Té quiero
Sus propiedades estimulantes y beneficiosas para la salud lo convierten en la infusión estrella. Existen miles de tipos e infinitas formas de saborearlo. ¿Lo último? Personalizar tu propia mezcla y reunirse a tomarlo con amigos.
Texto: Clara Laguna
Cómo elegir el mejor
La bebida más consumida del mundo, (después del agua) tiene múltiples beneficios para la salud: reduce el colesterol, ayuda a eliminar líquidos, es digestiva... hasta se le atribuyen propiedades anticancerígenas.
El té proviene siempre de la Camellia sinensis, lo que varía es el tratamiento que se le da a la hoja: secada sin fermentar produce el verde (el más fresco); más oxidada, el negro; a medio camino entre uno y otro están los semifermentados Oolongs; el rojo es el que tiene el proceso de fermentación más largo, en barrica (puede durar entre dos y 60 años), y el blanco, que se hace con las yemas de las plantas, se seca al sol y se procesa para prevenir una excesiva oxidación.
En todos puedes optar por el ‘puro’, pero la tendencia es el blending: mezclar diferentes tipos o aromatizarlo con cítricos, frutos rojos, canela... ¿Lo prefieres descafeinado (sin teína)? Tira el agua tras 30 segundos de infusión, así se desprende el 90%.




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