Jackie Oh!
Jackie Oh!
Cuando su vida vuelve a ser reconstruida en la gran pantalla, recorremos el legado de la que fue una de las mujeres más elegantes del planeta. Su estela sigue viva
Texto: Pedro Mansilla
Era tan elegante que parecía que no se preocupaba de serlo, lo que le hacía, a su vez, serlo mucho más. Además, no era especialmente guapa, quiero decir que no tanto como lo eran los otros grandes iconos de esa época con los que tuvo que rivalizar, por cierto todos tomados del cine. Al no ser tan espectacular como Audrey Hepburn o Grace Kelly –por no hablar de los otros dos mitos de la década, Ava Gardner y Marilyn–, para la inmensa mayoría de las mujeres era ‘interesante’, a fuerza de ser atractiva sin dejar de ser respetable.
¿Cómo lo conseguía? Al parecer, siendo educada, culta y de una elegancia natural “relajada”, como ha señalado Carolina Herrera, que pudo vestirla los últimos años de su vida. Por si todo esto no fuese suficiente, era experta en manejar sus apariciones mediáticas. Antes de ser la first lady, cuando sólo era la mujer del senador John Fitzgerald Kennedy, ya tenía seducidos a todos los periodistas de sociedad de su país y a muchos de los comentaristas internacionales. Miles de fotografías en las revistas Look, Saturday Evening, Lifestyle o Photoplay lo prueban.




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