Entrevista a Paula Echevarría: "Nunca he planificado nada, ni siquiera quería ser actriz"

Paula Echevarría es imagen de marca. Admirada e imitada hasta la saciedad, dice no ser consciente de ello: "Esos son los ojos con los que te miran los demás, porque no me veo así". Pero lo cierto es que nuestra it girl nacional protagoniza una de las series más vistas (Velvet), tiene su propio blog en la revista Elle (Tras la pista de...), diseña gafas de sol, tiene un perfume con su nombre y va a sacar otro, y acaba de celebrar una década como imagen de Pantene.

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Tu vida parece planificada. 

Nunca he planificado nada, ni siquiera la profesión de actriz. Me eligió a mí, no yo a ella. Quería ser presentadora, reportera, pero en los castings a los que iba terminaban ofreciéndome papelitos en series, y así empecé. Al final, la vida, si te dejas llevar, te pone en tu sitio, y a mí las cosas me han ido llegando.

No todo es casualidad. Hay que saber elegir, la vida te da opciones...

Está claro: los trenes pasan y tú tienes que coger uno sin equivocarte, pero es importante también dejarse llevar y no tener miedo a lo que pueda pasar. Hay que arriesgar.

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¿Te has arrepentido de haber dejado pasar algún tren?

No. Si no lo cogí en su momento fue porque no me apetecía. Sí ha habido cosas que he dejado de hacer, especialmente desde que nació Daniella, pero me compensó en ese momento y me sigue compensando. 

¿Es tan perfecto tu matrimonio con David como parece? 

Mi matrimonio es imperfecto, pero no cambiaría nada de lo vivido. Fuimos muy rápido: nos conocimos y a los tres meses nos compramos la casa, a los siete me pidió que me casara con él, y al año lo hicimos. Y va a hacer una década...

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¿Has invertido en algún negocio?, ¿hay una Paula empresaria?

Solo me faltaba. No doy para más. 

Un sueño por cumplir. 

No soy demasiado soñadora. Eso no significa que no tenga ilusiones, pero no me planteo metas. Las cosas van llegando. Soy de vivir el momento. Mucho de lo que me ha pasado ni siquiera lo había soñado. No espero nada. Y eso es bueno, porque todo lo que llega es un regalo.

Pero algo pondrás de tu parte. 

Soy trabajadora y constante, pero nada fría ni calculadora. Me han pasado cosas muy buenas y muy bonitas. Jamás pude pensar en que sería tan afortunada. Es importante disfrutar del camino. Conozco gente que se pierde en el trayecto porque pone demasiadas ilusiones en el futuro y olvida el presente.

Pareces la mujer ideal. Si me dices que también cantas bien...

Canto fatal. Tengo muy buen oído, porque es verdad que el tono lo doy, pero la voz no me acompaña.

¿Cuál es tu secreto, Paula?

Quizá no tenerlo, el ser natural. Me pongo lo que me gusta, trabajo en lo que me gusta y vivo el día a día.

Tu melena es tu seña de identidad. ¿Cambiarías de look?

No puedo. Este año cumplo diez años como imagen de Pantene y gracias a ello me he librado de que me hicieran muchas perrerías en mi profesión: no me dejan que me corte el pelo, ni que me lo tiña de rubio platino... por suerte, que yo no tengo cara de rubia. Es más que un trabajo: uso sus productos y es una relación de cariño. 

¿Cómo te cuidas el cabello?

Lo lavo cada dos días, más o menos, dependiendo del momento del mes en que esté, y me lo arreglo yo porque es muy agradecido. Si lo peino con las manos potencio el rizo y si lo quiero liso tiro de secador. Si lo dejo al aire, ni para ti ni para mí, así que tengo que prestarle una mínima atención.

Dices que nunca has hecho dieta y hoy te he visto 'controlarte'.

Hoy me he traído mi queso fresco 0% con nueces para evitar ese momento del mediodía en que me como lo que pillo como si no hubiera un mañana. A partir de los 35 he notado cambios en el cuerpo: las cosas vienen y no se van como antes. Entonces, lo que hago es compensar. Si un día te pegas un atracón, intento tomar pollo a la plancha para cenar. Los postres no me matan, pero hay uno que me encanta, que es el coulant de chocolate, y no lo perdono cuando salgo a comer fuera.

Pero tú eras de patatas fritas para cenar, ¿verdad?

Y lo sigo siendo, porque a mí la verdura de noche me engorda. Me levanto hinchada, con una retención de líquidos brutal. Cada cuerpo es distinto y hay que conocer el propio. 

¿Continúas haciendo deporte?

No. Durante años hice masajes, tratamientos, electroestimulación y me daba todas las cremas. Llegó un momento en que noté que el cuerpo no me respondía, y decidí parar, comer y disfrutar. Ahora he vuelto a mis masajes drenantes, que son lo que me va bien para la celulitis, y a entrenar, pero no a la electroestimulación porque ¡me estaba saliendo un culo...! Como soy de naturaleza musculosa lo desarrollaba. 

¿Qué fichajes de moda has hecho para esta temporada?

Me encantan los bolsos y los zapatos, los compraría de manera compulsiva, y de vez en cuando me doy un capricho. En ropa soy más básica: no suelo gastar mucho y no la compro megacara porque tiene un recorrido muy corto. Visto de Blanco, Zara, Mango o Stradivarius, y luego del siguiente escalón, como puede ser Dolores Promesas o Sandro. Y me encanta comprar en tiendas multimarca.

¿Tu próximo capricho?

Ya me lo he dado. Unos zapatos de Fendi que compré por Internet. 

¿Cuánto mide tu vestidor?

No sé. He ido llenando armarios y he 'conquistado' una habitación en la que he metido burros, una repisa con sombreros y los zapatos. Y en mi desorden sé dónde está todo.

¿Qué haces con la ropa que no te pones?

La regalo a amigas, familia, compañeras o la dono a alguna ONG. 

Daniella es hija única. ¿Está muy consentida?

Al revés, por no consentirle más terminamos siendo más duros con ella. Le exigimos mogollón. 

¿Qué no harías ni por dinero?

Por dinero es muy feo hacer cualquier cosa. Yo trabajo y cobro, pero no es lo mismo. No todos tenemos un precio y yo creo que no lo tengo... o no han sabido encontrar la cifra. 

¿Llevas personalmente todos los 'negocios' en los que estás metida?

Sí, y lo miro con mi representante, con la que llevo 16 años. Soy muy pesada para todo lo que lleva mi nombre. Me gusta controlarlo y supervisarlo. 

¿Cabezota?

Mucho. 

Disciplinada.

También. Y fiel a muerte. A mis cosas, a mi gente, mi familia, mi marido, por supuesto. Y al trabajo. Me doy a todo al cien por cien. Por eso no compagino series, no me daría el cuerpo. Me gusta estar donde estoy y con quien estoy.

Ana, tu personaje en Velvet,
¿va a ser feliz por fin? 

Cuando vuelva Alberto a por ella. ¡Que volverá!