ella mezcló arbitrariedad y compromiso con una inagotable juventud. Cayetana Fitz-James Stuart siempre fue joven: ese era su espíritu, y ese es su legado”, nos cuenta mientras la recuerda con cierta nostalgia.
En definitiva, es importante hacer una reflexión profunda con una misma para, primero, detectar aquellas virtudes propias que se pueden resaltar más fácilmente y, después, saber ‘coger el truco’ para potenciarlas con brillantez.

Cuestión social y cultural
Cuando hablamos de estilo, muchas veces lo relacionamos con la forma de vestir, con las tendencias, con la moda. Para muchos, seguir el dictamen de esta industria es sinónimo de estilo. Según un estudio de la consultora Kantar Wordpanel de 2014, para un 18 % de la población española es muy importante ir a la moda, mientras que un 10 % reconocen vestir acorde las últimas tendencias. Al margen de las estadísticas, tras las palabras de Boris queda claro que lo importante no es qué lleves, sino cómo lo lleves. Como en casi todo, entra en juego la importancia de la actitud. El escritor lo tiene claro: “Hay estilo en todas las cosas de la vida: para dormir, para levantarse, para bajar las escaleras, para comer, para escribir, para pensar, para poner la mesa, para decorar, para enamorarse...”. Hay que pensar mucho más allá de la moda para entender el sentido último de tener estilo. Una buena educación, como señala la ex Miss España Alicia Borrás, la pasión por el arte y la cultura, son características que comparten muchas de las mujeres icono que forjan los cimientos del más poderoso estilo: “El amor por los libros es algo fundamental”, señala Boris. Y recuerda lo que John John Kennedy dijo cuando su madre murió: “Lo ha hecho rodeada de su familia, de sus amigos y de sus libros”. Vivir rodeado de lectura permite “enriquecer tu vocabulario, pensar mejor y, en definitiva, argumentar mejor la narrativa de tu propia vida”, confiesa. Sin duda, un arma infalible de estilo.

Reinventarse
“¿Quién no quiere tener estilo?, me pregunta Boris. “¿Por qué unas destacan sobre otras?”, le respondo yo. Quiero descubrir las claves que marcan la diferencia, saber si es cuestión de suerte, de dinero, de seguridad o si se trata de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado: “Es la perfección –interrumpe tratando de ayudarme a encontrar esa ‘fórmula mágica’ que busco–. Las que sobresalen son aquellas mujeres que se empeñan en mejorar una cosa que aparentemente nadie está dispuesta a reconocer como algo necesario, pero que ellas sí se dan cuenta de que lo es y se esfuerzan por hacerlo mejor”. Katharine Hepburn, Lauren Hutton, Jackie Kennedy, la jequesa Mozah bint Naser al-Misned, Jane Birkin y todas las mujeres que ilustran este reportaje son ejemplo de ello. Hay un denominador común que las une, y es que “jamás están quietas. Siempre hay una evolución, las ves avanzar hacia delante, no están detenidas en el tiempo”, reflexiona Boris. Si lo aplicamos a nuestras vidas, se trata de huir constantemente de la ‘zona de confort’ para encontrarte en un continuo estado un tanto incómodo, ya que es lo único que te obligará a superarte y a mejorar cada día en busca de esa excelencia. “Además, la crisis se ha encargado de recordárnoslo: hay que estar en una transformación continua”, apunta.
La protagonista de su nuevo libro, la espía inglesa Rosalin Fox, es un claro ejemplo de esa superación constante: “Rosalin es una mujer que vive en un tiempo muy complicado, entre dos guerras, enamorada de un hombre casado... La única manera que tenía de superar los obstáculos era reinventándose”. Una de las frases favoritas del escritor la pronunció Helena Rubinstein: “La naturaleza no es perfecta, pero nosotros podemos perfeccionarla”. ¿Y quién marca el norte? “Tener un modelo es fundamental –nos confiesa Boris–: alimenta tu motivación para realizarte como persona y, por tanto, refuerza tu perseverancia para mejorar, mejorar y mejorar”. Y para tener las mejores fuentes de inspiración, disfruta de nuestra particular selección de ídolos indiscutibles.

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1 El triunfo de Oriente

La aparición de la libanesa Amal Alamuddin, esposa de George Clooney, ha puesto patas arriba a la opinión pública, ya que tras su figura parece que queda representado el ideal de mujer que conquista nuestro siglo. Es una abogada con una mente brillante, cultivada en Oxford, y que ha trabajado asesorando a clientes de altura como Kofi Annan. Reconocida por su trabajo en favor de los derechos humanos, Amal cuenta también con un cuerpo escultural y unos rasgos exóticos que la hacen destacar sobre el resto. ¿Su valor diferencial? Se preocupa continuamente por ser una mujer culta y activa, y justo esto es lo que le permite proyectar con mucha más fuerza su belleza. 

El apunte de Boris:  "Pienso en Amal y viajo una tarde a Abu Dabi, veo un avión de Qatar Airways. Me inspira el ‘más es más’: todo es exagerado, todo es grande, todo es muchísimo. Entiendo que puede ser un nuevo estilo".

