David Lagercrantz, el continuador de la saga Millenninum de Stieg Larsson

El continuador de 'Millenniun', la saga de Stieg Larsson, tuvo hasta pesadillas al aceptar el encargo de la editorial. Ahora celebra el éxito mundial de 'Lo que no te mata te hace más fuerte'. Así nos lo contó en Madrid.

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Diez años han pasado desde que en Suecia se publicara Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera novela de una serie, Millennium, que hoy ha superado los 80 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. A esta la seguirían dos más: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. A la muerte de su autor, Stieg Larsson, en 2004, la saga quedó huérfana, hasta ahora. David Lagercrantz es hoy el orgulloso heredero y el autor de Lo que no te mata te hace más fuerte, una cuarta entrega a la que se sumarán otros dos títulos.

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Cuando la editorial te propuso proseguir la saga, ¿qué pensaste? No parece una decisión fácil.Pues sentí una gran pasión y unas inmensas ganas de meterme en este proyecto, por supuesto, pero todo iba acompañado de un sentimiento de terror. ¡Tuve mucho miedo y muchas pesadillas! Imaginaba a los fans de Stieg persiguiéndome, a los críticos literarios... Incluso veía a Lisbeth acusándome por no haberle hecho justicia. Pero creo que ese terror, ese pánico, me ha motivado más. Al final pienso que ha sido un incentivo a la hora de trabajar. Ahora, estaba realmente muerto de miedo, porque tenía todas las de perder y sé que había mucha gente con ganas de destrozar lo que hiciera con Millennium.

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Parece que has acertado porque no ha llegado la sangre al río y ya has superado los tres millones de ejemplares vendidos. ¿Contento?El lema de un escritor es "nunca estar contento", pero no puedo evitarlo, lo estoy tremendamente. Eso sí, hay que tener cuidado: no puede uno acomodarse.

Desde luego, has hecho tuyo el universo de Millennium.Quería respetar ese universo, pero era mi libro. He heredado unos personajes fabulosos y una mitología en torno a ellos que me servía para avanzar. Empecé a hacer preguntas como: ¿por qué Lisbeth se convirtió en una buena hacker? O ¿cómo fue su infancia? De ese modo, podía ir indagando en su pasado, tirando de los flecos. Cuando uno hereda algo así debe ser fiel, pero a la vez debe abrir una especie de grieta en los personajes y en ella ir introduciendo algo nuevo.

¿Qué motivos crees que llevaron a la editorial a elegirte como heredero de Larsson?Creo que en parte fue porque a mí siempre me ha interesado escribir sobre personajes originales, singulares, únicos, que luchan contra un mundo que no les comprende... Como Lisbeth Salander. También creo que ha influido mi capacidad para escribir con diferentes estilos: con el argot del gueto para la biografía del futbolista Ibrahimovic, de forma muy literaria para la novela sobre Alan Turing, Fall of Man in Wilmslow (que será publicada este año por Destino en España)... Además, como Larsson, soy periodista y de la misma edad. Estoy convencido de que buscaban perfiles parecidos. Por supuesto, ser periodista y conocer bien el mundo de las redacciones ha sido una gran ventaja. Y curiosamente también vivo en el mismo barrio en que lo hacía Stieg, Södermalm, en Estocolmo, conocido por los lectores de la saga.

¿Has tenido la oportunidad de hablar sobre esta herencia y sobre el legado con el padre y el hermano de Larsson, que son quienes tienen los derechos sobre la obra?He hablado mucho con ellos porque tenía la ambición de conocer de verdad a Stieg, saber cómo era realmente y leer todo lo que hubiera escrito. Fue muy generoso por parte de ellos, además de la ayuda prestada, no imponerme ningún tipo de restricción a la hora de escribir la nueva entrega.

Imagino que con Eva, la viuda, no habrás podido hablar, ya que no está de acuerdo con que otra persona continúe la saga.Así es. Ella está enfadada con este tema y no quiere llegar a ningún tipo de acuerdo. Y la verdad es que dentro de todo este fantástico proyecto es lo único que me produce pena.

