La gurú de la belleza Carmen Navarro nos cuenta lo último en medicna estética

Carmen Navarro es una de las pioneras en el mundo de la estética en España. Ha dedicado su vida a una profesión en la que comenzó en 1973, "cuando ser esteticista no estaba bien visto". Por sus centros ha pasado hasta la misma la reina Letizia para prepararse para su boda. Pero lejos de acomodarse en su ya reconocida fama, Carmen sigue gestionando sus centros, hace los diagnósticos personalizados y viaja buscando los últimos avances cosméticos o tecnológicos.

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Carmen, ¿cuál es la última revolución estética?

No es una. Son varias, comenzando por cómo ha evolucionado el diagnóstico, que al final es primordial para el resultado final. Hay, por ejemplo, medidores de la grasa para saber cuánta hay y dónde está situada, y así saber cómo tratarla. También ha surgido una nueva generación de aparatos mucho más efectivos que ofrecen resultados mayores en menor espacio de tiempo. Y también se ha evolucionado en cosmética, el tercer pilar importante de un tratamiento.

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Más que una herramienta concreta es una forma de trabajo.

Sí, porque la base sigue siendo la misma. Nuestro organismo no ha variado. ¿Cómo adelgazamos? Quemando grasas. ¿Cómo quemamos grasas? Aumentando el metabolismo celular. Lo que hay que conseguir por tanto es aumentar el metabolismo celular y se ha descubierto que se hace con calor

¿Cuál es la parte del cuerpo más difícil de tratar?Lo más difícil es reafirmar y, en consecuencia, las zonas más complicadas son aquellas que requieren esa solución. Se ven chicas muy delgadas que hacen mucho ejercicio y, sin embargo, tienen flacidez, porque trabajan tanto el músculo que este bloquea el sistema linfático. Un mal funcionamiento del sistema linfático produce flacidez. Se nota mucho en el muslo, la zona por encima de la rodilla y los brazos.

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¿Y la zona en la que se obtienen mejores resultados?

No hay nada fácil, pero es más sencillo hacer perder peso y moldear a una persona a la que le sobra mucho que a alguien a quien le sobra poco.

Y el abdomen, ¿cómo responde?

Un abdomen prominente me está indicando que tengo una mala alimentación y tengo que adecuarla, tomar nutricosméticos, hacer ejercicio y, por ejemplo, combinarlo con láser de baja intensidad, cavitación o bioestimulación, que es la nueva generación de la electroestimulación. Pero si no varías la alimentación, no obtendrás los resultados esperados.

La celulitis es otro gran problema. ¿Qué propones para atacarla?

Unas piernas con celulitis son consecuencia de una mala circulación linfática, pero no todas las celulitis son iguales. Por eso lo más importante es el conocimiento de la esteticista que esté haciendo el tratamiento, que vaya adecuando el protocolo según se avanza, porque a lo mejor hay que empezar drenando pero luego tienes que reafirmar o tonificar... No hay patrones ni fórmulas mágicas, cada persona y cada cuerpo son diferentes. En general, lo que se ha demostrado que funciona muy bien son los vendajes de Bioslimming.

¿Hay mucha gente insatisfecha con los resultados?

Sí, porque sabemos lo que engorda y lo que no, que tenemos que beber agua, andar media hora diaria... pero no siempre lo practicamos. Y, al final, de lo que hay que tomar conciencia es de que no hay que perder el tiempo ni el dinero haciendo tratamientos sin acompañarlos de esas rutinas. No hacemos milagros. El éxito de un tratamiento depende de la esteticista en un 50 %, y el otro 50 % de la paciente.

Queremos perder tres o cuatro kilos y remodelar la figura. ¿Con cuánto tiempo hay que empezar?

Yo siempre digo un mínimo de 15 sesiones. El milagro de Fátima, ese de que tú vas a un centro y en diez sesiones eres otra persona, es mentira. Por ejemplo, una persona con mala circulación tiene que seguir tratándosela, para que no se pierda ese trabajo con el tiempo.

¿En qué ha cambiado la mentalidad de la paciente?

Ha cambiado la sociedad, y el culto al cuerpo. Y lo que hay que hacer es educar a la paciente, decirle que con 40 años no puedes tener el mismo cuerpo que con 20, ni pesar lo mismo. Solo lo consiguen esas personas mayores que están tan delgadas que al no tener grasa bajo los tejidos están flácidas. Hay que elegir, y mejor un kilo más que uno menos. Cuando alguien me dice que quiere volver a pesar lo que pesaba hace diez años, no se lo aconsejo porque se va a empeorar la cara. Hay que asumir los años y dar gracias por haber llegado, poner todo de nuestra parte, hacer deporte, alimentarse bien, hacerse tratamientos y asumirse.

¿Crees en la nutricosmética?

Yo sí y la tomo. Hay que dar al cuerpo suplementos de colágeno, magnesio, o ayudarlo a deshincharse con productos drenantes. Este es un ataque en muchos frentes.