Adriana Ugarte y Daniel Grao: El momento es ahora

Son la pareja revelación de la última película de Almodóvar. Tan guapos por dentro como por fuera, y con la complicidad y la naturalidad a flor de piel, están viviendo su presente más dulce. El futuro es suyo.

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"Necesito café en vena!", dice Daniel Grao (Sabadell, 1976) nada más entrar por la puerta de la habitación donde le vestirán para la sesión de fotos. Vive en Madrid, pero viene desde Barcelona, donde estos días se sube a los escenarios con La piedra oscura: "He cogido el avión a las seis de la mañana para llegar...", dice mientras llama a la puerta el servicio de habitaciones con café para todos. Adriana Ugarte (Madrid, 1985), la inolvidable Sira en el hit televisivo El tiempo entre costuras, llega poco después y saluda al equipo alegre y divertida. Los dos son guapos a rabiar y contagian simpatía. Las muestras de cariño entre ellos son constantes, se quitan la palabra y enseguida nos hacen cómplices de sus bromas. Están conectados, de eso no hay duda. De pequeños, ambos soñaban con ser veterinarios e hicieron baile cuando eran jóvenes, pero ha sido el cine lo que los ha unido. Primero fue el taquillazo Palmeras en la nieve, y el 8 de abril estrenan Julieta, la última cinta de Pedro Almodóvar. Es su momento, no hay duda: "Desde dentro no eres consciente, pero sabes que estás formando parte de proyectos bellos", reconoce Adriana.

Vuestra química se palpa en la película, pero también es evidente fuera de la pantalla...Adriana: Ha sido muy fácil conectar, nos hemos reído y hablado muchísimo desde el principio. Teníamos secuencias de sexo y era importante decir: 'Oye, que no te quiero invadir'. Ese sexo no es algo que te apetezca  celebrar, es trabajo... Hay que ver hasta dónde podemos llegar, dónde no tocar...Daniel: ¡A mí ella me puede tocar lo que quiera! [salta él sonrojando a Adriana].

 ¿Qué habéis aprendido el uno del otro?Daniel: La constancia y disciplina para con la profesión. Podemos repetir y repetir una escena y ella nunca falla. Además, me divierte mucho su forma de hablar en la vida cotidiana con entonaciones. A veces no sé si me está tomando el pelo... Adriana: Me alucina su capacidad de trabajo, es incansable y acata cualquier indicación sin orgullo. Y, sobre todo, me encanta lo ocurrente que es: tiene la coña perfecta para cada momento. ¡Es muy rápido!

Desde que habéis llegado no paráis de bromear con una expresión un tanto curiosa. Por favor, contadnos: ¿qué es eso que no paráis de repetir de "huelesmuerdes"?Daniel: [Risas] Hay una escena en la que yo llevo a la cama a Julieta (Adriana), y ahí se inicia un juego sexual. Pedro nos dejó improvisar bastante, pero sí nos indicó que ella tenía que olerme un poquito y luego morderme la espalda. Fue muy gracioso, porque lo explicó como: "Hueles, muerdes; hueles, muerdes". Y de ahí que huelesmuerdes se convirtiera en nuestro chascarrillo [ríen cómplices].

Adriana, con un vestido Just Cavalli.

¿Y Adriana olió y mordió?Adriana: ¡Y tanto! En esa escena íbamos a más y a más intensidad... Nos fuimos viniendo arriba y yo acabé con el labio morado y Dani contracturado y lleno de arañazos míos.Daniel: La repetimos muchas veces. ¿Te acuerdas en maquillaje al día siguiente?Adriana: ¡Vaya animal más brutal que hay dentro de mí! [vuelven a reír].

La pregunta es inevitable: ¿cómo ha sido la experiencia Almodóvar?Adriana: Yo nunca me había atrevido a soñar con trabajar con él. Formaba parte de los designios de la vida, del destino. Vino y sucedió. Siempre escuchas muchas historias sobre los rodajes con él, pero están muy alejadas de la realidad. Hay un gran ser humano muy tierno y sensible que está a flor de piel. Tiene el don de revelarte lo rematadamente mal que puedes llegar a llevarte con tus meteduras de pata, con tus defectos... Pero siempre sin juzgarlos.Daniel: Además, lo hace con mucho sentido del humor e inteligencia, que para mí van de la mano. Adriana me decía durante el rodaje que había que enfrentarse a ello como a una masterclass.

No todo ha sido interpretación en vuestra vida. Dani, ¿es cierto que fuiste gogó de discoteca? Daniel: [Ríe a carcajadas algo sonrojado] Sí, fui gogó y stripper con 18 años, de esos de radiocasete en mano que iba de despedida en despedida. Empecé haciendo animaciones en una despedida y me fui desnudando y desnudando... [bromea]. Adriana: ¡Qué maravilla! [dice sorprendida].Daniel: Yo interpretaba personajes infiltrados en cenas, y un día me vino el jefe diciendo que las chicas ya no querían a los tipos mazados en los shows eróticos, sino que buscaban algo más elegante, tipo chico Martini. Al principio me negué, pero al final me tenías ensayando en el salón de mi casa coreografías a lo Smooth Criminal. Me saqué un buen dinerito para pagarme la carrera de interpretación pero acabé agobiándome con las mujeres.Adriana: ¡Normal! No paraban de tocarte, ¿no? Es como: "¿Quieres dejar de babear encima de este chico que podría ser tu hijo?" [dice con tono bromista]. Me dan ganas de ponerle una chaquetita y que no le toquen. Do not touch!