Te metiste en cierto modo en la piel del futbolista sueco Zlatan Ibrahimovic para escribir su biografía. Ahora te has metido en la de Stieg Larsson para continuar su serie Millennium... ¿Qué tal llevas estas dobles vidas?La verdad es que me siento como un escritor-actor. A veces pienso que soy como uno de esos actores serios que fuera del escenario son bastante aburridos como personas, pero que cuando se meten en un papel pueden cambiar completamente. Pero también tengo la sensación de ir recuperando mi propia personalidad cuando la proyecto en otro. Siempre he creído que la mejor manera de comprender nuestro propio mundo es meterse en la piel de otro.

Respecto al proceso de creación de Lo que no te mata te hace más fuerte, creo que ha sido toda una aventura al estilo de las películas de espionaje...Efectivamente. Recibí órdenes muy estrictas desde el principio: no escribiría ni una palabra en un ordenador conectado a Internet, por si alguna Lisbeth real pudiera hackear mi ordenador; no hablaría de la novela y tampoco la mencionaría en correos electrónicos y, en el caso de tener que hacerlo, utilizaríamos códigos para referirnos a ella... Lo cierto es que toda esa intriga me ayudó al escribir, pues vivía como en el mundo en que está ambientada la novela: estábamos todos paranoicos, tanto dentro como fuera de la ficción.

¿Eras fan antes de Millennium?He de reconocer que soy un poco un esnob literario, porque vengo de una familia muy elitista con un padre que era un prestigioso crítico, así que en casa no se leía novela negra. Por eso tardé en leer la saga de Stieg Larsson, pero cuando lo hice me convertí en un fan de inmediato, y sobre todo me hice fan de Lisbeth Salander.

Hablas de tu familia, que pertenece a la aristocracia, de tu padre... ¿El apellido Lagercrantz te ha pesado alguna vez?¡Toda mi vida! Mi familia es bastante famosa en Suecia y siempre me ha pesado esa necesidad de ser un digno sucesor y no decepcionar a mi padre. Mi hermana, que es muy inteligente, suele decir que en nuestra familia ha habido un mensaje que se ha transmitido de generación en generación, de un modo indirecto: tener éxito o morir. En nuestra familia hay de todo: hay éxito, hay fama, pero también hay mucha oscuridad, mucha depresión, suicidios... Y todo eso está 'permitido', está bien visto, no pasa nada si acabas en un manicomio, como mi abuela, que fue lobotomizada. De hecho, hay una especie de adoración casi religiosa por los que sufren, como si fuera un don, una especie de misticismo. Creemos que son personas con una alta sensibilidad. Eso sí, líbrate de cometer el peor pecado posible, el de ser mediocre.

Pues ahora tu apellido es conocido mundialmente por ti.[Risas] No sé si soy tan conocido, pero espero que mi fama transmita unos valores muy diferentes y espero inculcarles a mis hijos otros diferentes de los que me enseñó mi padre. No quiero que sean tan elitistas, ni tan exigentes, quiero que sepan que pueden ser como prefieran. Aunque para ser justo tengo que decir que también he aprendido cosas buenas de esa educación paterna.

¿Como la importancia del conocimiento y de formarse bien?Eso era un asunto central y fundamental en mi familia. También la responsabilidad: había que trabajar para ganarse la vida. Es cierto que éramos una familia aristocrática y privilegiada, pero no había nada que mi padre despreciara más que lo que llamaba "las botellas vacías", sin contenido y con solamente una etiqueta bonita. Se enfrentaba cada día a esa vieja tradición por la que simplemente por el hecho de tener un apellido determinado no tenías que hacer nada ni aportar nada a la humanidad.

'Hackers' y espionajeFue el caso Snowden, el extécnico de la CIA que en 2013 reveló el espionaje masivo que practicaba EE.UU. a ciudadanos de todo el mundo, el que inspiró a Lagercrantz la trama de Lo que no te mata te hace más fuerte (Ed. Destino): "Gracias a él sabemos hasta qué punto nos vigilan", afirma. Fue así como se metió de lleno en una historia centrada en el espionaje industrial y el tráfico ilegal de información reservada. Una entrega a la altura de una saga que ha hecho historia.