Laura Baena: Fundadora del Club de Malasmadres

"Las actuales medidas de conciliación no benefician en nada a la mujer ni a la igualdad de género"

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Esta malagueña, creativa de publicidad y madre de dos niñas, ha hecho del humor su caballo de Troya, y de la conciliación su campo de batalla particular. La aventura comenzó hace cuatro años como un desahogo personal, y acabó creando una comunidad emocional que no para de crecer. El club también cuenta con su propio libro, Soy buena mala madre, tienda online y varias campañas en activo en pro de la conciliación. Una plataforma desde la que da voz a 'malas madres' y pinta la realidad de la sociedad española con finas pinceladas de ironía y el toque necesario de reivindicación. 

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Y tú solo pretendías desahogarte en Twitter...

Cuando me quedé embarazada de la Buena Hija 1, que ahora tiene ya cuatro años, creé La niña sin nombre, una página de Facebook en la que, con humor, iba contando mis anécdotas diarias, cómo desde el embarazo te sientes engañada, que no es todo tan idílico... Cuando volví al trabajo me di cuenta de que la conciliación era un cuento chino... Ahí comienzo ese "diario de mala madre", donde cuento que no llego a todo, que ser madre profesional es una locura.... Yo era supervisora creativa en una agencia de publicidad y empecé a contar mis momentos de desvarío en Twitter (@malasmadres). Le pregunté a la gente: "¿Cuál es tu mérito de mala madre?", y empezaron a contarme anécdotas superdivertidas que yo compartía a las diez de la noche en las redes sociales. Esos tips diarios, que aún continúan, lo hicieron viral. Y ese es el objetivo del club: desmitificar la maternidad, romper el mito de la madre perfecta y reírnos de esta mala vida con humor. ¡No es lo mismo que se te quemen a ti las croquetas que a 150.000 personas!

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Ese es uno de vuestros lemas: "No soy superwoman ni quiero serlo".

Nos sentimos una generación engañada por el mensaje de "si quieres, puedes". Es el gran engaño, nos limita. Te das cuenta de que no llegas a todo y lo que llega es la frustración y la culpa. El club nace de ese sentimiento que yo tenía de mala madre porque no puedo llegar a cosas a las que llegaba mi madre en la generación anterior... Y escucho frases como: "Para qué eres madre si trabajas tanto", o: "Esta niña está falta de madre". Ese sentimiento conectó con una necesidad social: la gente necesitaba que se dijera que lo que se vende de la maternidad es una gran mentira, que esa madre ideal que nos venden dista mucho de lo que vivimos todas a diario. Al final, ser buena madre no lo dicta que hagas las croquetas caseras. Es otra cosa. Como dice otra frase emblemática del club: "Mi madre no sabe hacer croquetas pero de noche me lleva a la luna".

Habéis creado un lenguaje propio. ¿En qué consiste exactamente eso de 'malamadrear'?

Todo está hecho con mucha ironía. Como dice el manifiesto: "Detrás de toda mala madre hay un buen padre que cocina mal, pero lo intenta. Que no combina los colores y es sordo como una tapia por las noches. Detrás de toda mala madre hay una buena abuela que lo critica todo con amor...". También hay una parte importante de reivindicación: "Detrás de toda mala madre hay una sociedad que te mira de reojo porque no cumples las normas, tienes metas en la vida y planes en los que no entra tu hijo". Yo soy madre, pero no quiero perder mi identidad como mujer. Si tú estás bien, lo transmites a tus hijos. De ese sentimiento de buscar nuestro espacio, ya sea para leer, para ducharte a solas, para salir con tus amigas o para tomarte un gin-tonic, nace ese concepto de malamadrear. 

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54 minutos. Es es el tiempo libre al día que tienen las madres profesionales, según se desprende de la encuesta #concilia13f que realizasteis en 2015. No parece mucho.

