Marta Barroso: "A los 50 pierdes el miedo a la soledad"

Si alguna vez has querido dar un portazo y fugarte unos días sola a un hotel, te gustará esta novela de la periodista Marta Barroso, una radiografía de la mujer madura, de cómo vive sus cambios hormonales, el amor y la amistad.

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El destino de la protagonista de esta novela es un hotel con un nombre muy sugerente: Only You ("solo tú"). A medida que pasan sus primeros momentos en soledad, las contradicciones, el histerismo, la locura y las preguntas irán en aumento: A la madura Dios no la ayuda es un retrato certero con altas dosis de humor: minifaldas y gin-tonics, pareja e hijos, amigas y menopausia... Esta novela de la periodista madrileña no se deja absolutamente nada en el tintero.

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¿Cuánto hay de ti en la protagonista?

Estoy reflejada en todo el libro: me involucré tanto en el papel de la protagonista que no sé qué hay de verdad y qué de mentira

Dos hijos y un trabajo intenso. ¿Te gusta vivir al límite?

Hay momentos en tu vida en que te ves al borde de un ataque de nervios. Siendo periodista, tu vida gira en torno al cierre del periódico: tienes que llegar, escribir, volver, luego tienes una presentación y después una cena. Además, hago muchísimo deporte, estoy con mis amigas, con mi madre... Podría decir que mi vida es esencialmente desordenada.

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¿Los 50 son los nuevos 40?

La protagonista del libro se ríe mucho de esas cosas. Depende de la época que te toque vivir. Puede parecer que tenemos mejor vida que las que antes tenían 50, pero es una 'mejor vida' entre comillas, porque yo me levanto de la cama y me duele el cuerpo entero. Aunque el organismo no responda, seguimos haciendo la misma vida. 

¿La sociedad impone seguir estando perfecta y maravillosa?

Sí, pero hay que reírse de eso. Creo que dentro de cada edad es fácil estar bien sin pasar por un quirófano permanentemente. Lo que tienes que hacer es cuidarte e intentar dar una imagen que se asemeje a tu edad. Yo, particularmente, sé que moriré flácida y no me preocupa en absoluto.

¿Sigue siendo tabú hablar de la menopausia?

Creo que sí. Es un tema que hablas entre amigas y te mueres de risa, pero no se te ocurre hablarlo en público. Mi ginecólogo dice que el delator de la menopausia es cuando una mujer madura lleva en el bolso el kit de la pinza o goma para el pelo y el abanico. Prefiero no dar tanta importancia a estos momentos, y creo que tienes que ir viviéndolos lo mejor posible. 

Hablas de lo genial y lo no tan genial de llevar más de veinte años casada.

Sí, y siempre con un toque de ironía, de sentido del humor. Llevo 23 años con mi marido y estoy enamoradísima, a pesar de haber tenido mil peleas y crisis, como todo el mundo. No creo a los matrimonios que dicen que no han tenido crisis en su vida. Lo normal es tener broncas con tus amigas, con tu madre, con tus hermanos... 

Con la edad, ¿la convivencia se hace más fácil o más difícil?

Diferente. La protagonista del libro habla de los viajes con amigas, por ejemplo. Antes dormíamos las ocho juntas en literas y ahora, si puedes, intentas dormir sola. Ahora tus manías son diferentes, y la convivencia es más difícil.

¿Y en pareja? 

Cuando alguien me dice que se quiere separar, siempre le pregunto: "¿Le quieres o no le quieres?". Si le quieres después de 23, 25 o 30 años, creo que hay que aceptar que el amor de ahora no tiene nada que ver con el del principio. Es diferente, pero no menos valioso y merece la pena alimentarlo. 

La protagonista se debate entre decir adiós a todo y quedarse. ¿Te ha sucedido algo parecido?

Sí, muchas veces he estado a punto de dar un portazo e irme a un hotel como se va ella. Se me ocurrió lo del hotel porque me ha tentado hacerlo, pero sé que volvería muerta de vergüenza. Muchas veces me he enfadado y he cogido el coche sin rumbo, y tras muchos kilómetros he vuelto a casa avergonzada.

¿Te has sentido aprisionada en una vida tan organizada? 

Una vez Mingote me dijo: "La libertad es pensar que el otro puede tener también razón". Y me encanta esa frase. Es muy sabia.

¿Qué es para ti la madurez?

Creo que ser inmaduro significa profundizar un poco en los sentimientos. No avanzar en el amor o en la amistad, por ejemplo.

¿Algo bueno que has descubierto a los 50?

Te importa mucho menos la soledad. Me encanta leer, ver películas, escribir... muchas cosas que puedo hacer sola.