Nani Marquina

Un recorrido encantador

La diseñadora que ha revolucionado la creatividad de las alfombras en todo el mundo, nos guía por los lugares más entrañables de su ciudad natal

Texto: Constanza Belda. Fotos: Angélica Heras y César Nuñez

Yo también soy una persona de contrastes: si necesito encontrar la paz, me voy al parque de la Tamarita o de la Ciudadela, que rezuma el gusto de principios de siglo, cuando todo tenía mucha ornamentación. Y otro día que estoy baja de ánimo, me voy al mar”. Nani reconoce que su ciudad le ha influido desde el punto de vista artístico. “Mi abuelo vivía en una de las casas más vanguardistas, la casa Deo Morera, un edificio modernista de Domenech y Muntané en el Paseo
de Gracia. Quizás por eso el modernismo me encanta; en Barcelona somos afortunados, hay mucho”, dice la interiorista, que tiene muy clara la importancia del diseño: “Cada restaurante, tienda, objeto... me tiene que decir algo estéticamente. Lo que no me va es la nueva decoración, que resulta impersonal. A mí por ejemplo, me gusta comer con la vista, en platos bien presentados”. Y es que en el terreno personal esta catalana, que acaba de ser abuela, es muy sencilla: “Lo que más me gusta son los collares, tengo una obsesión: a cada país que voy compro uno, tengo muchos”.

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