All that jazz
Javier Limón y Concha Buika
Texto: Mar Moreno. Fotos: Francis Tsang.
En su deambular artístico por el mundo, ambos han respirado el feeling de muchos de los clubs americanos donde nació este estilo. Niña de fuego (BMG), su primer trabajo juntos, demuestra que la sabiduría del jazz, y su fusión, no entienden de fronteras.
Vuestra música es indefinible, porque mezcla muchos estilos. Pero el jazz siempre está presente. ¿Qué es para vosotros?
JAVIER LIMÓN: Formalmente, es un estilo creado en Nueva Orleans sobre el mundo africano en EE.UU. Pero lo importante es que es música improvisada, y como nosotros improvisamos nuestras vidas...
CONCHA BUIKA: [Ríe]. ¡Es cierto! Yo lo vivo más como un modo de vida que como un estilo musical. Y no creo que se pueda definir.
Entonces, sus ingredientes básicos serían: improvisación...
J.L.: ... ¡canela y limón! [Ríe].
C.B.: ¿Sabes qué pasa? Que los diferentes estilos en el arte no son más que las diversas maneras de expresión que tienen los pueblos. Y el jazz lo acepta prácticamente todo. Es la música más libre.
¿Se necesita una formación especial para ser cantante, intérprete... o un buen aficionado a este estilo?
J.L.: No. Sólo sensibilidad. Su gracia está en lo difícil que es definirlo.
C.B.: Yo creo que es tan personal, que hay que sentirlo. El jazz no se escucha, se vive.
Un consejo para iniciados.
J.L.: Intentar escucharlo en directo. Un concierto de jazz es el mejor sitio para ligarse a una chavala... [ríe]. Uno de mis retos es hacer un buen club en Madrid.
Un disco imprescindible para conocerlo.
J.L.: Quizá King of Blue, de Miles Davis. Aunque todos te regalan algo. Concha y yo hablamos mucho de Davis y ella le dedicó su primer disco a Billie Holliday y a la cantaora Montse Cortés. ¡Una mezcla explosiva!
C.B.: Camarón, por ejemplo, para mí es superjazzista y Chavela Vargas, flamenca, flamenca.




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