Son los que sobran si le quitas el tiempo de trabajo fuera de casa, dormir... Tienes que decidir si lo pierdes en un atasco, si te duchas o comes... Hay más datos: el 80 % de las malas madres manifiestan que no pueden conciliar, y el 57 % han vivido experiencias negativas en el trabajo derivadas de su maternidad, como que te releguen de puesto o de funciones. Somos penalizadas laboralmente por ser madres. Esto no lo dice solo la encuesta, sino la propia brecha salarial: hay una diferencia de un 5 % de cuando eres madre a cuando no lo eres. 

Según datos de la OIT, nos quedan 70 años para paliar la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Se está dejando de lado a la mujer en el terreno laboral, y no parece importarle a nadie. Tenemos que luchar nosotras mismas por ello. Las medidas de conciliación hoy día no benefician en nada a la mujer ni a la igualdad de género. La reducción de jornada te aparta de la posibilidad de ascender y mejorar, y el 95 % se la cogen mujeres. Los autónomos no tenemos ninguna ayuda, y si eres madre ya es de risa. La campaña se llama Yo no renuncio porque la sociedad nos empuja a renunciar, con una fuga de talento femenino brutal. 

Vuestra lucha es por la "conciliación real", recalcáis siempre. 

Para nosotras es fundamental no luchar por la conciliación solo para la mujer. Que se entienda que la conciliación es para todos, tengas hijos o no. Por un lado, el cuidado de hijos es una responsabilidad social, no de los padres. Por otro, hay personas que no quieren hijos y quieren conciliar. No podemos seguir con esta cultura laboral de calentar el asiento... 

Lleváis ya casi 300.000 firmas en la campaña #sebuscamadre en change.org. Felicidades.

Somos de las peticiones más potentes en Change. Hemos conseguido muchos hitos en este proyecto. Tenemos el compromiso de muchos partidos políticos. Ya somos un grupo de presión en temas de conciliación. Estamos muy orgullosas, y hay que seguir trabajando.

Además, vuestra propuesta incluye medidas concretas.

Reducción fiscal a pymes que impulsen la jornada intensiva y la flexibilidad horaria. Flexibilidad desde el compromiso y la responsabilidad de cada uno como trabajador. 

¿De qué te sientes más orgullosa?

Una de las cosas a que ha ayudado el club es a romper el modelo social de madre. Te das cuenta de que hay una desvinculación brutal de lo que se entiende por maternidad con lo que te han vendido. Haber podido desmitificar la maternidad y haber roto esa barrera para que las madres no se sientan tan culpables... Es lo más importante. Y la lucha de la conciliación es una gran responsabilidad. Yo estudié publicidad, me encanta mi profesión, el hecho de haberla reconducido a un proyecto en el que ayudo a la gente, en el que hay un fin social... Después de tantos años pensando en campañas y grandes ideas y que la gran idea de mi vida haya llegado de mi experiencia de ser madre, es de lo que más orgullosa me siento.

¿Serán nuestras "buenas hijas" quienes vivan otra realidad cuando les toque ser profesionales y madres?

Yo creo que sí. Ellas no van a tener la presión de que sus madres tenían otro modelo social de madre. Y por eso es tan importante hablar de conciliación en los colegios, de corresponsabilidad, de entender que no solo es la madre la que se encarga del cuidado de los hijos. De hecho, ahora tenemos un nuevo hashtag, #somosequipo. Es fundamental incidir en ese tema. 

Este año proponéis un regalo bastante atípico para el Día de la Madre.

Nuestra bebida oficial es el gin-tonic, no porque estemos todo el día bebiendo, pero sí refleja un poco la filosofía de tener tiempo para ti, de 'malamadrear'. Hemos preparado una caja especial con ginebra Mon y una frase: "Las buenas madres van al cielo y las malas madres nos vamos de fiesta... o soñamos con ello". [Risas]. El Día de la Madre lo que quieres es un ratito para ti o un día libre, sentarte a leer un libro, disfrutar un poco de la soledad, que está muy infravalorada. 

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