Crudo realismo
La obra de Courbet es contundente. Sus lienzos representan la realidad sin velos. Sus telas sirvieron de punto de partida a los impresionistas y a todos los que, después, tomarían el bohemio barrio parisino de Montmartre como cajón de sastre inspirador para la nueva estética contemporánea. Aun sorprende la obra El origen del mundo (1866), un pubis en primer plano. Como debieron de sorprender las dos jóvenes que en El sueño (1866) dan rienda suelta a sus deseos mas íntimos. El Metropolitan de Nueva York abre sus puertas a este francés que no aceptó la Legión de Honor que le ofrecía Napoleón III, y que retrató
en su Entierro en Ornans (1850) a una sociedad francesa adormecida. Del 27 de febrero al 18 de mayo. www.metmuseum.org




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