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Pilar del Río: "José escribe como un artesano"

Pilar de Río, esposa y traductora de Saramago, nos habla de Caín, la última novela del Nobel, "una ficción sobre el mito bíblico que te desasosiega"

Cuando se conocieron, él tenía 63 años y la periodista 36. Y así siguen más de dos décadas después, detenidos en un tiempo que sólo les pertenece a ellos: curiosos y libres. Compartiendo vida, proyectos y sueños.
La dedicatoria de Caín dice: “A Pilar, como si dijera agua”. ¿Qué pensaste?
Ufff… Me quedé sin palabras. Supongo que el agua es clara y necesaria. Imagina qué estremecimiento que se diga eso de una persona.
Ahora te toca a ti completar la frase: "A José Saramago, como si dijera...”.
… amigo. La amistad es el más duradero de los sentimientos, y no es incompatible ni con el amor, ni con la fraternidad. Pasan los matrimonios, los amantes, los hijos, los padres, pero los amigos, si se cuidan, siempre están.
Has traducido unos diez libros suyos. ¿Cómo trabajáis? ¿Acepta consejos?
Yo traduzco según escribe. Traduzco el texto, pero también sensaciones, música, olores… Sin traicionar al autor ni a tu idioma. Por supuesto, no lo asesoro, ni le doy consejos. No osaría. Escribir es un trabajo solitario. Sólo leo y aplaudo.
¿Es fácil trabajar con él?
José no es maniático, ni uno de esos escritores atormentados que vemos en las películas. Es una persona compleja, como todos los creadores, pero afronta la escritura como un artesano su trabajo: sin dramatismo ni auras de misterio. Trabaja mucho y no le gusta la vida social, de ahí que el tiempo le cunda tanto.
Caín critica el ‘trabajo’ de Dios. “Qué extraña idea de lo justo parece tener el Señor”, dice. ¿Qué crees que le diría el Nobel si un día él y Dios se encuentran en el cielo... o en cualquier otro lugar?
Un amigo me dijo que, si Dios existiera, preferiría hablar con Voltaire o Saramago antes que con Ratzinger… Creo que Saramago cumple al cien por cien el mandato evangélico de profundizar el talento con el que se nace. Dios quiere, según el Evangelio, que lleguemos al fondo y se aumente la inteligencia, no que la coartemos con dogmas que cortan alas. Dios y Saramago discutirían mucho, pero con mucha altura.
¿Qué tal te cayó Caín?
No me cae bien ni el de la Biblia ni el del libro. Me seduce el autor: su humor, su inteligencia, su valentía. Hay que ser un transgresor para escribir esta historia.
¿Transgresor, dices?
Sí, no de esa forma que no transgrede nada, que es moda y negocio, como llevar un tatuaje. Transgresor en el sentido de no aceptar nada que no pase por la razón. ¿Cuántos muertos por obra directa de Dios hay en la Biblia? Sodoma, Gomorra, el Diluvio... Son historias, pero por ponerlas en duda ha sufrido mucha gente, así que vamos a tener cuidado cuando digamos que hay que hacer una lectura simbólica de la Biblia.
El libro contiene juicios muy duros del hombre. ¿Somos así?
Somos peores. En tiempos bíblicos la maldad del hombre era casi infantil comparada con la perversidad de hoy. Hemos inventado una tecnología maravillosa y la hemos puesto al servicio de la guerra, del dominio, de la ambición de unos pocos y la condena a la miseria de millones y millones… Ya no sabemos donde está la bondad ni la belleza.
Sin embargo, las escenas de sexo (y amor, a veces) son maravillosas: sinceras, creativas, divertidas, desinteresadas... ¿Así vivís vosotros el amor?
Si crees que te lo voy a decir, ¡vas lista!
No pido que cuentes intimidades…
Qué va, es una pregunta inocente… Tenemos una estupenda relación adulta que empieza todos los días.
¿Te duele que él hable de la muerte con tanta naturalidad?
Me parece normal porque es lo único seguro. Todos deberíamos hacerlo.

 
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