¿Tus inicios fueron así de... peculiares, Adriana?Adriana: No. Yo quería ser camarera en el café Belén de Madrid. Me encantaba por lo bohemias que eran las chicas allí, y quería ser como ellas. Nunca he trabajado como gogó, pero sí era muy de subirme a las tarimas de las discotecas... ¡Me venía arriba! 

¿Y sigues haciéndolo? Adriana: La verdad es que siempre he sido muy casera... No he pasado ninguna época superdestroyer. Fundo toda la energía durante el día, y a las diez de la noche estoy matada. Soy un poco modelo bebé, así que las citas románticas, mejor para el mediodía [ríe]. ¡Me apasiona dormir!Daniel: Yo tengo dos cachorros [dice en referencia a sus hijos], y entre ellos, los rodajes y las giras de teatro no hago mucho más. Me encanta 'cachorrear' con ellos en casa. Luego tengo algún conato de adolescencia no vivida y me permito algún día de desmelene con los 'compis' de función. Pero soy más de charleta y gin tonic. Adriana: Yo soy también un poco madre... ¡Tengo dos perritas! [ríe]. Es cierto que el instinto maternal lo tengo desde los dieciocho añitos, pero no... aún me falta un poquín. No por nada, porque todo está en su lugar, muy bien situado y muy bonito... pero necesito escuchar cuál es el momento adecuado de madurez para hacerlo, para tratar bien a los 'cachorritos' con todo el tiempo que se merecen. Solo una de mis amigas tiene hijos, y a mí me encanta ejercer de 'tita Adri'.

Daniel Grao, con total look de Massimo Dutti.

Vuestros personajes se encuentran en  un tren y saltan chispas. ¿Creéis en el amor a primera vista?Adriana: ¡Sí, claro! Daniel: Para mí es instintivo, animal. Ojalá nos permitiéramos en la vida conectar más con esa cosa primitiva que llevamos y que tiene que ver con el sexo y con el amor. Precisamente nuestros personajes viven algo maravilloso.Adriana: Es irracional, puro, virgen... Y sin razonamiento. 

Ellos arriesgan todo sin dudarlo. ¿Vosotros también sois así?Adriana: Yo me suelo lanzar siempre. Con la edad me noto más osada. Antes era mucho más miedosona.Daniel: Uno siempre se arrepiente más de lo que no hace. Mi máxima entre hacer y no hacer es "haz". Aunque te equivoques, te llevas la experiencia.

El silencio juega un papel importante en la película. ¿Creéis que es algo necesario? ¿Hablamos más de lo debido?Adriana: Yo soy una persona de no callar, y creo que a veces es necesario. Y también lo es saber encontrar el momento adecuado para romper ese silencio. Muchas veces es sinónimo de respeto, de falta de confianza, de miedo o de estar incluso acomodado... En el caso de la película es un silencio que es doloroso.  Daniel: Cuando hay un silencio, a veces hay secretos. Y estos tienden a emerger...Adriana: Hay mucho de mágico en Julieta... De cómo la vida coloca a cada uno en su lugar. Hay algo kármico.

Hay una frase de la Nobel de Literatura Alice Munro que sale en la película que dice: "Tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye".Daniel: Me encanta que lo doloroso y lo dramático de la película viene desde la ausencia. Va generando en el espectador un vacío desgarrador.Adriana: Esta película no la lloras cuando sales de verla, pero igual tres días después te entra la llorera saliendo del gimnasio. Sales bloqueado, te agarra el alma y la estruja.

¿Qué nuevos proyectos tenéis entre manos?Daniel: Yo estoy en negociaciones para coproducir un proyecto teatral... ¡Pero poco más puedo adelantar! Adriana: Yo voy a empezar un blog donde escribiré de cultura, feminismo, animales, violencia de género... Me hace muchísima ilusión. Además, estoy desarrollando una línea de lencería. Tengo ya treinta muestras hechas, todo a base de algodones muy suaves y encajes con un estilo muy romántico. Aún tendrá que esperar un tiempo, pero la filosofía que une la colección es que la mujer está sexy si está cómoda.Daniel: Precisamente mi imagen sexy fetiche es la de Scarlett Johansson en braguitas de algodón en Lost in Translation. 

¿Os gusta la moda? ¿Estáis al día de las tendencias?Adriana: A mí me gusta mucho desde pequeña. Imagínate que hasta desfilaba en el baño de casa en plan flipada total... Y me creía que lo hacía bien [dice con ironía]. Pero, aunque me gusta, no me reconozco una esclava de las tendencias. Tengo mucha ropa de hace diez años y soy adicta a los buenos materiales. La moda tiene que ser una manifestación de tu personalidad, y si tuviera que seguir todas las tendencias... ¡sería multipolar! Daniel: Yo soy más de que me gusten las modelos [dice sonriendo con cara de pícaro]. No, en serio, me gusta vestirme y jugar un papel. Eso sí, en mi vida soy más de ir cómodo.Adriana: ¡Pero si vas muy estiloso!Daniel: Es instintivo. No soy conocedor de tendencias, pero sí soy capaz de reconocer como obra de arte el trabajo de muchos diseñadores.Adriana: La alta costura, los brocados... Los desfiles me parecen toda una maravilla. Todo el trabajo de tantos meses en un instante. ¡A mí se me ponen los pelos de punta!

Describíos el uno al otro en tres palabras.Daniel: Adriana es profesional, humilde y está llena de amor.Adriana: Es encantadoramente tierno.