2 El triunfo de Oriente

Otra sibarita de la cultura y fiel exponente de Oriente, es la jequesa de Catar, Mozah bin Naser al-Misned, alguien difícil de igualar en protocolo y saber estar. Licenciada en Sociología, si fusionamos su gran papel como defensora de la mujer dentro de su país con su esfuerzo por inspirar sensualidad en cada uno de sus viajes oficiales (y sin mostrar nunca ni un ápice de su cuerpo), se convierte en un intachable paradigma de estilo.

El apunte de Boris: "Yo declaro mi pasión por la jequesa, que ha hecho algo increíble: recuperar el turbante, algo que estaba totalmente olvidado, y lo toma como su propio truco para crear su personalidad. Y es que el estilo no es más que eso: poner en orden una aglomeración de trucos. Otra cosa que me fascina es que justo cuando la descubrimos en Occidente y nos volvemos locos con ella, desaparece de la vida pública. Fue su último reinado".

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3 La ‘socialite’ en Nueva York

Liza Minnelli bailando en Studio 54, las fiestas clandestinas de Andy Warhol o el movimiento que sacudía la Gran Manzana son sin duda estandartes de estilo. En medio de un escenario donde no paraban de suceder cosas, conseguía siempre sobresalir la joven Jacqueline Bouvier, una it girl de la alta sociedad neoyorquina –con cierto charme heredado de su paso por varias universidades francesas– que estaba destinada a convertirse en uno de los grandes iconos de moda de todos los tiempos. Jackie Kennedy nunca vestía con el propósito de llamar la atención, pero sí para mentener siempre un estilo insultantemente impoluto. La primera dama más famosa de la historia y ‘la ciudad que nunca duerme’ (Frank Sinatra dixit) tienen algo en común: siempre están en movimiento, conservando esa modernidad y vigencia de estilo que las caracteriza.

4 El apunte de Boris

“Quizás Nueva York ha sido una de las ciudades más fotografiadas en el cine que podamos recordar. En ella nada está quieto, nada parece añejo, todo es joven porque el espíritu lo es, no porque la piel sea joven. En ella se erige Jackie Kennedy, muy vital, honesta, pero nunca completamente sincera. Su proverbial y muy presente inteligencia siempre la protegía de traicionarse, de enseñar más de lo debido, de mostrarnos su verdadera naturaleza. Eso también es un estilo. Ella lo definió con una certera frase que dice: ‘Ofrecer la menor información con la máxima cortesía’. Ella formó parte de una generación que nos demostró que la mujer puede ganar batallas, poner su criterio... y transformarse”.

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5 ‘Parisian chic’: Inès de la Fressange

El secreto de por qué el savoir faire francés es especial aún no lo ha revelado nadie. Tal vez Emmanuelle Seigner resuelve parte del enigma con su frase: “Las francesas no se toman a sí mismas en serio”. Un elenco de féminas han demostrado durante décadas que ese ‘ser chic sin esfuerzo’ es posible.

El apunte de Boris: “Inès de la Fressange tiene una habilidad única, y es que te hace sentir completamente cómodo en su presencia: tú eres importante cuando estás con ella. Recuerdo una anécdota durante la entrevista que le hice en la tienda Roger Vivier, firma de la que es embajadora. Una clienta se acercó y, casi sin mirar, preguntó por una talla de zapatos. Inès se levantó, se los entregó y le dijo: “Si me lo permites, creo que no es tu pieza. Un Roger Vivier es para toda la vida y este no lo demuestra”. La cara de la clienta, cuando se dio cuenta de quién la había atendido, se tornó con un gesto de verdadero asombro”.

6 ‘Parisian chic’: Jane Birkin

La fille adoptive por excelencia, Jane Birkin, paseó con envidiable naturalidad su cesta, hoy convertida en el famoso bolso Birkin, de Hermès.

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7 ‘Parisian chic’: François Hardy

Las notas rebeldes de Françoise Hardy también nos acercan a esa clase y porte francés.

8 Las revolucionarias de la historia

Rompen moldes, cuestionan el orden establecido y consiguen adelantarse a su tiempo. A Katharine Hepburn no solo la reconocemos por ser la primera mujer que se atrevió a aparecer en pantalla con unos pantalones bien puestos, sino también por la valentía con la que afrontó su situación personal. ¿El mejor ejemplo?: cuando el párkinson aterrizó en su vida, jamás trató de disimularlo. Así la pudimos ver en varias de sus películas, que lo integraron como un nuevo elemento que había que aceptar de manera natural.

El apunte de Boris: “La obra Recordando a Kate, de Scott Berg, la retrata mejor que nadie. Allí cuenta cómo Katharine Hepburn recibía a sus invitados y desde la parte de arriba de las escaleras, les gritaba: ‘Antes de subir vaya al baño, soy hija de urólogo y sé lo que estoy diciendo’. Nadie podía visitar a una gran dama sin los quehaceres hechos. Otro de los detalles que muestran su carácter recto e indomable fue el día de la muerte de Spencer Tracy. Ambos se encontraban en casa de la actriz cuando ocurrió, y Kate supo que había llegado el momento de salir de escena. Fríamente, cogió el teléfono, llamó a la esposa y trasladaron a su gran amor a la casa conyugal”.

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9 Lauren Hutton

De naturalidad también habla Lauren Hutton cuando tiene la desfachatez de sonreír a cámara con sus palas separadas en un momento en que se lo tenían prohibido. El resultado de su ‘desobediencia’ fue una carrera estratosférica que se aceleró gracias a su seguridad.