Dani García: éxito a fuego lento

El chef marbellí prepara el equipaje para desembarcar en junio en Madrid con Bibo, su apuesta más canalla.

Soñar, caerse y levantarse". Estos tres verbos resumen la filosofía de vida de este chef con dos estrellas Michelin y alma de trotamundos. Los ingredientes de su particular receta del éxito incluyen, además, grandes dosis de ilusión, una medida generosa de pasión por su trabajo y perseverancia al gusto: "Y, además, no tener miedo al fracaso y creer en ti. Al final todo tiene su recompensa". A él, al menos, no le ha ido mal. De niño soñaba con ser futbolista, pero el amor que le inculcaron su madre y su abuela por los fogones pudo más. A mitad de los noventa entonó aquello del "mamá, quiero ser cocinero". Entonces, "la profesión no era lo que es ahora. Mi madre decía: '¿No puedes estudiar derecho o empresariales?'". El camino no ha sido fácil, pero dos décadas después el tiempo ha demostrado que Dani García no se equivocaba: dos estrellas Michelin, Premio Nacional de Gastronomía y gurú del nitrógeno líquido. Cuenta incluso con una línea de zapatos cuya suela reproduce sus platos, aunque él tiene claro de lo que se siente más orgulloso: "Haber llevado la cocina andaluza al nivel actual". ¿Una razón para visitar Bibo? Él mismo nos da la pista: "Es el restaurante del que me gustaría ser cliente habitual".

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MUY PERSONAL

Gracias, mamá "Yo no hubiera modernizado la cocina andaluza si no fuera por ella y mi abuela. Por eso escribí el libro 'en la cocina con mi madre'. ¡Qué mejor homenaje! Hoy día, en la carta de bibo hay un par de recetas suyas".

Su plato estrella "En mi casa mato por unas gambas al pilpil, almejas, paella... en bibo hay una gran variedad de cosas con una connotación amena, divertida, un poco infantil: croquetas de gambas y camarones, brioche de rabo de toro...."