comentar imprimir enviar

Plácido Domingo

Ha recibido la mayor ovación que se ha visto jamás en el Teatro Real de Madrid. Ahora su voz suena más fuerte que nunca gracias a su inmenso afán de superación.

Texto: Virginia Madrid

De lejos, en el Teatro Real de Madrid se escuchan las notas de un piano. De pronto, una voz. Inconfundible. Rotunda. Es la de Plácido Domingo. Me recibe cordial en el estudio de cuerda nº 2. Son las siete de la tarde. Viste pantalón y chaqueta beige, que contrasta con su tez morena y su barba poblada de canas. Sobre el piano, dos partituras de sus nuevos proyectos: Rigoletto, que cantará en Mantua (Italia) el 4 y el 5 de septiembre y que será retransmitido por televisión a 138 países; y El cartero, en Los Ángeles, en la que interpretará al poeta chileno Pablo Neruda. Está feliz y se le nota, tanto en el brillo de sus ojos como en el tono de su voz. Y está en Madrid, su ciudad. Mira a los ojos cuando responde y sonríe de vez en cuando. Es detallista, nunca se le escapa un nombre ni olvida una cara. Es un gran profesional.
El pasado marzo te operaron de un tumor en el colon. La primera pregunta es obligada, ¿cómo te sientes?
Me encuentro estupendamente. La operación fue bien, no he tenido que hacer recuperación y a las seis semanas regresé a los escenarios. Lo principal en estos casos es llegar a tiempo. Y esa diferencia la marca la prevención. Tuve mucha suerte y ahora veo la vida bajo otro prisma. Le quito importancia a las cosas y gozo muchísimo más de lo que es especial, de lo que es importante. Hoy me siento feliz y veo la vida con más alegría y más entusiasmo que nunca y tengo muchas ganas de seguir adelante con todo.
Quiero felicitarte por el éxito de tu papel como Simón Boccanegra el día del estreno: 32 minutos de aplausos con todo el público rendido a tus pies. ¿Qué sentiste en esos momentos?
Fue una noche maravillosa e inolvidable. Desde el principio hubo magia, duende, química. Fue una función muy especial porque se produjo una comunión con el público muy intensa durante toda la obra.
¿Cómo hace Plácido Domingo para seguir con tanta vitalidad y energía como el primer día? Es el ansia y la inquietud de seguir cantando. Cuando tienes como profesión algo que amas tan profundamente, en mi mente sólo hay ese entusiasmo infinito por poder seguir disfrutando de la música como hasta ahora. Es un privilegio poder aportar tanta felicidad a la gente, lograr que por unas horas se olviden de sus preocupaciones y te acompañen de principio a fin de la obra. Eso no tiene precio.
Y, ¿en tu corazón?
Sólo quiero el bien allá donde voy. Deseo que el público disfrute, se lo pase bien y sea feliz, porque a él es a quien se lo debo todo y por el que soy lo que soy. El público ha hecho mi carrera. Es cierto que me he dedicado a mi profesión con una energía y una entrega totales, pero han sido ellos quienes me han dado la pauta. En mi corazón sólo tengo mucha emoción y la ilusión de sorprenderles en cada nueva ópera.

facebooktwitteryoutube

Cursos de formación